| Capítulo 13
Escena Pastoral
Jaken se paseó por los pasillos acompañado por el
joven doctor. No solía visitar a Garou en la mañana,
pero tenía ganas de ver lo que había hecho durante
la noche y cómo se encontraba tras al fin volver a probar
la sangre. Llevaba una ficha de Tama en la mano y la repasaba antes
de abrir la puerta del lobo y apartarse para dejar entrar primero
a Shisou para que cerrase las cortinas si es que no lo estaban ya.
Inmediatamente se percató de que por aquella oscuridad aún
lo estaban.
-Adelante- invitó a pasar al otro.
- Gracias – le sonrió Shisou pasando, y sorprendiéndose
al no ver lo que esperaba. En vez de eso, los dos chicos estaban
durmiendo uno en brazos del otro, como si se tratase de una extraña
escena pastoral representada por criaturas.
El moreno abrió uno de sus ojos amatista observándolos
en la penumbra y tensándose inmediatamente agarrando más
al felino.
Jaken entró en la habitación extrañado y sin
poder contener su risa -Te traigo comida… y tú la desaprovechas
¿haciendo que? ¿O es que tanto te gustó que
quieres quedártelo? - Garou gruñó mostrándole
los colmillos sin moverse del lugar y sujetando a Tama.
- Tal vez se lo comió de otra manera ¿no? –
Shisou se rió sin poder evitar burlarse de aquello. No lo
creía la verdad, con lo ingenuo que era Tama. Aunque por
otro lado, era muy fácil de manejar, pero no creía
que el lobo tuviese esas habilidades.
Tama abrió los ojos, estirándose entre los brazos
de Garou, y restregándose un ojo. Guindó la cabeza
hacia atrás, para ver quienes estaban allí. –
Shisou sensei...Jaken sensei....- se abrazó al lobo, frotándose
la cabeza.
-Tama… ven aquí precioso…- el rubio se acuclilló
en el suelo meneando un dedo para que se acercase -Ven aquí
querido… vamos, tienes que ir a ver a más amigos ¿verdad?-
El lobo lo miró lamiendo la cara de Tama y rozando la nariz
contra él sin prestarles mas atención que la necesaria
para estar alerta. Ya sabía que iban a llevárselo,
no le sorprendía-
- Tama, haz lo que dice Jaken sensei. Sé buen chico, ¿si?
– le sonrió el moreno, sonriendo amigablemente. –
Vamos, no quieres que Kotaro se ponga triste, ¿verdad?
El gatito se giró mirándolos, prestando especial
atención al dedo del rubio, meneando la cola, y miró
a Garou sin saber qué hacer. No quería dejarlo, además
de que él tampoco parecía querer quedarse sólo.
Se acarició de nuevo con el rostro del lobo, indeciso.
El rubio sonrió de oreja a oreja -Ven Tama… - le animó
sin perder un mínimo de su paciencia -Garou tiene que hacerse
sus pruebas y si eres bueno y vienes, te enseñaremos a más
amigos ¿no quieres? Están muy solos y tristes…-
jugó con el felino mirando a Garou sin pasar por alto que
de nuevo había roto la cadena -No querrás que Jaken
sensei se enfade ¿verdad? Tú eres un buen chico ¿a
que sí?- se levantó mirándolo a los ojos -Ven-
dijo extendiéndole una mano para que la tomara y preguntándose
de pronto por qué estaba desnudo, sonrió mostrando
sus dientes marfíleos.
El lobo lo soltó, empujándolo y girándose
de espaldas a él. De cualquier modo si lo retenía,
sólo lo castigarían y el gato no parecía muy
predispuesto a soportar el dolor.
- Garou! – protestó el chico al verse empujado de
esa manera. – No seas malo.....- se colocó las manos
en la cintura, moviendo la cola., y riéndose luego, pensando
que a lo mejor jugaba. Le saltó encima abrazándolo,
y dándole un beso en la mejilla. – Vendré a
visitarte, y también.... – le puso el peluche en la
cara como si este le diese un beso, y se alejó hacia el doctor
Jaken, tomándolo de la mano. – Puedo venir a jugar
de nuevo, ¿verdad?
Shisou le acarició la cabeza, rascándole detrás
de las orejas, pensando que de veras que lo de las 8 vidas del gato
debía ser cierto. Se rió de sus propios pensamientos,
observando al lobo.
Garou miró de soslayo al joven doctor y el rubio sonrió
divertido -Sí… claro que sí…- admitió
dándole la licencia al lobo y pensando que de hecho, seguramente
en esos momentos estaba destrozando su orgullo que le permitiesen
caprichos como si se tratase de una criaturita. De todos modos se
preguntaba cuanto tiempo aguantaría hasta devorarlo -¿Qué
tal lo pasaste con Garou, Tama? ¿Fue un buen chico? ¿O
tengo que castigarle?- preguntó mientras lo cogía
en brazos encaramándolo en su pecho para no llevarlo desnudo
por los pasillos.
Tama sonrió contento, pensando que de seguro Garou se había
equivocado con eso de que querían que se lo comiera. Si no,
no lo tratarían tan bien ni le preguntarían esas cosas.
– No, Garou es muy bonito y jugó conmigo, y no se comió
a Kotaro.
-Oh… qué bien Tama…Entonces, vendrás
a jugar más con él la próxima vez.- corroboró
el médico Tú y yo nos conocemos poco, Tama…
también quiero que seas mi amigo- sonrió mirando al
lobo tras él y cerró la puerta cuando lo vio levantarse.
Sin embargo se escuchó perfectamente el rugido del animal
chocando contra la puerta blindada.
- Sí! – asintió el gatito feliz entre los brazos
del doctor, hasta que oyó el golpe en la puerta, girando
la cabeza asustado. –Garou!
Shisou le colocó una mano sobre la cabeza, girándola
de nuevo hacia delante. –Tranquilo, Tama.
- Pero...¿si se hizo daño? – el chico, miró
hacia atrás de nuevo de reojo, aferrándose al cuello
del rubio.
- No, Garou es muy fuerte, sólo está jugando. No
es así, ¿Jaken sensei? – le sonrió, retirando
su mano de la cabeza del chico.
-Desde luego…- el doctor sonrió más abiertamente
-¿Cómo crees que se pueda dañar si está
él sólo en la habitación? Seguro que estaba
jugando y se tropezó contra la puerta ¿ves?- dijo
al escuchar como de nuevo el lobo golpeaba la puerta con el costado.
El lobo se dejó caer al suelo mostrando los colmillos y
tratando de levantarse de nuevo, pero le dolían las costillas.
Había perdido el control de nuevo, lo lograba tan fácilmente…
Se quedó acostado en el suelo lamiéndose una pata,
se la había dejado dolorida.
Tama se arrecostó contra el pecho del rubio, no del todo
convencido, pero no quería que lo regañaran. Quería
entrar de nuevo y asegurarse de que estaba bien, pero no creía
que lo fuesen a dejar. Se pronto se le iluminó la cara pensando
en que podía pedirle a Jaki que fuera a ver por él.
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