| Capítulo 33
A Familiar Face
Shai se dedicaba a secar el pelo de Tama con una toalla sobre su
propia cabeza y el pelo mojándole la camiseta con las gotitas
que resbalaban entre los mechones negros -Estás dejando la
toalla llena de pelos de tus orejas peludas! Te las voy a depilar
para que parezcas uno de esos horribles gatos pelones con la piel
arrugada.
- No me depiles! Malo! – protestó el gatito agarrándose
las orejas con las manos y cubriéndolas hacia abajo por si
acaso. – Tú también dejas pelos. Yo sé
qué sí.
- Menos que tú, que lo sepas!- protestó tirándole
de la cola y apartándose para lanzarle su toalla a cabeza
también. Se rió de la pinta que tenía mientras
se ponía los jeans -Eres baka, Tama, muy baka- se levanto
corriendo por la casa para ponerse los playeros y coger su mochila
para ir al instituto en cuanto dejase al gatito en la clínica
o lo que demonios fuera ese sitio donde estaba internado -Vamos
rápido. No me hagas llegar tarde a clase, no puedo andar
faltando a primera hora todos los días por tu culpa ¿Sabes?
- Tú también eres baka! – le regresó
Tama entretenido en jugar con la toalla, lanzándosela luego
de vuelta, parándose y elevando la cola.
-¿Qué haces? No te pongas así que me parece
que me vayas a saltar encima y morderme… te veo las intenciones
gatunas, quieto- dijo señalándolo con un dedo mientras
se ponía la cazadora y encima se colgaba la mochila -Ponte
esa cazadora- dijo señalándole una que estaba tirada
en una silla -y te escondes el rabo y las dumbas también.
Vamos, que llegaré tarde!!
- No eres divertido. Quiero jugar! – protestó el gatito,
aunque obedeciendo y poniéndose la cazadora, escondiendo
sus características como podía. La capucha se resbaló
de todas maneras, dejando ver una de sus orejas. - ¿Quieres
que te deje a Kotaro de nuevo para que te cuide?
-Vale…- el moreno sonrió ante la bakez del chico -Te
lo llevaré por la noche de nuevo- dijo cogiendo a Kotaro
y metiéndolo en la mochila dejándole no obstante la
cabeza por fuera "para que no se ahogara".
Corrió escaleras abajo casi remolcando al gatito que caminaba
tras él -Recuerda decirle eso a mi hermano si lo ves ¿vale?
- Sí, yo le digo! Seguro que se alegra! – asintió
Tama atrás de él sonriendo contento por la corredera.
El moreno se paró en la puerta de la clínica empujándolo
dentro y arrastrándolo de nuevo -Vengo a traer esto para
el señor Shisou- dijo como si fuera un repartidor de pizzas
-¿Puede avisarlo por favor? Ya…
Shisou recibió el aviso cuando se encontraba bajando las
escaleras con Kogatsu detrás. El chico estaba un tanto extraño,
sumamente callado y además, lo había encontrado abrazado
al lobo, lo que era más extraño aún. - ¿Qué
sucede Kogatsu, te comió la lengua el lobo? – bromeó,
observándolo sin dejar de caminar. Estaba cerca de la sala,
lo mejor era llevarlo consigo y entregarlo allí a los de
seguridad.
- No, sensei, sólo estoy cansado... - respondió un
tanto receloso.
- Pero si estabas durmiendo tan profundamente..... – Sabía
que luego de haberse alimentado tenía que estar más
fuerte que nunca, aunque no estaba seguro de si el chico estaría
consciente de ello y mejor que no. Pero le impresionaba su estado.
A pesar de las horas que había pasado allí, no veía
ni una sola quemadura. Era increíble.
-No lo sé, estoy agotado. – mintió nuevamente
para que dejara de hacerle preguntas, siguiéndolo a la sala,
en la que lo esperaban los de seguridad. Shisou se detuvo a darles
instrucciones, entregando luego al chico que recorrió la
habitación con su vista, divisando al chico y al gatito que
esperaban en medio de la sala. No pudo evitar sonreírle al
animalito. Estaba demasiado cute como para no hacerlo y además,
con las orejas que asomaban bajo su capucha, le recordaba un poco
a Garou. Sintió que lo halaban del brazo y giró el
rostro dejándose llevar.
-Hoshi… Hoshi!!- el moreno no pudo evitar alzar la voz y
caminar hacia allí al verlo, como si fuera un simple impulso.
Uno de los guardas le apoyó la mano en el pecho echándolo
hacia atrás y Shai retrocedió sin dejar de mirar al
chico. Sin dura era él, era demasiado peculiar -Hoshi!
El moreno se detuvo, girando el rostro, para mirarlo asombrado.
No lo reconocía pero lo había llamado igual a como
lo llamaba Garou. Se quiso girar más para preguntarle, pero
los hombres lo arrastraron hacia el pasillo luego de escuchar la
voz de Shisou ordenando que se lo llevaran.
- ¿Qué sucede Shai? ¿Para qué le gritas
así a nuestro paciente? Voy a empezar a pensar que no estás
en tus cabales... – Shisou se paró entre él
y la puerta por si le daba la locura de seguirlo, aunque igual no
lo dejarían pasar. Menos mal que Kogatsu aún no conocía
su propia fuerza y si por él fuera, no llegaría a
hacerlo. – No sé a quien llamas, pero debes estarlo
confundiendo con alguien. Te sugiero que te concentres en lo tuyo,
o tendremos que buscar a alguien más. ¿Entendido?
Tama se había quedado atrás mirándolos, moviendo
la cola bajo la cazadora y ansiando sacarla, de paso, sin comprender
mucho.
El moreno se echó hacia atrás -No… sí,
yo lo siento… Lo confundí con otra persona por un momento,
creí que era mi hermano- mintió de mala manera sonriendo
colorado. Lo cierto es que eso no había sido nada inteligente
pero no lo había pensado, simplemente cuando se había
dado cuenta´, ya estaba llamandolo. Volvió junto a
Tama agarrándole el rabo - Me disculpa el comportamiento,
es que de veras creía que era mi hermano, pero no ya noté
que no, cuando lo vi de cerca- carraspeó mirándolo
a los ojos -El cliente de ayer está muy satisfecho con Tama-
dijo extendiéndole una nota -La puja comienza por la tercera
cifra… que como ve ya es de unos cuantos millones…
- Magnífico. Eres bueno, ¿eh? – tomó
la nota, observando la exorbitante cantidad, concentrándose
en eso por el momento. No le creía para nada ese cuento del
hermano, pero ya vería qué hacer. No era como que
el chico pudiese lograr nada tampoco. – Tú ¿qué
dices Tama? ¿Te agradó? – le sonrió para
incluir al gatito y que no se sintiese ignorado, aunque su opinión
en realidad le valía poco.
El chico meneó la cola golpeándola contra la mano
de Shai, pensativo. – No sé....dijo que mis amigos
tendrían que visitarme a mí, y no al revés.
¿Se puede?
- No podría decirte, Tama. Tendrás que preguntar
a Jaken sensei. – le sonrió, sabiendo de antemano que
eso no iba a suceder ni en un millón de años.
Shai lo miró un tanto nervioso porque seguramente no le
había creído, pero total era lo mismo para el caso
daba igual. Él estaba ahí para vender a Tama, aunque
ahora que había visto a Hoshi, sabía que no se lo
iba a quitar de la cabeza en todo el día. Igual con lo que
ganase vendiendo a Tama y si vendía al menos a otros dos
más podría comprar a Hoshi aunque no sabía
qué podía tener de especial si sólo era un
baka -¿Y ese que pasó por ahí, qué tiene
de especial? Parecía de lo más normal…
El doctor lo miró de reojo, la sonrisa tornándose
un tanto sospechosa, para luego dulcificarse de manera burlona.
– Todos nuestros pacientes son especiales, Shai-kun. Sólo
está enfermo, es todo. – finalizó, negándose
a dar más información al respecto. No tenía
por qué hacerlo y menos delante de Tama.
-Ah… vale. Bueno, yo me voy que llego tarde a clase, un placer
como siempre- dijo estrechándole la mano sin creerle un pedo
y saliendo presurosamente hacia la puerta -Luego nos vemos Tama-kun,
no me dejes la sudadera llena de pelos- dijo parándose de
pronto en el marco de la puerta para mirarlo feo y retomando de
nuevo la corredera.
Tama le respondió sacándole la lengua, moviendo la
cola tras de sí, a la vez que le gritaba. – Tú
también tienes pelos!
- Ya, ya, Tama.... – Shisou se rió sin poder evitarlo,
rascándole detrás de las orejas. – No te olvides
de tus modales. Vamos. – le tendió la mano, esperando
que la sujetara para llevarlo a su habitación.
|