| Capítulo 32
Tama's Second Night Out
Shai esperaba en la entrada de la clínica a que trajesen
a Tama, deseando que al menos hubieran tenido el detallazo de explicarle
finalmente, cosa que no era su deber, su único deber era
venderlo y ya.
Lo vio aparecer junto a Shisou esta vez vestido con su ropa y un
lacito rojo con un cascabel resonando en el cuello. Se veía
más cute y sonrió levantando la mano para saludarlo
guardándola después rápidamente en el bolsillo
carraspeando algo rojo -Buenas noches.
- Shai! – Tama saltó, haciendo sonar el cascabel y
saludándolo habiendo captado su gesto antes de que la escondiera.
- Tranquilo, Tama. – le sonrió el joven doctor. Ya
había hablado con él, luego de su charla con Jaken
sensei y las cosas habían salido como esperaba. En definitiva,
el gatito era muy fácil de convencer. – Buenas noches,
Shai.
-Hoy ya he concertado cita con tres personas así que, espero
que les gustes, Tama- lo cogió de la mano para llevárselo
y se la apretó un poquito temiendo que le diera "la
neura" de nuevo –Bueno, nos vamos, a la mañana
de nuevo lo traigo y los informo de cómo han ido las cosas-
Shai hizo una reverencia antes de salir por la puerta con el chico.
-Lo cierto es que sólo tenemos cita con una persona- aclaró
al gatito una vez en la calle.
Tama lo miró curioso. – Y ¿por qué mentiste?
Mentir no es bueno, Shai – se rió sin embargo dando
pequeños saltitos de pronto y girando para mirar al moreno
por todos lados. - ¿Y Kotaro? ¿No lo trajiste?
-Sí…- el moreno lo sacó del bolsillo de la
cazadora tendiéndoselo un tanto espachurrado -No iba a llevarlo
por la calle, me daba vergüenza- aclaró poniéndoselo
sobre la cabeza y sacudiendo una de las orejitas del chico -Mentí
para que se crean que te venderé a cualquiera, pero sin embargo
sólo te venderé a gente que no tenga otros chicos
o que este sea su primero- explicó mirándolo –Plus,
no te venderé a viejos babosos ni a viejas con cara de momia
¿está bien? Es un trato especial porque eres mi amigo.
- Kotaro!!!!! - lo abrazó contra sí, bajándolo
de su cabeza y sonriéndole a Shai de nuevo. – Tú
también eres mi amigo. Jaken sensei dijo que la persona que
me compre me querrá mucho y jugará conmigo. Es así,
¿verdad? También me dijo que podía seguir visitando
a mis amigos. Iba a ver a Garou, pero.....no me llevaron. Y Shiryou
fue malo conmigo y lo arañé. – bajó las
orejitas de pronto entristeciéndose un poco.
Shai se paró frente a él acariciándole las
orejas con las manos y chafándoselas un poco sonriendo mientras
lo hacía -Sí que te querrá, claro. Por lo que
va a pagar por ti, desde luego que ha de ser porque quiere tenerte
créeme- se rió un poco, dudando que pudiese ver de
nuevo a sus amigos pero tal vez… No lo sabía, la verdad.
Dependía de quien lo comprase -Mira…- dijo carraspeando
rojo y sacando caramelos de su bolsillo -te los traje por si querías
entretenerte- o más bien se los traía porque le parecía
cute, pero eso no lo decía.
- Ah! – los tomó metiéndose como tres a la
boca rápidamente y mirándolo con las mejillas infladas.
– Gracias... – movió las orejas acomodándoselas.
-Vamos a ir a la casa de un señor, está aquí
cerca- dijo mirando a su alrededor y sacando un papelito para guiarse
en el plano hecho a mano -Es en ese edificio de allí- dijo
señalando un rascacielos acristalado totalmente -Debe de
tener muchísimo dinero para vivir ahí…- suspiró
pensando que ya le gustaría a él tener la mitad de
pasta que aquel tío y entró en el edificio, dejando
una tarjeta al bedel que los guió al ascensor de personal
hasta el piso noveno.
-¿Estás preparado?- preguntó nervioso mirándolo.
- Sí. – el gatito movió la cola sonriendo,
aún masticando los caramelos. La verdad es que luego de hablar
con Jaken sensei no veía las cosas tan malas. Y se sentía
mucho más seguro con Kotaro de la mano.
-Vale… dame los caramelos, luego comes más- le pidió
Shai que no sabía con qué clase de hombre se iban
a encontrar al otro lado de la puerta.
- No, ¿por qué? – el gatito negó con
la cabeza sin entender. Si ya estaban en su boca....
-Porque no querrás entrar mordiendo caramelos ¿no?
Se ve bizarro. Va, dámelos, no seas malo, después
te doy más y te abrazo por la noche- dijo chantajeando de
mala manera y apurado mirando el reloj, pero no llegaban tarde.
Tama lo miró desconfiado por un momento, pero saltando luego
y abrazándose a su cuello a la idea de más caramelos
y abrazo. – Vale! Te los doy! – se los sacó de
la boca, dejándoselos babeados en la mano, moviendo la cola
de un lado a otro.
Shai los miró en su mano con cara de asquito y los dejó
caer al suelo a un lado -Limpia…- dijo con el ceño
fruncido extendiéndole la mano -Ahora ¿querrás
que le dé una mano pringosa?!!
- Pero si tú me pediste que te los diera.... – ladeó
el rostro, pensando que era incomprensible, pero igual le lamió
la mano. De todas maneras, era agradable, y ahora sabía a
caramelo.
-Vale… prefería que hubieras usado un pañuelo
… ahora se la daré babeada- dijo rojo como un tomate
y llamando a la puerta finalmente. Un hombre apareció frente
a ellos vestido de traje y con el rostro serio. Tenía el
cabello negro y algo despeinado para el aspecto que daba su ropa
-Hola, buenas noches, soy Shai. Ya le avisó Guen que iba
a venir ¿verdad?- dijo haciendo una ligera reverencia y aplastando
la cabeza del gato con él para que lo imitase.
-Sí, pasad, vamos, estoy solo- el hombre les dejó
paso sonriendo a Tama al verlo tal vez por cortesía o tal
vez porque era lo que esperaba o incluso mejor.
Tama le sonrió de vuelta, más porque era automático
en él, y alzando la mano con Kotaro guindando, para enderezarse
las orejas que le había aplastado Shai. – No me agaches...
– se quejó sin comprende su comportamiento.
Shai carraspeó un poco mirándolo de soslayo como
si le estuviese lanzando rayos paralizantes -Está un poco…
Hay que domesticarlo un poco… es como un niño pequeño-
se excusó muy serio pasando a la salita y tomando asiento
donde el moreno les indicaba. Su anfitrión se sentó
en uno de los sofás y dirigió sus ojos grises al chico.
-Tranquilo, me gusta mucho- se acercó un poco inclinándose
en el asiento para acariciarle la cara
El gatito sonrió ladeando el rostro, dejándose acariciar,
moviendo la cola.
Shai le codeó las costillas aún más rojo y
bajando las cejas -Tienes que hablar de usted - le amonestó
-Lo siento- dijo de nuevo al moreno que parecía extrañado
por la pareja.
-No importa Shai- el moreno le contestó dejando escapar
la risa -¿Y de dónde has salido?- preguntó
acariciándole una oreja y levantándose para despeinarle
un poco el pelo y asegurarse que de veras las tenía por naturaleza.
Era muy extraño.
- ¿Ves, Shai? No le importa.... – Tama lo miró
confundido por su actitud, y mirando al hombre de nuevo, sin saber
cómo contestar a su pregunta, ya que le decía una
cosa y Shai otra. De todas maneras, no sabía cómo
contestar. – Yo vengo de........es un lugar con muchos pasillos
y escaleras y es blanco en su mayoría. Aunque no todo. Y
no está en el mundo exterior. O sea, aquí.... se rascó
la cabeza, mirando al moreno para que lo ayudara.
-Estaba en una clínica… hay más como él-
el moreno lo miró serio -Es por eso que es un poco…
así como es. Ayer salió a la calle por primera vez.
Sé que eso será un problema pero espero que lo comprenda…
-No importa… es que no me esperaba esto cuando mi padre me
dijo que iba a regalarme algo- sonrió de nuevo extrañado
y divertido por la situación. Le levantó la cara un
poco mirándolo y aún más extrañado por
el color de sus ojos y su pelo.
-Sí, claro, está en su derecho de asegurarse de que
quiere pagar por él- el moreno lo miró preguntándose
qué era lo que iba a hacer y peor aún, cómo
iba Tama a reaccionar.
Lo cogió del mentón agachándose un poco, mirándolo
de cerca y apartándole el pelo de la cara con la otra mano
-Es muy guapo… levántate Tama- le pidió, echándose
un poco atrás y guardándose las manos en los bolsillos.
Tama se puso en pie, inquieto, moviendo la cola y mirando alrededor.
La verdad es que todo le llamaba la atención además.
– Mira, Shai, es más grande que tu apartamento....
– comentó, señalando al otro lado de la pared.
El moreno lo miró avergonzado -Claro que lo es, baka!- se
llevó la mano a la cabeza esperando que a aquel hombre al
menos le agradasen las bakeces y al menos por el momento, parecía
que sí. Lo sujetó de un hombro volteándolo
de espaldas y mirando la colita que salía entre la ropa.
Le levantó un poco la camiseta acariciando la zona en la
que se unía -¿Eres un gatito de veras? - preguntó
sonriendo y volviéndolo de frente a él de nuevo.
- No me grites, ya dijiste que no me ibas a gritar! – exclamó
Tama, señalando al moreno y mirando luego al mayor. –
Sí, soy un gato, pero no me veo como Kotaro. Él también
es un gato. Este es Kotaro. Sonrió, alzando el peluche con
las dos manos, y casi plantándoselo en la cara al hombre.
El moreno examinó el Kotaro chafándole la cabeza
y después repitiendo la misma operación con Tama -Shh…
no griten ninguno de los dos- los regañó serio y mirando
el reloj que colgaba de la pared -No queremos que se entere todo
el edificio ¿verdad? ¿Qué es lo que sabe de
sexo?- preguntó a Shai de pronto.
Shai lo miró rojo y carraspeó -Lo siento, nada, diría
yo.
-Entiendo… bueno, no es un problema- dijo serio mirando a
Tama de nuevo -¿Qué te parecería a ti quedarte
conmigo, Tama?
- No sé. ¿Sabes jugar? ¿Puedo visitar a mis
amigos? – abrazó a Kotaro, de pronto nervioso por quedarse
con un desconocido. – Pero no puedo esta noche. Tengo que
decirle a Garou, y disculparme con Shiryou....
El hombre lo miró sonriendo levemente y preguntándose
a qué querría jugar -No, desde luego que esta noche
no. Es más, hasta dentro de unos días, no nos veremos
de nuevo, Tama. Aún tienes que visitar a más gente
según me han dicho. Tengo dos gatos… podrás
jugar con ellos y tus amigos podrán visitarte a ti, pero
tú a ellos seguramente no, ya veremos.
- Oh... – se quedó pensando. No estaba seguro de que
Jaken sensei dejara salir a sus amigos de paseo. Por otro lado,
le intrigaba eso de que tuviera dos gatos. Querías aber si
eran como él o como Kotaro.
-Bueno… empiezo en la cuarta cifra- dijo mirando a Shai,
hablando de las tasas que habían señalado. El moreno
lo miró tragando saliva. Empezaba fuerte, la cuarta…
si de los que visitasen otros días, ninguno pujaba más,
seguramente se lo quedaría. Fuera como fuera, iba a conseguir
mucho dinero por él.
-Muy bien, gracias- dijo levantándose con cara de poker
para que no se notara -Le haré saber en unos días.
Nos vamos, Tama.
El mayor le pasó la mano por la colita acariciándola
a modo de despedida y le sonrió sentándose de nuevo
en el sillón.
Tama se sujetó a la mano de Shai, sonriéndole y saludando
con la mano para despedirse, con el peluche aún guindando
de la misma.
Una vez fuera Shai lo miró suspirando -No me contradigas.
Cuando te digo que hagas algo, hazlo. No te creas que todos los
compradores van a ser como él, Tama, más bien todo
lo contrario- refunfuñó mirándolo serio.
- Pero me dices cosas confusas y me gritas. Y si no les gusto,
¿por qué me quieren comprar? – refunfuñó
el gatito, molesto porque lo regañara. – Y dijiste
que me darías más caramelos...
-Te dije que te dejaría comer más porque dar, ya
te los dí y no sé dónde los pusiste, pero los
tienes tú- el moreno lo miró, bajando las cejas de
nuevo y caminando entre las calles hacia su piso de nuevo -¿Has
cenado, Tama?
- Ah, sí! – sonrió feliz recordando y sacando
uno de un bolsillo, metiéndoselo a la boca, meneando luego
la cabeza. – No, aún no ceno.
- Qué morro…- espetó el moreno, reprobando
que no le diesen ni para mantenerle las dietas. -En fin… será
una inversión…- dijo recogiendo un pedido de una tienda
en el camino y siguiendo su camino con Tama de la mano reparando
en los comentarios de la gente acerca de su cutez o de si iba disfrazado.
Lo miró rojo carraspeando -Es un palo ir contigo por la calle,
tío.
- ¿Por qué? A mí si me gusta ir por la calle
contigo. – le sonrió abrazándose a su brazo
y moviendo la cola. – Además, todo es muy bonito. Como
dijo Garou, pero esas luces.....autos! se ven más grandes.
-Natural, las cosas desde la distancia se ven pequeñas,
baka…- el moreno bajó un poco la cabeza al recordarle
a su hermano -Te dije, se llama Ryosuke!! Pelma!!- giró la
cara refunfuñando. Sólo le llamaba Garou cuando salía
con él de lobo y para eso lo llevaba con una correa y un
collar tratando de hacer que simulase ser un perro, aunque su tamaño
era aún mucho más grande que el de un lobo normal,
solía llamar bastante la atención también.
Tama se encogió asustado ante los gritos súbitos-
No me grites! Yo lo conocí como Garou, es difícil
llamarlo de otra forma.... Lo siento. – bajó las orejitas
apesadumbrado.
-Bah da igual, llámalo como quieras…- el moreno se
pasó las manos por el pelo echándoselo hacia atrás
y entrando de nuevo en su piso. Se sentó en el suelo lanzando
las llaves por cualquier lado y quitándose la cazadora dejándola
también en el piso mientras abría el paquete con sushi.
Hacía siglos que no lo comía y miró al gato,
ahora tenía que compartirlo -No te lo vayas a comer todo-
lo amonestó antes de que ni siquiera lo tocara, acostándose
en el suelo y dejándose caer en la boca un trozo con wasabi
-¿No has visto a mi hermano de nuevo?
- Ya te dije, ¿no me prestas atención? Jaken sensei
dijo que podía verlo, pero nunca me fueron a buscar. Así
que pediré que me dejen verlo mañana. – sonrió,
arrodillándose más que sentándose en el piso,
sacando un pedazo y oliéndolo con sospecha antes de metérselo
a la boca, sonriendo y decidiendo que le gustaba.
El moreno lo miró pensando que era baka con esa forma de
comer pero igual se rió tumbándose panza arriba -Ah
sí… había olvidado… Pues si mañana
lo ves le dices que Shai …- se puso muy rojo apartando la
cara -le dices que lo echo mucho de menos y que estoy bien, pero
que Hoshi también ha desaparecido y no lo encuentro. Y dile
también que encontraré dinero para sacarlo de allí
y también le dices que lo quiero.- lo miró rojo metiéndose
otro trozo en la boca y volviéndose de nuevo a mirar al techo
-No te olvides de decirle!
- No me voy a olvidar. Igual tenía que contarle a Ga....Ryo...suke
- se corrigió para que no le gritara. – que conocí
a su hermano. Seguro se pone feliz. – se puso a cuatro patas
acercándose al moreno con la cola en el aire para mirarlo
muy de cerca. - ¿No quieres que le dé un abrazo de
tu parte?
-Yo no abrazo a mi hermano casi nunca… aunque él sí
me abraza a mí y me babea, dios que asco- se pasó
las manos por la cara sonriendo como recordando los babeos y limpiándose
la saliva imaginaria y mirándolo entre los dedos poniéndose
rojo de pronto y cruzándose de brazos -¿Está
bien? Lo has visto ¿no? Tienes que saber si está bien.
- Ga... Sí, está bien. Se lastimó un poquito
pero yo lo curé. – sonrió tomando otro trozo
de comida y oliéndolo por si acaso era distinto. –
Y no da asco. Es bonito que te abracen. Igual, voy a abrazarlo.
-Asco que me babée, no que me abrace baka, claro que no
me da asco que me abrace, es mi hermano y lo quiero ¿Cómo
iba a dármelo?- el moreno hizo una mueca -Me cambiaría
por ti si así viera a mi hermano. Ya que estás ahí
dame un algo para comer- dijo abriendo la boca con los brazos cruzados
tras la cabeza -El trozo que sea, todo me gusta.
Tama tomó otro pedazo metiéndoselo directamente en
la boca de Shai. – No te atores.... – le advirtió
por verlo así acostado. - ¿Por qué no vienes
conmigo y les pides que te dejen verlo? A lo mejor y dicen que sí.
-No, porque entonces empezarían a sospechar de mí
y tal vez creerían que trato de sacarlo y realmente es lo
que trato de hacer- dijo el moreno con la comida en la boca tratando
efectivamente de no atorarse -Así que no les digas nada de
que somos hermanos ni que nos conocemos ni nada o sino a lo mejor
no puedo volver a verlo y además me siento solo, esto es
una mierda- se volteó de medio lado en el suelo sacándose
a medias la camiseta para taparse la cabeza.
- No te sientas sólo. Yo te quiero... – Tama se acercó
abrazándolo, y acariciándose contra él, aunque
no comprendía por qué no podía decirles que
quería sacar a su hermano. Lo más que podía
pasar era que le dijeran que aún estaba enfermo, pero a lo
mejor y sí lo dejaban visitarlo. - ¿Quieres que te
deje a Kotaro de nuevo? Así lo abrazas cuando te sientas
triste. Pero lo cuidas, que sino también se sentirá
sólo.
Shai se subió la camiseta de la cabeza quitándosela
y abrazándolo con todo el pelo revuelto -No quiero, te quedas
tú- replicó neciamente y sintiéndose extremadamente
baka e infantil, le sujeto la cola con la mano apretujándosela.
Tama movió la cola, jugando, contento. – Me quedo!
Nos quedamos los dos.
-No es verdad, por la mañana te llevo de nuevo y no quiero.
Me quedo sólo otra vez y Hoshi me dijo que no iba a irse,
todo el mundo me deja solo y encima me engañan, no quiero,
estoy harto- el moreno lo apapuchó aún más
contra él sin soltarle la cola y frunciendo el ceño.
- Pero yo no quiero dejarte. Yo sí quiero quedarme. Si de
todas maneras me vas a ir a buscar....- movió su cara contra
el pecho del moreno, recordando. – Pero si no voy, no podré
decirle nada a ..tu hermano. Y no sé quien es Hoshi.
-Hoshi es el mejor amigo de mi hermano. Tiene el pelo azul y plateado
y una estrella en la cara, tatuada. Yo también quería
hacerme un tatuaje como él y mi hermano, pero no me dejan.
Mi hermano tiene un colmillo negro aquí- dijo señalándose
la mejilla, aunque más que un colmillo era un simple triangulo
extraño -Me lo podría hacer ahora pero capaz que sale
y me come…- dijo una vez se le había pasado un poco
la necedad -me aplastas…
- No te aplasto – evadió el gatito girándose
para que el chico le quedara encima, pero sin soltarlo. Y ahora
se sentía aplastado él. - ¿Qué es un
tatuaje? ¿Es como un dibujo? Pero Garou no te va a comer
a ti.... – aclaró, olvidando lo del nombre.
-¿Qué haces? ¿No ves que te chafaré?-
el moreno se apoyó en las rodillas y en los codos mirándolo
y riéndose por la ocurrencia -No me comerá, pero sí
me morderá si me porto mal -aclaró sin sacarse -Un
tatuaje es una de esas cosas que la gente se hace en la piel con
agujas y tinta, se supone que duele… No sé, espera…-
se levantó a por un rotulador y volvió, sentándose
encima del chico pintándole "Shai" en la mejilla
también y riéndose -Te he hecho un tatuaje…-
le cogió el brazo escribiéndole "Shai" y
riéndose pintándoselo también en la barriga
-¿Más?- se rió sin parar -Ahora eres mío,
tienes mi nombre escrito como en el estuche de preescolar.
- ¿Soy tuyo? Entonces ya no me puedes vender. No me dolió.....Yo
también quiero! – exclamó quitándole
el rotulador y escribiéndole su propio nombre con letras
temblorosas en la mejilla. – Ahora tú también
eres mío!!!!!
-Baka!- el moreno se rió, levantándose y mirándose
en el espejo -Escribes mal ¿no vas a clase?- preguntó
extrañado. Al menos ya podían darles clases ¿Que
los tenían allí encerrados y muertos del asco todo
el día?
- Sé leer y escribir. Nos dan libros también.....-
se sentó mirándolo. – Te ves bonito con colores
en la cara! – exclamó riéndose como si él
no estuviese marcado también.
-Pues más nos vale limpiarnos mañana o verás
tú lo que Shisou me dirá por haberte pintarrajeado
la cara. Vámonos a la cama, baka, que es tarde y mañana
tengo que llevarte y después ir al instituto y no me apetece
un pijo- El moreno entró en su habitación sin esperarse
y se quitó el pantalón metiéndose bajo las
sábanas.
Tama asintió, corriendo tras él, e imitándolo,
ya que no le había dado pijama, sólo que más
bien, saltó sobre la cama, metiéndose luego bajo las
sábanas con Kotaro contra su pecho, riendo y creando un revoltijo.
– Shai! Dijiste que me ibas a abrazar.
-Ya ,ya…. Ni siquiera te has metido en la cama y ya exiges.
No sé ni para qué quieres que te abrace si seguro
que después me despierto contigo en la cabeza o a saber…-
protestó, de cualquier forma, abrazándolo y poniéndose
de frente para dejarlo sobre él. –Ala, duérmete
que eres plasta para dormirte…
Tama rió bajito acomodándose entre sus brazos, contento.
– Te quiero, Shai. Buenas noches.....
El moreno se puso rojo y le agarró la cola aplastándole
la cabeza para que se callara y durmiese.
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