| Capítulo 34
Friends, Enemies and Allies
Shisou lo miró un tanto perplejo por la petición
del chico. Aunque la hacía con aires de no importarle para
nada la respuesta, pero sabía que era todo lo contrario.
– Ah, no, Aziel. Definitivamente no.
- ¿Por qué no? - lo miró tranquilamente, pensando
que no tenía sentido que alguien que llevaba ropa negra pudiese
salir y él no.
- Pues porque no queremos repetir lo de la última vez, ¿o
sí? – le sonrió incrédulo el médico.
En realidad ya suponía por qué el súbito interés,
pero quería saber qué tan importante era para él.
- Yo no tuve la culpa, se lo merecían...... No debes atacar
a los demás si no quieres ser atacado. – miró
la pared como si de pronto algo más interesante ocurriese
allí. – No sucederá esta vez.
- Ese no es el punto. – lo miró serio, sonriendo de
pronto. – Bien, haremos un trato. Quiero una hora extra en
el laboratorio esta semana, sin protestar. – el chico asintió,
aunque ya imaginaba que no le iba a ir muy bien con eso. –
Y si causas problemas.....no volverás a volar ni....dejaré
que veas a ese chico, Kan. No queremos que le des un mal ejemplo,
¿cierto? – no se le escapó la manera en como
lo miró el ángel tan sólo por unos segundos,
por más que se esforzase en parecer indiferente.
- No habrá problemas, no tengo motivos...... – accedió,
esforzándose por mantenerse impasible, aunque sabía
que ya no podía prescindir de ninguna de las dos cosas con
las que lo amenazaba. Precisamente por Kan estaba haciendo eso.
No le interesaba formar alianza con el tipo irritante ese.
- Bien, llamaré a seguridad para que te venga a buscar en
unos minutos. Pórtate bien. Aziel. – le sonrió
antes de salir de la habitación.
Shiryou se tiró en uno de los bancos en la mesa en la que
solía comer con Tama preguntándose si iría
o si se habría cagado encima tras lo ocurrido el día
anterior y ya no se atrevería a acercarse a él. De
todos modos sólo le iba a dar una patada, tampoco había
que ponerse de ese modo. De cualquier manera, había tenido
como compensación ver a Shisou y extrañamente la idea
de verlo, le seguía atrayendo por más bizarro y masoquista
que aquello pudiera parecer.
- Avísame si viene- le mandó a Jaki cerrando los
ojos bajo el cuero y dedicándose a dormir la siesta que por
otra parte era a lo único que podía dedicarse cada
día -Comida…- mandó al imp que revoloteó
con un trozo de salchicha metiéndoselo en la boca y sentándose
preocupado en su pecho pensando en si Tama llegaría o no.
Él ya lo echaba de menos. Era el único divertido que
había en aquel lugar.
-¿Qué?- Shiryou se quedó donde estaba, orbservando
que efectivamente y tal como el imp le estaba asegurando, Aziel
estaba entrando en el comedor acompañado por varios miembros
de seguridad. Aún así, los demás internos se
volvieron al verlo entrar, demasiado sorprendidos por su aspecto
-The diva has arrived!! Wow, causaste sensación- dijo sin
moverse de cómo estaba tirado en el banco y de paso rascándose
las parte pudendas -Deberías presentarte a Miss infierno.
- No sé de qué hablas. No la conozco. – le
contestó impasible, sentándose a su lado e ignorando
completamente las miradas de los demás, aunque sin que se
le pasase la manera en la que se rascaba el otro. – Si le
gustan esa clase de comportamientos, tampoco me interesa conocerla.
- ¿Te refieres a que me estoy rascando las pelotas? ¿Que
a ti nunca te pican? Ten en cuenta que tengo las manos con este
grillete- dijo haciendo muestras y no puedo hacerlo más delicadamente.
Por otra parte, no veo una mierda y si lo viste, deduzco que estabas
mirándome el paquete- se rió y el imp ahora sentado
sobre su hombro, extendió las alas copiando las de Aziel
de nuevo riéndose también y colándose bajo
la camiseta de Shiryou, asomándose por el cuello del chico
-Avísame si llega un gato rosa.
- ¿Te refieres a ese? – contestó monótono,
señalando al gatito que se acercaba saltos entre las mesas,
y que se detuvo al lado de Shiryou, mirando curioso las alas de
Aziel y luego a Shiryou y luego las alas de nuevo, para hacer un
esfuerzo y concentrarse en el moreno al menos por el momento. Lo
abrazó de improviso, acariciándose con su rostro,
meloso. – Siento haberte arañado Shiryou. Ya sé
por qué eres malo a veces, pero igual te quiero... –
movió la cola, ronroneando suavemente.
-¿No me digas y por qué lo soy?- Shiryou se rió
y sintió como le bajaba una gota de sudor por el cuello quedándose
desconcertado por su actitud y empujándole la frente para
echarlo atrás –Ven, sube- le dijo para que se sentara
encima de él golpeándose un poco las piernas con una
mano como si realmente fuera un gato, era bizarramente inevitable
-El cuervo se llama Aziel y también quiere pirarse.
- Pues porque estás enfermito, pero te vas a curar. –
le sonrió el gato trepándose sobre sus piernas contento,
y mirando a Aziel nuevamente. – Ah! Eres un pajarito! –
exclamó alegre extendiendo una mano para agarrar el extremo
de un ala.
- No, y no soy un cuervo – respondió el chico alejando
el ala de su alcance. – Soy mitad ángel y mitad demonio,
pero hay quienes no logran entender cosas básicas.... –
murmuró desinteresado aunque era obvio con quien iba la “indirecta”.
-No le hagas caso Tama. Es que tiene unos graves problemas de estreñimiento
que no se solucionan ni con desatascador ¿comprendes? Son
cosas que suceden a menudo a los pajarracos…- el moreno se
rió junto al imp que saltó sobre Tama abrazándolo
emocionado y trepándose por dentro de su camiseta colándose
en el interior.
Kan se volvió de medio lado escuchando las carcajadas del
moreno y alejándose en cuanto vio que vestía de negro
pero volvió la cabeza de nuevo con la bandeja que llevaba
en la mano, al notar que Aziel estaba allí. Se acercó
algo temeroso y preguntándose por qué estaría
sentado con alguien así -Aziel…- le dijo un tanto alejado
de la mesa y sin levantar la voz.
El gatito se quedó un tanto confundido pero se le olvidó
enseguida al sentir al imp en su camiseta. – Jaki! –
exclamó echándose a reír y revolviéndose
por las cosquillas.
Aziel por su parte giró la cabeza como ignorándolo,
“descuidadamente” extendiendo un ala para rozarle la
cabeza al otro, divisando inmediatamente a Kan. Le sonrió
sin poder evitarlo, automáticamente, y cohibiéndose
al instante. – Kan....
El chico se acercó sonriendo de vuelta y alzando una mano
tras hacer la obvia comprobación de que era Aziel, y rodeó
la mesa por el otro lado hasta llegar junto al chico de cabello
celeste -¿Por qué estas con gente que viste negro?-
le susurró apoyando la bandeja en la mesa y sentándose
a su lado lo más lejos que podía del chico peligroso.
-Eh, Jaki, no quiero verle las tetas a un gato. Ahora haz lo mismo,
pero con Shisou… si tienes cojones- se rió tapándose
la cara con las manos y sacudiendo las cadenas que las sujetaban
dejándolas caer de nuevo sujetando al gato y aplastándolo
sobre él abusando de su fuerza reteniéndolo sólo
por joder. El imp sintió cómo se chafaba contra el
pecho de Tama asfixiándose y pataleando hasta aplastarse
completamente y desintegrarse -Que no veo Jaki!
- Que no seas malo! – pataleó a su vez Tama, intentando
liberarse. – Molestas a Jaki! Por eso no ves.
Aziel les lanzó una mirada un tanto exasperado con el escándalo,
volviendo a observar a Kan. – Yo visto de gris. Muchos pensarían
que no debes sentarte conmigo. – apoyó la cara en una
mano, simplemente mencionando un hecho aunque no quería que
se fuera. – Él es Shiryou, es el otro chico que quiere
salir de aquí, ¿recuerdas?
-Ah, sí…- Kan los miró algo extrañado.
De todos modos, no le agradaba mucho el tal Shiryou y a su hermano
no le gustaba en absoluto -No, pero eso no es lo mismo Aziel- el
chico de cabello rojo sonrió cogiendo col entre los palillos
-Tú eres mi amigo y al principio también te tenía
miedo ¿recuerdas?- apoyó la mano en el ala negra soltando
los palillos y deslizando los dedos por las plumas -Mira…-
dijo desabrochándose los botones de la camiseta para mostrarle
que llevaba el collar con sus plumas -No he vuelto a quitármelo-
sonrió agarrando su mano.
Shiryou se irguió finalmente sin dejar de aplastar a Tama
aún más animado viendo que le jodía que lo
apretujase -¿y este quien es?
-He oído que últimamente han visto a un chico del
exterior venir a veces a llevarse a alguien con él…-
dijo Kan pasando de él totalmente como si no hubiera hablado
y dedicándose a hablar con Aziel.
- Ese es Shai....ah...viene...déjame, Shiryou! ...viene
a buscarme a mí.... – respondió el gatito revolcándose
entre los brazos del otro aún intentando liberarse. –
Es que me van a vender....
Aziel se giró a mirarlo curiosamente, ignorando también
la pregunta de Shiryou.
El moreno dejó de aplastarlo, recordando el motivo por el
cual había querido aplastarle la cabeza el día anterior
y perdiendo el interés por saber quién era el recién
llegado. De cualquier modo, tampoco parecía valer para nada.
-¿Cómo que van a venderte?- Kan lo miró algo
disgustado, sintiendo pena por él -Eso no es posible- dijo
sonriendo después y observando la cosita azul que se materializaba
sobre la mesa sacudiéndose enfadada y sentándose sobre
el pan -El imp…- el chico apoyó la mano al pie del
pan para que se subiera. De todos modos, no parecía malo,
dijeran lo que dijeran. Jaki bajó, sentándose encima
curioso porque le prestasen atención y sonrió a Kan
que le devolvió la sonrisa -¿Comes?- dijo ofreciéndole
una fresa que Jaki se metió complemante entera en la boca
abriéndola de tres cuartas y media. La fresa cayó
sobre la mano de Kan de nuevo entera y el imp se rió sin
sonido alguno rodando por la mano del chico.
- ¿Verdad que es lindo? – recalcó Tama riendo
también, e inclinándose hacia delante para verlo.
– Sí, van a venderme porque ya estoy curado. Jaken
sensei me lo explicó. Dice que mi dueño me querrá
mucho y jugará conmigo y que puedo visitar. – declaró,
sonriéndole a Kan.
- Ya estás curado... – murmuró Aziel pensativo,
no creyéndose una palabra de esa explicación. –
Y ¿de qué estabas enfermo?
El gatito lo miró confundido, moviendo una oreja. –
No...sé.....Pero ya me curé! – exclamó
alegremente alzando los brazos como en celebración.
Kan se rió levemente mirándolo tan emocionado –Sí,
es muy lindo, tú también eres lindo…
Shiryou le chafó la cabeza al gato acercándose -Del
cerebro, pero eso aún no se lo arreglan… tu estupidez
es irreversible…- suspiró, apoyando el brazo en la
cabeza de Tama. -Sea como sea, a nosotros no van a vendernos, eso
está más claro que el agua. Bueno, a ti no lo sé-
dijo mirando a Kan repentinamente.
-A mí seguro que no- dijo el chico mirándolo serio
-Jaken sensei me necesita- se pego más a Aziel apoyando la
cara en su hombro y comiéndose la fresa que ahora brillaba.
Sonrió al imp dejándolo sobre la mesa.
- Eres malo Shiryou.... – Tama movió la cabeza de un
lado a otro, intentando zafarse del peso del moreno, y moviendo
la cola. – Túe res lindo también! – señaló
a Kan, riendo.
- A Kan no lo van a vender, eso es seguro. – sentenció
Aziel, más por deseo propio que por cualquier otra cosa,
aunque no lo veía como material de mascota tampoco, así
que lo dudaba. Abrió un ala cuidadosamente, cubriendo al
chico de cabello rojo, como queriendo protegerlo.
Kan sonrió a Tama sintiéndose bien, cobijado por
Aziel y pasando la mano por sus plumas -¿No estás
triste Tama? Te tratan como si fueras una mercancía, a las
personas no se las vende- le explicó paciente sin dejar de
sonreírle aunque de forma más leve por lo que estaba
diciendo –Además, no sabes que clase de persona vaya
a comprarte…
-Alguien con la paciencia de un santo, eso es seguro, pero no estamos
aquí para hablar de venta de mascotas sino para hablar de
cómo haremos para salir de aquí. Tener a Tama fuera
podría ser de ayuda si no fuera por su coeficiente intelectual
así que descartemos eso.
- Ya! Malo! – Tama se retuvo de arañarlo de nuevo,
sólo porque sabía que estaba malito y miró
a Kan para explicarle. – Pero....no! Jaken sensei me dijo
que estaba bien. Y que me compraría alguien que me quisiera
mucho.... Él me quiere.
Aziel suspiró, tomando una de las fresas de Kan y metiéndosela
a la boca. No entendía como podían estar tan engañados
ambos. Y eso que no eran los únicos. – He conocido
a Garou también.
-Ese si que parece que merece la pena…- Shiryou le revolvió
el pelo a Tama acercándolo –Garou, digo… ¿Qué
te dijo? ¿Sabe algún modo de salir de aquí?
Kan lo miró maltratando a Tama sintiendo que lo sacaba de
quicio –Tama, no dejes que te haga eso … ¿no
te molesta que te trate así?- se acercó un poco más
a Aziel por si seguidamente el chico de negro se enfadaba con él.
-Tú calla, a Tama no le importa porque sabe que yo lo quiero
mucho pero estoy malito- sonrió de medio lado cogiendo al
gato y poniéndolo sobre sus piernas rozándose la cara
contra la del chico -Estamos jugando.
-No me lo parece…
- Sí estamos jugando....pero Shiryou a veces no sabe jugar-
razonó el gatito sonriendo y rozando más aún
el rostro.
- Shiryou no sabe jugar.....- repitió el ángel en
tono tranquilo, aunque riéndose internamente. – Garou...le
dije que volvería a verlo. No creo que sepa cómo hacerlo
o no me hubiese pedido ayuda pero también viene del exterior
– se quedó callado no queriendo revelar más.
-A lo mejor sabe cómo hacerlo pero no puede conseguirlo
sólo… No es tan difícil de deducir, es una cosa
de lo más normal … - el moreno se quedó pensativo
mirando la mesa pero no tenía ni idea de cómo hacer
para largarse de allí -Necesitaríamos tener un plano
y marcar el lugar donde nos encontramos cada uno…
Kan lo miró serio y levantándose del hombro de Aziel
-Creo que yo podría dibujar un plano de memoria… más
o menos aunque no sería muy exacto la verdad… sonrió
después algo cortado. - y tal vez me confunda y no me salga
bien- el chico se encogió de hombros -Pero si no tenemos
otra cosa… de todos modos lo que no sé cómo
es, es la planta baja. Allí no me dejan ir. Imagino que porque
está la salida…
-Eso estaría bien… aunque aún seguiríamos
teniendo el problema de los guardas de seguridad y tendríamos
que deshacernos de ellos. Algunos eran personas que estaban aquí
antes, no son personas normales… así que no debemos
tomarlos a coña…
- Yo sí he ido a la planta baja! - - exclamó de pronto
Tama casi saltando, contento de poder ayudar. – Puedo ayudarte
con el plano, pero......los van a regañar. – advirtió
moviendo la cola.
Aziel lo miró, al parecer inmutable aunque luego miró
a Kan, sonriendo ligeramente. - ¿Ves? Puedes dibujar el plano
con la ayuda de Tama. No tiene por qué salir mal. –
lo animó, disimulando y luego dirigió su mirada dorada
hacia Shiryou. – No sé a qué te refieres con
normales, pero si es porque son de aquí, nosotros tampoco
lo somos. Es distinto si estamos juntos.
-Yo soy normal. El que no lo es, es Jaki. No tengo rabo, ni cola,
ni voy dando el cante por la calle porque si os soy sincero aunque
consigamos salir … con ese aspecto tuyo vamos a llamra mucho
la atención… Demasiado, y no creo que puedas salir
de casa nunca más …- sonrió, dando golpecitos
en la mesa con las yemas de los dedos.
-No importa, no es verdad, claro que podría salir a la calle.
Lo que pasa es que … que lo miraran porque es impresionante.
Es algo que te hace mirarlo, pero no importa, podemos irnos a algún
lugar lejos…- miró a Aziel algo preocupado -Si Aziel
no se va, yo no me voy. Ni siquiera me quiero ir, sólo conseguiremos
que nos cojan y se enfaden…
-Tú lo que eres, es un cagao…
- No, tú lo que eres, es un idiota. – le respondió
Aziel, mirándolo con furia súbitamente porque le hablara
así a Kan. Quitó la mirada, para controlarse, dejando
que su cabello cayera sobre su rostro. – No me importa si
me miran o no, eso no es asunto mío. No tengo por qué
esconder lo que soy, ni me interesa pasar por “normal”.
Y menos si ser normal es parecerse a ti. – miró a Kan
a través de su flequillo, casi susurrándole. –
Vas a salir de aquí. No te preocupes, no te va a pasar nada.
– le aseguró.
Kan le sonrió preocupado a Aziel aunque por un momento se
habia asustado de su actitud -Pero no sé qué haremos
fuera. No tenemos dinero ni nada para mantenernos, las cosas no
son como aquí dentro, acabaremos tirados en la calle o tal
vez regresando…
El moreno, que para empezar no había visto más que
la cara de Tama todo el tiempo, ni se movió bostezando -Me
la comes…- dijo como si nada levantándose –Tú,
haz ese mapa y ya que los dos son tan buenos, quedan juntitos y
lo hacen, que los demás no podemos salir de la habitación
¿oyes Tama? Haces el mapa con Kan y deja de preocuparte por
chorradas chico ¿sabes qué harán contigo cuando
ya no les hagas falta? Seguramente te vendan como a Tama…
y a saber para qué…
- Ya te dije que para que te quieran y jueguen contigo.... –
insistió el gatito que no comprendía porqué
todos estaban tan preocupados por salir.
Aziel lo miró de soslayo sacudiendo la cabeza, ignorando
el comentario de Shiryou. Ya sabía lo que iba a pasar si
causaba problemas. Le dirigió la mirada a Kan, un tanto cohibido
de nuevo. Sabía que lo había asustado y era la primera
vez que se sentía avergonzado por su falta de control. –
Ya pensaremos en algo. Si no, no tienes que quedarte conmigo. Puede
que te sea más fácil conseguir una vida de esa manera.
-Sí, sí, para eso, seguro…- Shiryou se levantó
echándose el pelo hacia atrás y caminando más
cerca de los de seguridad a ver si se daban por aludidos e iban
a buscarlo. Estaba seguro de que así no iban a conseguir
salir, con un pajarraco que no le importaba nada demasiado, un tío
raro que no parecía interesado en salir y un lobo que por
otro lado, no tenía ni idea de cómo era "Vamos
de cachas, nos pudriremos aquí sin hacer nada" le dijo
a Jaki antes de golpearse la frente con los grilletes haciéndose
sangre -Joder!- grito desesperándose de repente. Los de seguridad
acudieron de forma inmediata a buscarlo y el moreno se rió
"Si llego a saber que era lo que tenía que hacer para
que vinieran, lo habría echo antes…"
Kan miró al moreno sorprendido y después a Aziel.
– No, como sea, yo quiero estar contigo. Eres la única
persona con la que me gustaría irme… pero tengo miedo…
y tampoco creo que fuera vaya a ser fácil… Estoy seguro…
y no quiero que mi hermano haga cosas raras…
- Shiryou! – Tama saltó hacia el moreno con la intención
de curarlo, sólo para ser apartado por los de seguridad.
Se quedó, meneando la cola, con cara de decepción.
Aziel ni miró al moreno. Por él, podía romperse
la cabeza si eso quería. - ¿De veras te agrado tanto,
Kan? – preguntó como si le pareciese extrañísimo
y mirando luego la comida enfrente. No tenía ganas de regresar
aún. – No, no será fácil, pero le prometí
a tu hermano que te sacaría. Tal vez sea peor si no cumplo
esa promesa..... ¿Por qué quieres permanecer aquí?
¿No te gustaría volver a ver el mar de cerca? ¿El
cielo, sin barras de metal? Yo te protegeré, no dejaré
que nada te pase. Pero cuando salgamos de aquí, creo que
ya no me necesitarás. – murmuró finalmente,
más para sí mismo.
-No es nada, Tama, no es nada, no me duele- Shiryou se rió
mientras lo llevaban los de seguridad y daban un tirón de
la cadena que tenía al cuello -Tú haz eso, acuérdate…
Kan lo miró sin comprender por qué decía eso
-Claro que me agradas tanto ¿Por qué no ibas a hacerlo?
No tengas miedo, yo siempre voy a querer estar contigo- dijo imaginando
lo que le preocupaba -Claro que quiero salir y ver qué hay
fuera y que puedas volar siempre que quieras, pero igual tengo miedo
… y fuera, la gente que es mala no va vestida de negro para
que sepas con quien no debes estar… y además, las cosas
valen dinero y no podremos comer…
- Tal vez sea yo quien te necesite entonces. No sé nada
del mundo exterior excepto por los recuerdos de mis antepasados,
y ni siquiera sé de hace cuanto tiempo sean. Lo que ví
por la ventana de Garou.....es muy distinto. – suspiró,
meditando en aquello. – Aún así, creo que vale
la pena. En cuanto a la ropa de la gente....nunca me ha importado
de todas maneras. – señaló, sin pararse a especificar
que en realidad era porque prefería que lo dejasen en paz,
sin importar cómo vistieran.
-Bueno igualmente yo no quiero que dejes de necesitar estar conmigo-
Kan le sonrió sinceramente -Hoy iré de nuevo a visitarte
en la noche, igual el otro día no nos descubrieron- sonrió
cruzando las piernas sobre el banco y revolviéndose un poco
el pelo para sacárselo de la cara con gesto soñoliento
-No me gusta Shiryou...
- A mí tampoco me agrada, creo que es obvio. Pero creo que
lo necesitamos para salir de aquí, aunque..... – se
detuvo sintiendo que le agarraban un ala y sobresaltándose
un poco, moviéndola al ver que era el gatito jugando.
- Shiryou es muy lindo. Sólo está enfermo pero no
es malo. – refutó, agarrando el ala de nuevo.
Kan se quedó mirando a Tama al ver cómo le cogía
el ala a pesar de que Aziel la había apartado, y sonrió
pensando en lo irrespetuoso que era –Tama, no se pueden hacer
cosas que a los demás les molesta...- le reprendió
aunque sin dejar de sonreír y pensando que era cute y realmente
baka -Mejor nos vamos ya, todo el mundo se esta levantando- dijo
haciendo eso mismo a su vez y ofreciéndole su mano a Aziel
-Te acompaño ...Tama, nos vamos.
- Pero estaba jugando.....Hasta luego! Fue divertido! – sonrió
el gatito poniéndose de rodillas en su banco y preguntándose
si hoy sí lo dejarían ver a Garou.
- Bien....- murmuró Aziel sin saber cómo reaccionar
a tanto alboroto realmente. – No le digas a nadie lo que hablamos.-
se puso en pie, tomando la mano de Kan y moviendo el ala, sólo
para ver cómo reaccionaba el chico y notando que intentaba
agarrarla de nuevo. Era obvio que no se podía controlar.
Se alejó, antes de que lo consiguiera, mirando l chico de
cabello rojo. –Kan, me están esperando. Lo mejor será
que vaya sólo. – dijo, refiriéndose a los de
seguridad.
-Ah... está bien- dijo al darse cuenta de que Aziel no vestía
de blanco y por lo tanto los de seguridad tenían que acompañarlo.
Se quedó parado en el pasillo viendo cómo se iba y
se lo llevaban los de seguridad. Volvería a su habitación
a dormir, de todos modos se sentía asueñado -Hasta
luego Tama…- dijo sonriéndole y caminando hacia la
fila de chicos que salían por la puerta de al lado a los
que se llevaban los de seguridad.
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