.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 31

El Lobo y el Vampiro

Ya comenzaba a caer la noche cuando el moreno en el suelo se recogió sobre sí mismo arrancando de nuevo las cadenas de la pared, soltándose y se volvió sintiendo el olor de Hoshi en la celda acercándose al bulto de cortinones, levantándolo por un brazo totalmente serio hasta ponerse de pie y levantarlo en el aire. Movió las orejas hacia delante mostrando los colmillos con la boca entreabierta -Hoshi!

El chico lo miró aterrado. No se había dado ni cuenta de cuando había despertado. ¿Cómo había sido tan estúpido de no vigilarlo? Seguro que ahora lo mataba. – Lo...lo siento – murmuró pensando que era una estupidez.

-Imbécil! ¿Qué crees que haces? ¿Cómo se te ocurre? ¿Y qué haces aquí?¿ Cómo es que te han cogido? Se suponía que os quedaseis lejos del centro imbéciles!! ¿Qué habéis estado haciendo? Deberíais haberos quedado en el barrio- lo dejó caer al suelo propinándole una sonora bofetada.

El moreno se llevó la mano a la roja mejilla, mirándolo asombrado sin atreverse a levantarse. Movió la cabeza en sentido negativo. – No sé de qué me hablas.....No sé quien eres. ¿De veras me conoces?

Los ojos amatista se clavaron en él moviendo las orejas y sacudiéndolas acuclillándose en el suelo -Dormías en mi casa la mayor parte de las noches con mi hermano pequeño, Shai ¿qué te han hecho? ¿No recuerdas nada? ¿Te han lavado el cerebro?- preguntó serio -Y definitivamente no eras un vampiro…- aclaró acercándose más a él.
- Por favor, no quise hacerlo, no podía detenerme.... – alzó las manos frente a él como para protegerse, sin poder evitar pensar en lo irónico que sería haber sobrevivido a la luz para que lo matara ahora. – No recuerdo nada. Me desperté en el hospital así y luego....ellos vinieron a buscarme. Dicen que solía vivir aquí. Estaba enfermo, eso lo sé......

El moreno lo miró fijamente apartándole las manos de la cara -Que te haya pegado una hostia no quiere decir que vaya a matarte o alguna estupidez así. No es la primera que te doy, porque tiendes a hacer muchas estupideces…y si estás así seguro que es porque cometiste una de tantas - se dejó caer en el suelo tirando de los cortinones y envolviéndose con uno de ellos apoyándose en el cristal de la ventana -Así que no sabes quien soy… genial…

Kogatsu se enderezó un poco, cruzando las piernas ante sí. – Entonces....te conozco a ti y a tu hermano y cometo estupideces. ¿eso es todo? – dejó caer los hombros, en parte aliviado de que oscureciera cada vez más. – Y no me quemé. –meditó antes de mirarlo, bajando los ojos luego. - Es la primera vez que bebo de alguien....

-Mejor…- el moreno miró al exterior con la vista perdida y sin prestar mucha atención. De hecho, no sabía cómo enfrentarse a algo así -Tal vez debería pegarte collejas hasta que consiguieses recordarme, seguro que eso te trae recuerdos…- el moreno no pudo evitar sonreír pasándose la mano por la oreja y aplastándosela -La última vez que estuvimos juntos, robamos en una tienda de souvenirs, qué imbecilidad… Apuesto a que Shai aún guarda las figuritas de la torre de Tokio…- sonrió de nuevo mirando al exterior. Hoshi simplemente parecía un fantasma de lo que era.

- Se escucha divertido. – le sonrió el chico, deseando poder recordar esas cosas e ignorando el comentario de “mejor”. Sabía que lo volvería a hacer. Ahora mismo quería pensar que no pero volvería a tener hambre. – Shai es tu hermano, ¿no? - preguntó, observando las orejas. Hubiera estado extrañado sino fuera por su propia naturaleza.

-Sí, es mi hermano pequeño y era tu amigo, es tu amigo… Se suponía que tú ibas a cuidar de él si algo me pasaba, pero ya veo que no saliste muy exitoso… De todos modos, nunca has sido muy bueno manteniendo promesas ni haciendo tus deberes… Aquí no vas a recuperar la memoria, si pudiéramos salir… ir a casa- sonrió de nuevo mirando a las luces de las farolas que comenzaban a prenderse y movió inevitablemente la cola sacudiéndola a los lados.

Kogatsu dejó escapar una risita viendo cómo se le movía la cola, sin poder evitarlo. – Supongo que te debo una disculpa entonces – se inclinó un poco hacia delante, ya más entrado en confianza, como si le fuese a confesar un secreto. – La verdad, yo también estoy harto de este lugar. Dicen que me van a curar, pero yo no estoy tan interesado. No me importa tener que vivir de noche, no es la gran cosa. Nada bueno sucede durante el día de todas maneras – añadió riendo, aunque no estaba seguro de saber de qué estaba hablando. – Es mortalmente aburrido, además – miró al techo abrazándose las piernas. – Cierto que salvaron mi vida pero......para vivir así.......Claro, que tampoco tengo muchas ganas de morir – añadió, sonriéndole al lobo de nuevo.

-Es comprensible- sonrió el moreno mirándolo de soslayo mientras se lo decía -No te rías de mi cola, mierda- lo empujó, tirándolo de culo al suelo jugando con él -Deberías haber sido vampiro antes. Habrías sido mucho más útil y no tendría que estar comiéndome yo siempre las hostias por ambos… Te diré algo… No, mejor no, ya no me fío de ti, no eres Hoshi…- por un momento se había dejado llevar por la familiaridad.

- Tienes razón. Ni yo sé quien soy – miró hacia el piso, dejando que el cabello cubriera sus ojos, y tocando la superficie con un dedo, haciendo una línea entre la suciedad. – Es confuso. A veces reacciono naturalmente, pero la mayoría del tiempo, me estoy preguntando qué es lo que yo mismo haría. Cómo se supone que debo actuar. – alzó la mirada sin levantar la cabeza. –Y tu cola es graciosa. Debe ser divertido tener una, ¿no?

-Pues imagínate si me divierto, tengo dos- el moreno lo miró sonriendo y levantando las cejas, riéndose después apartando la mirada y sentándose en el suelo a su lado -Pero yo sí que sigo siendo Ryosuke ¿comprendes? Y para mí eres mi mejor amigo aunque no te acuerdes de mí y voy a ayudarte. Te sacaré de aquí conmigo. - Se apoyó ambas manos en la cabeza aplastándose las orejas de nuevo -Tengo hambre… mierda.

- ¿Qué no te dan comida aquí? – le sonrió agradecido. Seguía sin recordarlo pero lo hacía sentir menos solo. – Ryosuke. Así que ese es tu nombre verdadero.

-Es igual, tú me llamabas Garou. Sólo mi hermano me llama así- sonrió levemente señalando la comida en el recipiente para perros - Pienso para perros…- dijo apretando las mandíbulas y mirando al chico -Hace unos días me trajeron a un chico para que me lo comiera, casi lo hago…- dijo serio enterrando las manos en su pelo y acercándose a él para sentarse a su lado -Me parece tan increíble que no puedas reconocerme…

- Lo siento. Yo también quisiera reconocerte. Pero....sí hay algo que me relaja acerca de ti. – le sonrió encogiéndose de hombros. – No debe saber muy bien eso – añadió refiriéndose a la comida. – Yo también me estaba muriendo de hambre la verdad, aunque no sabía que era capaz de perder el control así. Supongo que eso te hace mejor que yo.

-¿Es que no me has oído? - preguntó alzando un tanto la voz -Te he dicho que casi me lo como, si no lo hice creo que fue porque gritaba demasiado y me sacaba de quicio. Si se hubiera quedado calladito, lo habría devorado- se acercó un poco más a él pegando la nariz a su cuello y oliéndolo. Le deslizó la lengua por el cuello mordiéndolo levemente primero y clavándole después los colmillos hasta hacerle sangre. Se apartó, mirándolo a los ojos serio y a la expectativa.

Kogatsu se llevó la mano al cuello sintiendo la sangre mojar sus dedos, intentando ignorar el dolor sin conseguirlo. Miró al lobo con los ojos abiertos como platos, pegándose a la pared asustado. – Me.....¿me estás diciendo que debería empezar a gritar entonces....? – se rió nervioso sin saber qué hacer.

-No, sólo me cobraba lo que me hiciste- sonrió, mostrando los afilados colmillos -No tienes que asustarte ahora… ya me he quedado tranquilo- se rió de él levantándose y caminando hacia él para sentarse a su lado de nuevo quitándole la camiseta y pasando los dedos dibujando la rosa que tenía tatuada.

- Eres muy extraño, ¿sabes? – el chico exhaló con fuerza, alzando una ceja. – Supongo que no tengo derecho a reclamar...... ¿qué haces? – lo observó receloso.

-Yo no creo que sea extraño- reprochó mirándolo a los ojos -A ti nunca te parecí extraño antes- replicó molesto -Quería verte- el moreno apoyó la cabeza sobre las piernas del chico sin decir nada, aunque mirándolo de soslayo por si iba a protestarle por hacerlo.

El moreno lo miró aún más confundido, pero le pasó la mano por el cabello, sin poder resistirse a tocarle las orejas. – No quise ofenderte. Todo me parece extraño de todas maneras, incluso yo. ¿Acaso soy la misma persona que solía ser? ¿Lo sabes, Garou? - le pasó un dedo por una de sus orejas tocándole la punta. – Si te olvidas de quien eres, ¿te transformas en otra persona?

El lobo sacudió la oreja al sentir las cosquillas en ella sin dejar de mirarlo -No lo creo, eres tú pero estás extraño, pero eres tú, recordarás todo…- determinó como si fuera un hecho inmutable e indudable -pero no volverás a ser como eras ni yo tampoco, todo influye…han pasado demasiadas cosas …- arrastró la cara por la pierna del chico apoyando la nariz en su abdomen y lamiéndolo hasta el cuello enterrando la nariz en él. Aún olía a sangre y le lamió la herida profusamente entre atraído por el olor y tratando de hacer que dejara de sangrar.

El chico enterró los dedos en su cabello, riendo un poco gracias a las cosquillas que le daba el que estuviese lamiéndolo así, aunque aún le dolía un poco la herida pero sentía que mejoraba, mucho más rápido de lo que era lógicamente posible, pero mientras se curase, era todo lo que le importaba. – Ya está, gracias......

-Ya lo sé- dijo el moreno sin inmutarse apoyando la nariz en su mejilla lamiéndola y empujándola un poco. Más bien lo hacía porque quería, estaba jugando -Hay un ángel… va ayudarme a salir de aquí, con más gente que también pretende huir. - le empujó el cuello de nuevo con la nariz, lamiéndolo una vez más y mordiéndolo suavemente -Y si se lo dices a alguien, te mataré.

- Ya te dije que no tengo intenciones de morir...- lo empujó un poco hablando en serio, aunque sin dejar de reír por las cosquillas. – Tú también.... – enterró los dedos en su propio cabello, apartándolo de la cara. – Todos me dicen lo mismo. Aparentemente si no hago lo que todos quieren, muero. Ya empieza a ser absurdo. No diré nada. De todos modos, no quiero.

-No- el moreno lo empujó a él tirándolo al suelo y permaneciendo sentado aplastándolo contra el suelo -porque yo no lo digo en serio ¿eres idiota?- lo miró alzando una ceja y sonriendo con algo de tristeza en la mirada -Se me olvida que no recuerdas nada… ¿tampoco recuerdas cuando nos cogieron robando en el supermercado? Te detuvo la policía y tuve que atacarlos, creyeron que había sido un perro salvaje y mandaron a los de la perrera a buscarme…

- No recuerdo nada....Y pesas – se rió dándole con la mano en una pierna para que se le quitara de encima. – De veras quiero recordarte. Me golpeé la cabeza muy fuerte ¿sabes? Tenía migrañas. – se rió como si aquello fuese gracioso.

El lobo lo miró y se tiró en el suelo de espaldas a él. Sabía que no tenía la culpa, pero se sentía muy extraño tratar con él y que no fuese él. De cualquier modo, estaba demasiado contento de ver por fin a alguien conocido allí y más a él que era su mejor amigo pero ahora… Movió la cola lentamente golpeando el suelo meditando -¿No sabes qué te paso? ¿No te lo han dicho?

- Nadie lo sabe – le respondió dejando de reír poco a poco, y sentándose nuevamente. – Parece que sufrí una caída, desde algún lugar alto supongo. Alguien me dejó en las puertas del hospital, inconsciente. Eso es todo.

-Ya… no vas a acordarte de nada si seguimos aquí. Ni siquiera te acuerdas de mí, así que…- el moreno se volvió para mirarlo, acostándose panza abajo en el suelo y ensuciándose aún más de lo que estaba, lleno de polvo -¿Y si matamos a quien venga a abrir? ¿Crees que podríamos escaparnos? Nunca he salido de aquí no sé cómo es este sitio… llevo años…

- Yo tampoco lo sé. Es la primera vez que salgo de mi habitación, y por lo que ví.....sólo son pasillos y más pasillos. No tengo idea de donde estará la salida. Sólo que esto está muy alto. – miró cómo se tiraba al suelo, sonriendo un poco. – No quiero matar a nadie....aparentemente, no soy un asesino, aunque a juzgar por lo de hace un rato..... No sé de qué sea capaz. – se inclinó juguetonamente al lado del lobo, sin llegar a acostarse, claro. – Creo que sería capaz de darte un baño.

-No, gracias- el moreno apoyó el mentón en los brazos cruzados sobre el suelo meneando la cola, repentinamente nervioso sólo de mencionarle el baño -Ya me lavan cada mañana con una manguera y me llega- aseguró con aquella voz oscura bajando las orejas y dejando caer el rabo repentinamente de pensar en ello -Pero yo ya he matado muchas veces, me da igual hacerlo de nuevo- expuso sincero lamiéndose un corte en el brazo con aire distraído.

- Ya, yo sé que te gustaría que te bañara yo. Soy mejor que una manguera. – se rió sin poder evitarlo, colocando la barbilla en la palma de su mano para apoyarse. - ¿Sabes? Es extraño. Dices esas cosas y siento que debería tenerte miedo...pero no lo tengo. Excepto cuando me muerdes claro. – finalizó riendo de nuevo.

El moreno se rió mirándolo apoyando la cara en sus brazos -No me tengas miedo… A ti no te haría nada , tampoco es que vaya comiéndome a la gente, es que llevábamos una vida muy especial…- se rió apoyando la frente en los brazos y mirándolo de soslayo de nuevo -Me siento bien contigo aquí. Aunque no te acuerdes, al menos eres tú y sé que te acordarás… ¿quieres dormir conmigo como antes?

- ¿Cómo antes? – movió la mano a su cabeza, acostándose un poco más. – Pues no sé. Mientras sólo durmamos..... – lo miró de reojo, preguntándose si alguna vez habría hecho algo con él. Pero se refería a él como su amigo. Claro, que eso no decía nada realmente. Y así mismo, por no acordarse, podía meterle cuentos.

El lobo lo miró confundido meneando una oreja y sonriendo después de medio lado -Ah, estabas de cachondeo- se rió un poco levantándose y yéndose a una esquina en la oscuridad. Se encogió apretando las mandíbulas y dejando salir el animal que contenía. El enorme lobo negro miró al chico avanzando hacia él lentamente.

Kogatsu se quedó mirándolo con una mirada clamada en sus ojos azul-plateado. La lógica le decía que debía correr pero en realidad, el ver aquello lo hacía sentir tranquilo. Extendió las manos hacia él, como indicándole que se acercara más.

El lobo se acercó más moviendo la cola levemente hacia los lados sentándose frente a él y bajando la cabeza para empujarle la cara con el hocico pidiendo cariño.

El chico rió, acariciando los lados de su cara y bajando por su cuello, hundiendo los dedos en su pelaje. – Eres precioso, Garou.

El lobo se apartó, trayendo la cortina roja entre los dientes y tirándola en el suelo para que el chico se acostase, y se tumbó sobre la tela esperando, sin dejar de mirarlo. Nunca se había sentido incómodo por no poder hablar. De hecho, no solía hablar mucho. Era extraño o bien estaba con alguien que le agradaba demasiado. Movió la cola a los lados mirándolo y apoyando la cabeza en sus patas.

Kogatsu se acostó sobre la tela sonriéndole. – Me alegra haberte encontrado, aunque no te recuerde....Creo que de alguna forma, sí lo hago. – le acarició la cabeza, pegándose para abrazarlo, sintiendo la suavidad de su pelaje contra su piel como algo muy agradable.

El lobo le lamió la mejilla tanto si quería como si no, acurrucándolo y pasándole la cola por encima. Ya encontrarían la manera de escaparse. No podía evitar estar preocupado por Tama ¿Por qué no había vuelto?

 
 

Tambien puedes dejar tus comentarios y opiniones en la sección de este fic en el foro, solo tienes que presionar en Hansa.

foro yaoi
yaoi shop, yaoi t-shirts, uke t-shirts, wings on  the back

yaoi angel angel and devil yaoi yaoi catboy yaoi lovers gay    
   
angel and devil yaoi
chibi neko yaoi
yaoi catboy
yaoi catboy