.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 30

Trapped

Jaken entró en la oscura sala donde el chico estaba atado a la cama y tomó una silla sentándose a su lado y pasándole la mano por la mejilla -Kogatsu… es la primera vez que nos vemos y sin embargo te debo mucho querido….

Kogatsu giró el rostro despertándose al sentir la mano sobre su mejilla, abriendo sus ojos para fijarlos en el rostro del rubio. - ¿Quién eres?

-Mi nombre es Jaken…pero eso no importa… ¿tienes hambre, querido?- el rubio lo desató pasándole las manos por los brazos y ayudándolo a incorporarse en la cama y mirándolo en cierto modo encandilado. Una criatura tan perfecta e imperfecta a la vez, sería su cura, sufría por él y ni siquiera lo sabía. Le sonrió pasando la mano por el cabello -Yo comprendo tu sed ¿comprendes, Kogatsu?

El chico sonrió ligeramente incrédulo, acariciándose las muñecas. – Eres como yo, ¿es eso?

-Así es…- el rubio sonrió ante él dándole la mano y levantándose para llevarlo con él -Hoy saldrás de esta habitación conmigo y beberás sangre ¿lo deseas, verdad?- preguntó sin soltarle la mano cruzándola alrededor del pecho del chico y poniéndose a su espalda sin soltarlo apoyando los labios en su mejilla.

- ¿Realmente puedo...hacer eso? – preguntó más para sí mismo que para el rubio, pero sin poder negar la realidad, contestándole finalmente. –Sí, lo deseo, lo necesito. – giró ligeramente el rostro, pensando que era un poco confianzudo para acabarlo de conocer, aunque no le importaba demasiado.

-Puedes, desde luego ¿Qué objetivo tendría sino que te lo ofreciese para después negártelo? Pero recuerda… querido…- le pasó la mano por la mejilla ahora que lo miraba girándole aún más la cara -Haz lo que yo te diga…- le besó los labios suavemente acariciándole el cuello -¿Lo harás?

- No me refería a eso... – sonrió para sí mismo, y luego lo miró a los ojos sin comprender muy bien de qué iba el rubio. - ¿Serás mi mentor o algo así...?

-Tal vez sí, algo así… porque te cederé una sangre muy especial… que sólo había de ser para mí…- el rubio sonrió llevándoselo por la cintura y saliendo por los pasillos hacia la habitación del lobo -Y si te refieres a beber de alguien… será mucho más sencillo de lo que imaginas, querido…

- ¿De veras? Muchas gracias, entonces. – le sonrió de manera un tanto extraña, pero lo cierto es que no estaba seguro de si no estaría soñando. Era muy extraño. Claro, que todo había sido extraño desde hacía tiempo. Igual era mucho mejor que estar acostado en esa cama todo el tiempo, absolutamente aburrido, o peor. Observó los corredores interesado, aunque la verdad, no había mucho que mirar. – No...tendré que matara nadie, ¿verdad? – preguntó de pronto con esa duda en la cabeza.

-Si lo matas, yo te mataré a ti después, querido… así que más te vale que no lo hagas…- el rubio abrió la puerta de seguridad dándole entrada al chico y caminando a su lado. Encendió uno de los fluorescentes.

Garou alzó la vista gruñendo hasta que observó al chico -Hoshi…- dijo en tono apagado observándolo ¿Qué demonios hacía allí junto a Jaken?

-Oh… os conocéis… qué interesante y qué placer oír tu voz de nuevo, Garou querido- susurró, acercándose y sonriendo.

- ¿Hoshi? ¿Me conoces...? – lo miró completamente extrañado y luego al doctro, llevándose una mano a la cabeza como si pudiese exprimir los recuerdos hacia fuera. Entonces ¿sí era cierto que había estado allí antes? – Garou, Garou... – repitió, para ver si algo le sonaba, pero ni pista.

El lobo se limitó a callarse sin decir nada y mirándolo a los ojos -No es muy hablador… No le hagas mucho caso, es un tanto salvaje… trátalo como un animalito… Ven, querido…- rodeó al moreno poniéndose a su espalda y levantándole levemente la mandíbula, mostrándole su cuello al chico –Ven, acércate… Tranquilo, no hará nada…

Loso ojos amatista de Garou seguían fijos en el joven vampiro y miró la estrella tatuada en su mejilla.

Kogatsu no se movió, en su lugar, mirando al lobo como si estuviese hipnotizado. – Pero...él me conoce... – No comprendía nada. Todo era demasiado bizarro. Seguro y estaba soñando, sí. Miró al doctor confundido entrecerrando los ojos. No podía negar que estaba hambriento. Podía oler la sangre, casi podía sentirla.

-¿Y? ¿Cuál es el problema…?- el rubio apartó el cabello negro de Garou descubriendo su cuello y pasando con fuerza una de sus uñas cortando su piel. El moreno apretó las mandíbulas sin dejar de mirar a Kogatsu, al tiempo que el rubio le hacía inclinar más la cara -Ven…- le animó deslizando un dedo por la sangre que se derramaba y estirando la mano hacia él.

El chico exhaló con fuerza, incapaz de resistirse mucho más, dnado un paso hacia delante. – Quiero saber..... – murmuró apenas, acercándose ya completamente para lamer el dedo del rubio, cerrando los ojos, deseando más.

Garou lo miró horrorizado. ¿Es que acaso era ahora un vampiro? Ni siquiera parecía reconocerlo y no lo comprendía y tampoco quería preguntar, sabía que sería inútil -No lo hagas…- le pidió mirándolo a los ojos.

-Shhh….- el rubio le tapó la boca sintiendo como Garou le mordía la mano haciéndole sangre. Empujó los dedos en el interior de su boca levantándole más el rostro -Bebe de él, Kogatsu… Sentirás por fin lo que deseas…- deslizó la lengua por el cuello del moreno recogiendo su sangre y tomando con la otra mano el cuello del joven moreno besándolo y haciéndolo beber la sangre de Garou.
El chico volvió a cerrar sus ojos, respirando agitado, las palabras del lobo desapareciendo bajo el placer y la necesidad que ahora sentía. Rompió el beso, con un solo pensamiento en mente, acercándose a la garganta de Garou, lamiendo su herida ligeramente, antes de aferrarse a su cuello, mordiendo sin poder evitarlo y bebiendo desesperadamente.

El lobo apretó los dientes ante la violencia del mordisco y trató de soltar una de las cadenas que sujetaban su muñeca sin conseguirlo. Sólo era por la tarde, le era imposible. Ni siquiera gruñó, sintió que se le revolvía el estómago de pensar que era él quien estaba haciéndole eso también. Notó cómo la mano libre del rubio pasaba por detrás de la espalda de Hoshi apretándolo contra él y cómo sus colmillos se clavaban también en su cuello.

Kogatsu pasó su lengua por la herida una vez más, succionando nuevamente. No podía dejar de beber, era demasiado intenso. Parecía como si nunca se hubiese alimentado en su vida. Podía sentir cómo la sangre le daba nuevas fuerzas, reparando todas sus heridas, pero ni así era suficiente.

-Es suficiente, querido…- el rubio lo separó de Garou sujetándolo por el cuello con fuerza. El lobo parecía haberse desmayado y en cuanto lo soltó cayó de rodillas al suelo sujeto tan sólo por las muñecas -¿Aún tienes sed?- apoyó la mano en el pelo de Garou revolviéndolo.

-No.... – el chico se quedó mirando al lobo horrorizado, sin poder creer que él hubiese hecho aquello. Abrió los ojos más, sintiendo que iba a volverse loco. ¿En esto se había convertido? Ni siquiera sabía lo que era antes. Bajó la mirada notando que le temblaban las manos y pasándose una por el rostro para secarse la sangre que tenía en la barbilla, embarrándosela más en realidad.

El rubio sonrió ante el desconcierto del chico sujetándolo de la mano y acercándolo a él -¿Tienes miedo de lo que has hecho? Estará bien en unas horas, sólo se ha desmayado- sujetó uno de los amplios cortinones para levantarlo y dejar entrar el sol.

- No! Ah! – Kogatsu tiró de su brazo intentando zafarse desesperado.

-¿Qué temes? Estoy a tu lado, no haría nada que pudiera dañarme a mí mismo ¿no crees?- lo amarró contra él abrazándolo con un brazo y abrió las cortinas dejando pasar la luz completamente -Observa…

El chico se quedó quieto, respirando casi como si el aire fuese algo material. No comprendía cual era la idea. Sabía que dentro de poco, empezaría a arder. Se movió un poco, inquieto, contra el rubio.

-Quieto… no temas…- el rubio sonrió ante el nerviosismo del chico -Podrías pasarte aquí horas y no te quemarás- lo cogió por las manos pegándolo de cara al cristal poniéndose a su espalda para no dejarlo irse -¿Sientes el calor del sol? No te dañará… eso es gracias a la sangre de Garou… pero no es suficiente…

Kogatsu permaneció quieto, sintiendo el calor. No era desagradable, pero ya no se sentía tranquilo en él. No le importaba lo que le dijera, siempre quemaba y seguía desconfiado esperando el momento del dolor. Además seguía sin creerse lo que acababa de hacer, noe ra como que se sintiera orgulloso. Y para colmo, no pudo evitar pensar que la ventana no estaba limpia. Intentó echarse hacia atrás, pero el cuerpo del rubio se lo impedía.

El rubio abrió las cortinas totalmente, arrancándolas de la barra metálica riéndose levemente y soltando al chico -Te dejaré aquí dentro con Garou… hasta que comprendas… Espero que su sangre te afecte del mismo modo a que a mí, sino te vas a chamuscar un poco…- se rió de nuevo dirigiéndose a la puerta -No te preocupes, estarán vigilando que no te quemes de más…

- No... – el chico se alejó de la ventana, que ahora también estaba embarrada de sangre, dando dos pasos inciertos. – No, por favor... – De pronto corrió hacia el rubio para intentar salir por la puerta antes de que la cerrara.

-Shhh… no te portes mal…- el rubio lo empujó al interior por el pecho cerrando la puerta a su espalda y riéndose levemente del chico, volviendo a su despacho.

Kogatsu cayó al suelo sentado, mirando la puerta consternado. – Mierda.... – observó la ventana y luego al lobo que yacía en el piso, y se puso de pie, intentando abrir la puerta de todas maneras, pero era imposible. La golpeó frustrado, nervioso por el calor que sentía en su piel, y tomó las cortinas dirigiéndose al rincón más apartado y oscuro de la habitación, que por cierto no lo era mucho, y se cubrió con ellas recogiéndose. No lo protegerían mucho pero no veía otra solución.

 
 

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