.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 24

No, Not Tonight

El moreno se cerró la cazadora de plumas blancas y se quedó delante de la puerta trasera del enorme edificio. Ya era la hora que habían acordado para pasar a buscar al chico. Se preguntaba qué clase de chico sería y ya puestos a preguntarse y hacerse ilusiones, podría ser su hermano y así acababan de una vez con eso.

-Tengo una cita con el señor Shisou- anunció al hombre que esperaba en la recepción por discreción sin avisar nada más.

- Sí, claro.Llévalo a la sala de atrás y dile que espere. Y que no nos interrumpa nadie. – Shisou cerró el teléfono en su despacho, y fue en busca de Tama. Le había dicho que lo llevarían de paseo, razón por la que el chico estaba muy emocionado, aunque no había parado de insistirle en que si podía llevar a sus amigo. Finalmente, había tenido que prometerle que ya lo haría en otra ocasión.

Minutos después entraba por la puerta de la sala de espera, con el inquieto gatitod etrás, llevando a Kotaro entre sus brazos, y haciéndole una cantidad de preguntas que rayaba en lo absurdo. Al menos, ya no tendría qu e lidiar con eso más. – Mira Tama, este es Shai. Él es quien te llevará de paseo.

Tama saltó hacia delante poniéndose frente al chico y mirándolo curioso. - ¿Vas a ser mi amigo? ¿Sabes jugar?

Shai miró a Shisou y después al chico, sin duda sí que iban a pagarles mucho por un chico así pero ¿Que no le habían dicho lo que iba a pasar con él? -Muchas gracias por dejarme a mí el marrón…- objetó mirando al tal Tama y cogiéndolo de la mano -No, no creo que te guste a lo que juguemos- dijo después mirando al chico y haciéndole una mueca con algo de lástima.

- Pues entonces jugamos a otra cosa... – le contestó, sin comprender por qué le hacía esa cara. ¿Tanto le disgustaba jugar? Pero entonces no se iba a divertir nada.

- Tú no te preocupes, y cumple con tu parte. – le contestó Shisou al chico mirándolo serio, para luego sonreír. –Tama es.....-intercambió una mirada con el gatito, que le sonrió de vuelta. – Tama es muy buen chico. Sólo hay que saber explicarle las cosas. No es así, ¿Tama? – finalizó, rascándole detrás de las orejas una última vez.

-Sí… OK yo cumpliré con mi parte- dijo no obstante no muy convencido con el sistema "didáctico" del doctor -Esta noche no será y supongo que en cuatro noches sólo me limitaré a mostrarlo por más que les interese. No lo vamos a ceder tan pronto, cuantos más lo vean más disputado estará- lo miró mejor tirándole repentinamente de una oreja como para asegurarse que no fueran a estar pegadas o algo extraño por el estilo -Vale, nos vamos.

- Ouch! Eso dolió – Tama lo miró enfurruñado, protestando, y moviendo la orja rápidamente como para sacudirse la sensación, provocando la risa del doctor.

- Me parece bien, lo dejo a tu cuidado entonces. Sólo recuerda, Tama es muy valioso para nosotros, y ya sabes lo que eso significa. – la sonrisa no se borró de su rostro, más sus ojos adoptaron un brillo de advertencia.

-Mi vida también es muy importante para mí, si usted me entiende- aseguró el moreno en su modo de afirmarle que no pensaba jugar con ella y llevándose al chico de la clínica. Abrió la puerta de la calle llevándoselo de la mano sin mirarlo y preguntándose cómo comenzar -A ver… no me han pedido que venga aquí para jugar contigo, te han contado una mentira.

Tama estaba demasiado ocupado, mirando a su alrededor maravillado. Alzó la vista, girándose para mirar a lo más alto del edificio. Le hubiera gustado llevar a Garou, se hubiera puesto feliz. Se giró de pronto, escuchando levemente las palabras del moreno. - ¿Mentira? ¿Por qué harían eso? No me vas a comer, ¿verdad? – le preguntó por si acaso le decía lo mismo.

-Noooo- el moreno lo miró como si acabase de ver un fantasma -¿Para qué querría yo comerte? Lo que quieren es que te venda a alguna persona para ellos ganar dinero contigo, así que ahora no sé si antes tenías, pero ahora vas a tener un dueño y vas a tener que hacerle caso, así que serás bueno y vendrás conmigo a que te presente a algunas personas a ver si a alguna le gustas.

- Pero.... yo no quiero tener un dueño - lo miró con los ojos agrandados por la preocupación. – Y no quiero que me vendan. ¿Ya no me quieren? Quiero regresar.... – lo haló de la mano, caminando de vuelta al hospital.

-No puedes, ya no te quieren allí, por eso quieren que te venda. No te llevaré de vuelta hasta mañana en la mañana. Lo siento Tama… pero así están las cosas. A mí tampoco me gusta estar vendiéndote pero no tengo más remedio, así que… nos vamos- dijo halando de él con fuerza y sintiéndose una mierda por dentro por estar tratando de vender al pobre niño ese. Estaba haciendo lo mismo que seguramente habían hecho con su hermano o que estarían haciendo, sólo que en su caso lo hacía para conseguir dinero con el que comprar a su hermano… pero para ello…

- No quiero! Estás mintiendo! Eres malo y no te gusta jugar! – lo acusó como si lo úlitmo fuese un grave delito. – Sí me quieren. ¿Viste a Shisou sensei? Él me acarició. Me acarició y.... – se acuclilló en el suelo cubriéndose le rostro con las manos, aún con Kotaro colgando
de una de ellas. – Eres feo. – murmuró, para el chico que acababa de conocer.

El moreno se llevó una mano a la frente mirándolo y pensando sin poder evitarlo que eso sólo lo haría venderse mejor, era realmente cute. Se acuclilló delante de él -Ya sé que soy feo pero ya ves, no puedo evitarlo ya me desperté con esta cara y no me la pude cambiar- le pasó la mano por el pelo. Al menos podían haberle dicho que era un gato… Suspiró, quitándose la cazadora y poniéndosela, teniendo que colar a Kotaro por una manga. Metió la mano en el bolsillo de la prenda blanca sacando un pucho y calándoselo en la cabeza aunque le aplastaba las orejas "Pobre" pensó mirándolo a pesar de que se le hacía aún más cute de ese modo.

Tama apretó a Kotaro entre sus manos, pegándolo a su pecho, sin levantarse y alzando un poco el rostro, con los ojos llorosos. – No eres feo.....pero no quiero que me vendas. – ni siquiera sabía muy bien qué significaba eso, pero quería regresar a donde se sentía seguro, con sus amigos. Abrazó a Kotaro acariciándolo contra su mejila.

Alzó una ceja mirándolo y apoyando las manos en sus propias rodillas -Pues a ver qué hacemos… porque de todos modos voy a tener que venderte o Shisou me comerá… ¿quieres que me coma?

Tama negó enérgicamente con la cabeza. – Pero...no te va a comer. No come gente. – le aseguró para que no tuviera miedo.

-Bueno no, pero sí me matará, me dejará chosco o otras cosas de las que le divierten, así que no puede ser ¿entiendes? Tengo que venderte, así que sé bueno y ven conmigo. Aunque te lleve de nuevo al hospital, de todos modos te venderán ¿entiendes? No es algo que yo haya decidido ¿Sabes?

- No te matará... – insistió, aún intentando de convencerse a sí mismo. De todos modos, ese chico hablaba como Shiryou, no entendía la mitad de lo que le decía. – Quiero estar con mis amigos....

-Y yo con los míos, así que tengo que venderte para eso porque necesito dinero y de todos modos, ya te digo que no importa lo que yo piense. Aunque te diga, vale no te vendo, de todos modos no conseguirás nada porque ellos irán a otro vendedor y él lo hará y hasta seguro que es más feo que yo- le puso la mano en la cabeza levantándose –Vamos, sé buen chico…

Tama se levantó aunque bajando aún más la cabeza de manera que ni se le veían los ojos, y prácticamente arrastrando los pies, con la cola apenas asomando bajo el abrigo, aunque eso sí, aún apretando a Kotaro contra su pecho.

El chico miró atrás notando que se iba poniendo malo a cada paso que daba -Vale!! Hoy no te vendo, mañana, pero ya deja de poner esa cara!- replicó apartando la vista con el ceño fruncido y cagándose hasta en su madre.

El chico levantó los ojos con gesto de que se iba a echar a llorar, para en vez de eso, gritarle de igual manera. – No me grites! Eres malo! Eres como Shiryou, pero sin Jaki y así no funciona!

-Ufff… yo no sé quien es ese Shiryou pero no creo que sea como él… Mira…- ya no sabía ni cómo explicárselo. Era demasiado baka e infantil para ser real -Necesito dinero… y para eso tengo que venderte, porque mi hermano también está a la venta… en algún lugar, o eso creo, pero necesito dinero para comprarlo.

- Pero vende algo que no sea yo.... – le protestó mirándolo de reojo. Sí era como Shiryo, porque hablaba raro y le trataba feo a veces. – Shiryou es mi amigo, y Jaki también. Es muy lindo. Jaki..no Shiryou. Bueno, Shiryou también, pero a veces es malo conmigo. ¿Cómo es tu hermano?

-Ya…- el moreno sonrió ante la propuesta -pero es que tú eres muy caro y aún así no me llegará el dinero. Mi hermano es… es especial como tú y además es muy fuerte y tiene un genio horrible… eso también…- dijo después inclinando una ceja -No le gustará nada que esté haciendo esto… - meditó mirándolo de soslayo.

- Tu hermano no suena muy agradable. – comentó, intentando mover la oreja, y encontrándola incómoda en su cautiverio. - ¿Es como yo? ¿Es un gato? Shiryou dice que soy un gato.

-Ehm… no, es un lobo y sí es agradable. Es sólo que tiene mal genio, que no es lo mismo- replicó defendiendo lo suyo y sin embargo arrastrándolo por la calle aprovechando que se distraía con la conversación -y sí, es que eres un gato ¿nunca has visto un gato?

- Claro que sí! – contestó orgullosos mostrando a Kotaro. - ¿Ves? Es un gato. Pero no se ve como yo. – intentó mover la oreja de nuevo, contrariado y moviendo la cabeza de lado a lado. Finalmente se llevó la mano libre a la cabeza, Kotaro incluido, quitándose el gorrito. – Yo conozco a un lobo, también es mi amigo. Y me asustó al principio, pero es muy lindo y jugó conmigo y le prometí que lo iría a visitar. Pero ahora va a estar muy sólo.... – bajó la cabeza, agachando las orejas triste.

El moreno le volvió a poner el gorrito de nuevo -Eh… no queremos que la gente sepa que eres un gato así que no puedes quitártelo. No me seas pelma, ya te dije que hoy no te vendo, cuando te lleve a mi casa te lo quitas y esconde la cola… no creo que piensen que haces cosplay…- lo miró meditando sobre lo que acababa de decir -¿Y cómo es ese lobo que es tu amigo?

- Pero es incómodo....y no entiendo lo que dices.... - protestó, pateando un poco por tener que usar eso de nuevo. No veía cual era el problema con que la gente supiera que era gato. – Es grande, y tiene orejas y cola como yo, y unos colmillos gigantes. – describió, exagerando y haciendo gestos con la mano. – Y tiene los ojos muy bonitos, y dijo que me iba a comer, pero luego que no. Y me dijo que si le llevaba comida, me enseñaría un lobo de verdad. – continuó contando, feliz de que le prestaran atención. – Pero ahora va a pensar que no quiero ir a verlo... – añadió, decayéndose de nuevo.

-Bueno… no hagas drama de nuevo, anda…- el moreno le tiró un poco de la mano para que caminase riéndose por la dramatización y escenificación del chico. De todos modos, no estaba muy emocionado con la idea. Ya había visto lobos varias veces y nunca se trataba de su hermano -¿Y es negro y blanco ese lobo?

- Creo que sí... –lo miró confundido – porque tiene el cabello negro y la punta de las orejas blancas, y la cola, igual, pero..... se veía como yo. O sea que el resto del cuerpo no era ni blanco ni negro.- se rió un poquito, ladeando la cabeza. – Pero no lo ví transformado, me dijo que se transformaba. Y no sé qué es hacer drama.
El moreno abrió el portal metálico de la entrada del edificio pasando con el chico de la mano y abriendo después la puerta de su piso que más bien eran tres habitaciones comunicadas a las que sí, más o menos podía llamársele piso -Ya… y entonces ¿tenía los ojos violeta?- preguntó pensando que igualmente eso sí que ya no sería muy normal que coincidiera -y una marca en la cara, que parece una cicatriz…

- Ajá- sonrió, asintiendo emocionado el gatito. - ¿Lo conoces? ¿Conoces a Garou? No lo vendiste ¿verdad? – añadió, mirándolo desconfiado.

-¿Garou? Pues no…- el moreno lo miró un tanto decepcionado quitándole el pucho y cerrando la puerta para que no se escapase. Hoy se dedicaría a enseñarle un poco de modales o iba a desesperar al primero que tratase de comprarlo -¿Seguro que se llama Garou? ¿Él te dijo que se llamaba así?

- Sí...no...lo dijo Shisou sensei....No, lo dijo él...No me acuerdo – sonrió, moviendo las orejas feliz de tenerlas libres de nuevo, y andando por la habitación, mirándolo todo con curiosidad.

El chico sacudió la cabeza mientras lo seguía con la mirada -No te cargues nada, que la casa es de mi hermano, no mía- protestó por si acaso advirtiéndole antes de darle tiempo a cargarse o tan siquiera intentarlo -Y quítate la cazadora ya si quieres… ven mira- dijo llamándolo y extendiéndole una foto suya con su hermano sólo que algo más joven -Mi hermano.

Tama lo miró confuso sin comprender por qué no quería que cargase nada. Tampoco pensaba hacerlo. Se acercó, quitándose el abrigo y dejándolo en el suelo a medida que caminaba, moviendo la cola, y de pronto saltó hacia delante con Kotaro guindando de su mano, asomándose sobre la foto. – Garou! – exclamó sonriendo, y mirandod e nuevo. -¿Garou? No, no tiene sus orejas, y no se ve tan fiero. Tu hermano se parece a Garou- se corrigió, sentándose de golpe en el suelo.

El chico sintió cómo, quisiera que no, se le aceleraba el pulso al escuchar aquello -Pues estaría enfadado!- dijo mirando la foto de nuevo y gritándole baka mentalmente -No se llama Garou, se llama … bueno mejor llámalo como quieras- dijo pensando que no sabía si habría sido su propio hermano el que le habría dicho ese nombre y aunque no le veía el motivo, decidió mejor no arruinarlo -Y sí tiene orejas pero no por el día y no va sacándose fotos de noche…

- Oh.... – alzó la mirada, tocándose sus propias orejas. – Yo sí las tengo todo el tiempo. – se dejó caer sobre su espalda, alzando a Kotaro en el aire, jugando, y girándose súbitamente en un costado, haciéndose bolita. – Pero está muy sólo, y quiere salir. Y ya no tendrá con quien jugar. Y a él no lo están vendiendo. – murmuró, recordando los planes que le había contado Shai.

-Bueno, pero tal vez lo hagan como a ti ¿no?- dijo pensando que más le valía porque no se veía capaz de hacer nada de nada contra aquellos dos y a saber todas las criaturas más que tenían en aquel recinto -Entonces mejor será que tenga el dinero para poder comprarlo- dijo mirándolo embolillado y sin poder imaginarse a su hermano jugando con él. A saber a qué clase de juegos habían jugado, lo miró entrecerrando los ojos meditabundo y sacudiendo después la cabeza -¿No habréis jugado a meter nada en ningún lado no?- preguntó sutilmente.

Tama negó con la cabeza enérgicamente, mirándolo y colocándose a cuatro patas. – Jugamos a esto! – le saltó de pronto encima, tumbándolo al piso y mordiéndole ligeramente un hombro. Luego lo miró sonriendo. – Eso fue lo que Garou me hizo. ¿Por qué? ¿Vamos a jugar a meter cosas en algún lado? – se agachó, sobando su rostro con el del chico.

-Eto…no…yo preferiría que no…- irremediablemente rojo y pensando que su hermano sin duda no solo parecía un abusivo, era un abusivo -y… y no hagas eso!- protestó sacándoselo de encima y levantándose aún más rojo y más contrariado -Deberias saber que …- que los chicos no hacen esas cosas no era una buena didáctica teniendo en cuenta que seguramente lo compraría un hombre -que esas cosas no se hacen así a cualquiera- acabó por decir mirándolo de forma amonestadora -quiero sacar a mi hermano de ahí.

Tama inclinó la cabeza a un lado sin comprender qué le sucedía, inclinándose un poco hacia delante, aún sentado en el piso. - ¿Por qué no? ¿Qué tiene de malo jugar? – alzó a Kotaro en el aire, sonriendo como si ya no le importase mucho la respuesta. – Garou también quiere salir. ¿Por qué no vas a buscarlo?

-¿Eres baka?- el moreno lo miró fijamente como si no pudiese creerse que realmente pudiera existir alguien más inocente -¿Tú qué crees? Si pudiera, iría y lo sacaría pero como comprenderás, no me lo van a dar así por las buenas.

- ¿Por qué no? Tú me sacaste a mí... – abrazó a Kotaro mirándolo y de pronto exclamó. – Tú eres baka!

-Ya sé… yo soy baka…- permitió levantándose por fin del suelo, sentándose cruzado de piernas y con las manos sujetando sus tobillos -Yo no te saqué. Shisou me dio para que te vendiese que es distinto y ya te dije que no era cosa mía como que te haya elegido o algo así. Shisou decidió que te vendiese a ti. Si por mí fuera, habría pedido a mi hermano y me habría largado con él... pesado… ¿tienes hambre?- lo miró apoyando el mentón en su mano y observando el Kotaro.

- No! – le dio la espalda, inclinándose sobre el peluche para que no lo mirase, aún molesto y además entristecido porque lo hubiesen regalado así. Pero lo cierto era que sí le dolía un poco el estómago. Lo miró sin girarse, un tanto cohibido, murmurando. – Sí.....

-Aish…- Shai se levantó finalmente suspirando y meneando la cabeza en sentido negativo. Mañana tendría que explicarle a Shisou por qué hoy no había podido llevarlo y pedirle que le aclarase de una vez qué iba a hacer con él -"Ni que fuera una niñera…" - murmuró abriendo la nevera y sirviendo leche en un plato hondo, la dejó felizmente en el suelo -No!- se volvió completamente rojo recogiéndola y vertiéndola en una jarra sin que su rostro dejase "de iluminar el camino". Se la acercó junto con un vaso, había que ser bestia para habérsela puesto en un plato. Se le caía la cara de vergüenza –No sé qué más darte… ¿Qué comes? ¿Quieres una hamburguesa?

- Hmmm......no sé, nunca he comido una. ¿Sabe bien? ¿Tienes atún?– contestó, bebiendo del vaso, y pasándose luego la lengua por los labios, para limpiarse el bigote de leche. - ¿Por qué actúas tan extraño?

-¿Actúo extraño? No sé, yo no creo que actúe extraño ¿Por qué dices tu eso? Llevas un peluche en la mano con….no sé cuantos años que tendrás ya… y vas saltando sobre la gente y mordiéndola… Eso sí es extraño, pero no te preocupes, a mí me agradas lo mismo- dijo de paso dándole unas palmaditas en la cabeza -Sólo tengo atún en lata y además en escabeche…- dijo arrodillado en el suelo examinando la alacena medio vacía o medio llena, según quien la evaluase. Para él, medio llena -Eso no te lo doy o olerás horrible…

- Kotaro es mi amigo..... – le contestó, abrazando el peluche contra sí, preocupado de que se sintiera triste. – Garou también me saltó encima, y es tu hermano.....y tú estás rojo.... – le señaló, bajando un poco la mirada luego. – Shiryou también hablaba como si yo fuera extraño. No lo comprendo....-volvió alevantar el rostro, sonriendo. –Pero tú también me agradas. Y...no quiero bañarme. – añadió, torciendo un poco la boca, porque ya sabía a donde llevaba esod e que olería mal.

-Ah….no voy a bañarte!! - el moreno se volvió tocándose la cara para comprobar que estaba efectivamente rojo con el calor de sus mejillas -Shhh es que tengo calor ¿Qué pasa?- preguntó sacándose el jersey y mirándolo con el pelo revuelto y la camiseta negra a medio subir en el estómago, totalmente desarreglado. Se alisó la camiseta volviéndose igualmente con el pelo despeinado -¿No habrás visto a un chico como tú con una estrella en la cara aquí?- dijo señalándose la cara y sentándose en la encimera de la cocina.

Tama negó con la cabeza, mirándolo sin comprender por qué se desvestía y se vestía de nuevo, y le sonrió pensando que se trataba de un juego, quitándose él su camiseta.

-¿Por qué te despelotas ahora? No vamos a hacer nada eh….- lo miró pensando que estaría enseñado a saber qué cosas y creyendo que quería acostarse con él -Eso después con tu dueño, conmigo no, ¿sabes? Eres muy mono, sí y todo eso, pero a mí no me gustan los chicos… y menos los peludos.

-Pero si ya lo hice con Garou....Y además, tú empezaste. – ladeó la cabeza sin comprender por qué todo le parecía malo, y por supuesto, sin entender que se refería a algo más que desnudarse. – No soy peludo, además.....

-¿Que hiciste qué cosa? No hiciste nada- dijo señalándolo con un dedo incrédulo -Dijiste que no jugasteis a meteros nada!! No me mientas, mi hermano no hace esas cosas con niños inocentes que no se enteran de nada ¿comprendes? Él puede hacerlo con quien quiera porque él es … sencillamente … es la polla, eso- decretó saltando de la encimera de nuevo -Sí eres peludo… además.

- Pero nosotros tampoco jugamos a meternos nada. Sólo me quitaba la ropa. Y sí lo hizo! Es más, él ya lo había hecho. Y no es la polla, es un lobo. – aseguró, no muy seguro de a qué se refería. – Y no soy peludo. Mira! – se pasó la mano por el pecho y los brazos mostrándole que no estaba cubierto de pelusa ni nada así.

-Humm…. Vale, no eres peludo- dijo girando la cara y dándole la espalda -pero si mi hermano te quito la ropa tendría un buen motivo… Por ejemplo, querría saber si estabas armado ¿comprendes? Mi hermano no desnuda niños así porque sí, ¿coges eso? A no ser que quisiera comerte… vístete o te comeré yo- sonrió, sabiendo que eso no era posible. O al menos, no quería imaginarse que lo fuera con alguien como él. No es que no hubiera visto a Ryosuke matar, pero desde luego, no a alguien como ese… tan… BAKA.

- Pues sí me desnudó. Y fue luego de que ya no me quisiera comer. Estábamos jugando... – le contestó, poniéndose la camiseta de vuelta y moviendo sus orejas por entre su cabello revuelto. – E hizo esto.... – le mostró cómo le había mirado dentro del pantalón, añadiendo luego por si acaso. – No me comas. – no fuera a ser que Shai también se transformase y le saltase encima.

Shai lo miró aún más rojo -Bueno… bueno no sé!! Sus motivos tendría, pero yo no quiero verte el pito, que te quede claro, así que no me lo enseñes- se sentó en el suelo prendiendo la tele y cambiando de canal en busca de una película porno -Mira eso…- dijo después rojo levantándose y saliendo de la cocina para meterse en el baño y hacer pis entreteniendo el tiempo.

Tama se quedó mirando la pantalla con la boca abierta, completamente embebido. ¿Acaso estaban jugando? Ladeó la cabeza, intentando conseguir un mejor ángulo, y se puso de pie, en busca de Shai. – Shai! Shai! Explícame ese juego! No entiendo....

El moreno se giró ya abrochándose la cremallera del pantalón y cerrándole la puerta casi en la cara -No se mira a los demás cuando están en el baño!!- gritó desde dentro, rojo a más no poder y estresado más aún. Cuanto antes lo vendiera mejor o acabaría de los nervios -No puedo explicarte eso, lo miras y aprendes y ya quien te compre te explica…- añadió abriendo la puerta tras lavarse las manos.

- Vale.... – le respondió algo abatido el chico, que fue a sentarse de nuevo frente al televisor, mirando la pantalla. No le desagradaba Shai, pero era muy agresivo con él y además, sólo se la pasaba hablando de venderlo y eso lo ponía triste. Y para colmo, ese juego no le parecía muy divertido, tenían cara de sufrimiento más bien.

-Mierda…- el moreno se acuclillo a su espalda suspirando apenado. El chico no tenía la culpa, pero es que igual le desesperaba. Le pasó la mano por el pelo tratando de reconfortarlo -Tampoco estés tan triste ¿OK? Trataré de buscarte un dueño bueno y guapo aunque pague menos y no diremos nada a los señores ¿vale? ¿O prefieres una dueña?

- No prefiero nada.....Quiero regresar con mis amigos y no quiero que me grites más..... – se encogió sobre sí mismo, abrazándose a Kotaro y sintiendo los ojos aguados.

-No… no llores, no llores… eso no puedo hacerlo, dime algo que yo pueda hacer- pidió nervioso volviéndolo hacia él como si fuera un muñeco -¿Quieres un caramelo?- dijo si sí o si no, buscando uno y en vista de no encontrar, sacándose el que tenía babeado en la boca y colándoselo con los dedos entre los labios. Era un poco una guarrería, pero tampoco tanto cuando no se tenía dinero.

Tama alzó la cabeza, probando el caramelo, aunque sus ojos seguían aguados. – Gracias.... sabe bien. – le murmuró, súbitamente abrazándose a su cuello, y echándose a llorar, sin darle posibilidades de soltarse.

-Jode que no…- el moreno se quedó suspirando mirando hacia la película porno y pensando en el cuadro tan extraño que de repente se había formado en su normal cocina -¿Para eso te lo doy? ¿Para que igual llores?- preguntó, no obstante comprensivo, hablándole calmado y acariciéndole el pelo, rojo a más no poder -Ya no te gritaré…- cedió pensando que iba a ser difícil -pero igual tendré que venderte, créeme que será lo mejor para ti… Igual, sino te venderá otro y no será bueno como yo, te venderá a un viejo feo y asqueroso…

Por fin, el chico se separó, un poco, aunque dejando una mano sobre su hombro, y restregándose un ojo con la otra. – No quiero.... – murmuró entre sollozos algo más suaves.

-¿No quieres? Y yo no quiero muchas cosas y mira… aquí estoy, no tengo pasta y quiero ir al cine, quiero unas zapatillas de deporte por las que no entre el agua y un hermano en casa que me cuide y sin embargo tengo dieciocho años, estoy solo y me han quitado a mi hermano y a mi mejor amigo… Ya ves, Tama, no tenemos lo que queremos la mayor parte de las veces…- le sujetó una oreja entre dos dedos jugando con ella.

- Toma... – susurró, entregándole a Kotaro porque le parecía que Shai también estaba sólo, aunque no entendía la mitad de las cosas que le estaba diciendo. – Te lo presto, pero...sólo por esta noche. Y...si me abrazas a mí.

El moreno lo miró cogiendo el gato algo cortado de estar sujetando un peluche a su edad -Bueno… de hecho no pensaba dormir contigo… pero vale, está bien- sonrió tratando de ser comprensivo con el chico. Lo cierto es que seguro que tenía una vida horrible y más horrible que le quedaba aún -Si tuviera dinero te compraría yo- consintió en decirle abrazándolo con fuerza seguro de que le haría falta.

- Si tuvieras dinero no tendrías que venderme. – le respondió abrazándolo de vuelta. – Pero sí me gustaría. Y así comprabas a Garou también, y podíamos jugar.

-Ya… por eso ahora quiero comprar a Garou con el dinero que me den por venderte- explicó levantándose y cogiéndolo en brazos "Pensaba que pesaba menos…." Se dijo mentalmente apagando la tele con el pie -Pero te prometo que cuando lo compre a él y a otro de mis amigos, te comprare a ti… ¿está bien? Y ya no estaremos solos más ¿quieres?- dijo planeando lo que le tomaría años en caso de poder suceder.

Tama asintió con la cabeza en silencio, aunque sintiéndose mucho mejor y abrazándose más al cuello de Shai.

-OK OK pero no vayas a ahogarme o no podremos hacer nada de eso…- protestó abriendo la nevera con el pie y pensando en dejar al gato en la encimera retractándose al notarlo tan pegado. Quisiera que no, le daba pena. Bebió un poco de zumo dejándolo de nuevo en el interior el frigorífico -¿Vamos a la cama? ¿Seguro que no quieres bañarte?- se pensó mejor al saber que iba a dormir con él.

Esta vez, su cabeza se movió en sentido negativo. – No, que no me gusta. Ya lo hago una vez al día.... se separó ligeramente para mirarlo al rostro, abrazándose de nuevo. – Me agradas Shai. Con razón eres hermano de Garou. – señaló como si el ser agradable fuese lo que los emparentaba.

-¿Y hoy lo hiciste? Ya sé que no te gusta. A mi hermano tampoco, pero hay que hacerlo- decretó -A mí también me agradas, ya lo sabes- dijo rojo y observando la cola que colgaba sobre su brazo. Entró en su habitación dejándolo sobre la cama -¿Quieres un pijama?

- No.... – empezó a negar con la cabeza, recordando luego cómo se ponía el chico con que sólo se quitase la camiseta. – Bueno...si tú quieres....Y sí me bañé hoy – añadió previniendo.

-Ah… bueno… no sé si creerte pero está bien. Al menos, no olías feo- dijo abriendo el armario y buscando algo que le sirviese de pijama para el chico –Mira, un pijama mío de cuando era más pequeño. Seguro que te vale- dijo poniéndole las prendas sobre la cabeza y quitándose la camiseta y el pantalón para meterse en la cama y taparse hasta el hombro aún con el Kotaro colgando de la mano. Se puso rojo al instante sentándose en la cama de nuevo y devolviéndoselo a su dueño -Contigo de peluche ya me llega, créeme…

El chico le sonrió abrazando a Kotaro contra sí, aún con la ropa en la cabeza. – Shiryou también me dijo que parezco un peluche.... – lo dejó a un lado, quitándose tods la ropa que llevaba, saltando un poco y moviendo la cola, jugando, antes de ponerse el pijama encima, igual, dejándose el pantalón un poco abajo para poder mover la cola con libertad y saltó a la cama, riendo.

Shai lo miró en la cama y después mirar la cola que se le salía por fuera del pijama era un tanto… bizarro pero no podía dejar de mirar cómo salía la cola por ahí moviéndose y sonrió algo rojo al notarlo –Métete en la cama- dijo necio acostándose y dándole la espalda repentinamente.

- Vale! – se rió , metiéndose por debajo desde el otro extremo y arrastrando a Kotaro consigo, hasta que emergió del otro lado con el cabello todo revuelto. – Pero....tenías que abrazarme! Garou me abrazó – señaló apoyando la barbilla sobre su brazo, mirando a ver si le hacía caso.

-Está bien, está bien… pero yo no soy Garou y no le llames eso, que se llama Ryosuke- protestó volteándose y mirándolo carraspeando antes de pasarle un brazo por encima y decidiendo que eso era suficiente como abrazo -¿Así? ¿Llega no?

- Sí! – prácticamente le gritó en la cara, pero abrazándolo él también y acurrucándose contra su pecho, murmurando. – Ryosuke....Garou se llama Ryosuke... – aunque internamente preguntándose para qué lo llamaban por otro nombre entonces. – Yo sí soy Tama.

-Oh… que notición…- protestó el moreno que aún no andaba muy conforme con las proximidades pero que igualmente no pudo evitar agarrarle una oreja y jugar con ella distraídamente -Mañana por la mañana te llevaré de nuevo con el señor Shisou y le diré que te explique por qué vienes conmigo en realidad…

El gatito asintió contra el pecho de Shai, abrazándose más y preguntando apenas con un hilito de voz. – Y si ya voy para allá....¿no puedo estar con mis amigos?

-No sé… eso se lo preguntas todo a él y cuando yo vaya de nuevo a recogerte, ya sabrás todo y no me tendrás que preguntar nada…- se autoconvenció mirando la cola -Déjame la cola…- pidió estirando la mano.

- Vale.... – sonrió moviendo la cola en su dirección, feliz de que por fin jugara con él y decidiendo que era mucho más agradable que en un principio.

El moreno la cogió mirándola y moviéndola a los lados. Lo miró de pronto algo rojo y se la apretó -¿Duele?

- No, mientras no la aprietes duro. – le sonrió, moviendo la cola dentro de su mano divertido. – Estás rojo....

-Ya sé que estoy rojo!! Pero si me lo dices, me pondré más rojo!!- se volvió de espaldas soltándolo y tocándose la mejilla -Sé que estoy rojo…

- Pero te ves lindo!! – se acercó a él, abrazándose igual. – Me soltaste....-protestó.

-Te solté por meterte conmigo ¿Qué crees?- protestó tieso como un palo al recibir el abrazo. -¿Qué pasa si fuera un pervertido? ¿Ah? ¿Crees que puedes ir por ahí abrazando a cualquiera? Te van a violar ¿me oyes? Eres un baka!

- Está...bien.... – susurró compungido, soltándolo y dándose la vuelta para acurrucarse con Kotaro del otro lado de la cama, murmurando- No sé qué es eso... – pero Shai estaba gritándole de nuevo. La gente del mundo exterior era extraña. No podían ser amables por mucho tiempo.

El moreno se volvió sintiéndose culpable y le tiró de la cola acercándolo a él y rodeándolo, aunque sin soltar lo que tenía en su mano -Es que me pones nervioso, no estoy enfadado… y violar es cuando te hace eso que viste en la tele, alguien que no te gusta ¿a que no quieres eso? No, yo no quiero, así que no cojas y te abraces a cualquiera o te pasará eso.

- No lo haré... – murmuró pegándose. – Pero tú no eres cualquiera. Eres el hermano de Garou...Ryosuke – corrigió, recordando. – Y además, me agradas. No te pongas nervioso que no hago nada.

-Claro que no haces nada…- dijo frunciendo el ceño y pensando que era demasiado baka para ser real -Mejor me abrazas tú a mí…- dijo volteándose y poniéndose la mano en la cara. Debía de estar muy desesperado si se le estaba levantando y de hecho estaba sucediendo eso. Definitivamente esa tarde tendría que buscar "desahogo" o acabaría haciendo a saber qué con a saber quien…

Tama le respondió abrazándolo, reído. – Es la segunda vez que duermo abrazado a alguien....

-Ajá… pues eso, duerme…- añadió cerrando los ojos y tratando de hacer lo propio.

 
 

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