.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 40

It's Your Sex I Can Smell

Shiryou se levantó del suelo apoyando la mano en la puerta de la celda -Quiero ver a Shisou sensei- dijo con voz oscura y rasgada al vigilante de la puerta -Ahora...- insistió apoyando con fuerza la mano en la puerta y hundiendo el metal hasta el exterior con su mano marcada en él.

El hombre, que bastante impresionado estaba con el cambio del chico que ya no gritaba y ahora tenía un aspecto mucho más adulto e intimidatorio, se levantó de la silla de control –Veré qué se puede hacer...- contestó con aire cansado caminando hasta el despacho del doctor sólo para encontrárselo por el camino -Señor, Shiryou dice que quiere verle.

- ¿De veras? – sonrió el moreno un tanto sorprendido. – Bueno, está en el camino. Gracias. – lo siguió, observando la marca en la puerta de metal, y esperó a que la abriera. – Shiryou, ¿ya me extrañas? Sería considerado de tu parte no dañar las puertas. Ya sé que es tentador, pero cuestan dinero. – le sonrió al chico, esperando que le dijera la razón de su urgencia.

Shiryou lo miró apoyando la mano en el marco de la puerta y dejando después su cabeza contra esta inclinando el cuello a un lado -Quiero salir- dijo mirándolo a los ojos con una expresión un tanto aburrida en los labios entreabriéndolos de pronto -Quiero ver a Aziel...

- Y ¿eso para qué? ¿Por qué quieres ver a Aziel de pronto? No estoy seguro de que sea buena idea... – lo miró dudoso, aunque intrigado.

-Porque... he pensado que sería bueno que confiase en mí...- el moreno dejó resbalar la cara por su mano irguiéndose de nuevo -Y porque hoy iban a dibujar unos planos del edificio y quiero saber si los tienen...- se inclinó hacia él caminando a su alrededor y parándose a su espalda para bajar la cara a la altura de la suya y susurrarle -¿Por qué no es buena idea? ¿Crees que me mate?- sonrió de medio lado deslizando la mano por el hombro del doctor hasta su cuello apretándolo de pronto.

- Al contrario. Por el momento, me preocupa más que tú le mates. - sonrió, bajando la cabeza y analizando la situación. La verdad, no le parecía tan mala idea, sobre todo ahora que Aziel estaba más o menos “controlado”, pero tampoco iba a dejarse manipular de ninguna manera. – ¿Me estás amenazando, Shiryou? No es manera de pedir las cosas. – colocó su mano sobre la del chico, haciéndolo sentir la misma presión en su garganta.

El moreno lo miró serio al sentir la presión y levantó los dedos del cuello del doctor entrelazándolos con los suyos bajo su mano -¿Lo siento?- preguntó sin entusiasmo alguno subiendo ambas manos entrelazadas hasta la cara del chico y apoyándolo contra la pared deslizando su mano por la palma de la del doctor y bajándola por su brazo -¿Te gusta jugar conmigo, sensei?- formuló serio mirándolo a los ojos inclinado sobre él.

– Qué pregunta, Shiryou. Por supuesto que me gusta jugar contigo. - Shisou le sonrió sin apartar la mirada y sin inmutarse en lo más mínimo, aunque había retirado la presión de su garganta tan pronto como el chico había retirado su mano. - ¿A ti no te gusta jugar conmigo?

Se inclinó aún más susurrando en sus labios -A mí me gusta más que tú juegues conmigo...- inclinó la cabeza sin dejar de mirarlo fijamente sonriendo de pronto y rozando con sus labios los del moreno -Llévame a ver a Aziel- sugirió sin apartarse lo mas mínimo.

Shisou le sonrió aún más, pasándole un dedo por la quijada sin apartarse. – Está bien. Shiryou. Te llevaré a ver a tu amiguito, pero hablo en serio. Mucho cuidado con lo que vayas a hacer. – le bajó la mano por el cuello, dejándola caer finalmente. – Voy a confiar en que me estás diciendo la verdad.

-No es mi amigo... y no creo tener ni haber tenido ninguno- paseó la mirada por su rostro hasta sus labios y deslizó el anular entre estos deslizándolo al interior y acariciando la lengua del doctor de atrás a adelante hasta retirarlo de nuevo sólo para deslizar su propia lengua por él -Vamos...- dijo sin más, serio y apoyándose en la pared esperando a que lo guiasen.

- Sería agradable que bajases un poco la actitud – le sonrió, pasando frente a él. – Pero entonces....ya no sería tan divertido, ¿ne, Shiryou? Vamos. – le hizo una seña abriendo la puerta.

-Entonces ya no estaría siendo libre...- se despegó de la pared apoyando una mano para despegarse totalmente y caminando a la espalda del doctor -Sólo sería tu juguete...- aseveró tras él con la mirada distante -Y no está en mis planes- subió la mano por su espalda y su nuca enredando los dedos en su pelo y echando el rostro del doctor hacia atrás para verlo a los ojos y deslizar después la mano por su pecho internándola bajo la camisa -¿Y si me ataca?

- No me agradarías tanto si te limitaras a eso, la verdad. Nunca he sido muy bueno con los juguetes. Siempre acabo rompiéndolos. – le detuvo la mano con la suya propia. – Por ahora, compórtate, ¿quieres? – sonrió deslizándole el brazo fuera de su camisa con suavidad. – No creo que vaya a atacarte, pero no lo provoques demasiado. Y en todo caso, sólo recuérdale que tiene mucho que perder si no es un buen chico.

-Te agrado...- afirmó un tanto molesto porque le retirase la mano -¿Por qué no puedo tocarte?- preguntó serio caminando de nuevo a su espalda y acariciando la cadena que colgaba de su cuello, ya que ahora no tenía uso. Sus ojos azules y brillantes recorrieron el pasillo recordándolo -Yo nunca provoco...

- Por supuesto que me agradas, Shiryou, ¿lo dudabas?- le sonrió, mirando hacia atrás. – Creo que sabes que hay ciertas reglas que se deben cumplir en público, ¿no? Y además, no va a servir de nada que hagas amistad con los otros pacientes si te ven tan...cariñoso conmigo. ¿Crees que van a confiar en ti así? – se rió, volteando la cara de nuevo y deteniéndose ante la puerta. – Tú sólo trata de ser lo más amigable que te sea posible.

-No lo sé... tal vez las haya...- dijo no muy seguro de ellas y muchos menos interesado -y sí lo dudaba...- aseguró de nuevo parado ante la puerta rozando con sus dedos entre las piernas de Shisou fugazmente -Hace dos años que estoy aquí...- comentó como toda explicación a lo que era una privación de algo que hacía varias veces en un mismo día, con quien le apeteciera, tomando lo que deseaba. Bajó el rostro acariciándole los labios con la lengua y empujó la puerta entrando en el interior de la habitación.

Aziel levantó la vista, algo sobresaltado, reconociendo al moreno que tenía ante sí y frunciendo el ceño enseguida. – Y tú....? – se quedó callado al notar que estaba distinto. No llevaba la venda y algo en él se sentía diferente.

Shisou entró detrás, un poco contrariado de que no le hiciera caso, pero por otra parte, ese tipo de espíritu era precisamente lo que le agradaba. – Aziel, te traje compañía. Sé buen chico, por favor y no vayas a causar problemas.

El ángel se limitó a mirarlo pasivamente por un largo rato, preguntando finalmente. - ¿Por qué?

- Pues, estás haciendo tan buen progreso últimamente, que pensé que te vendría bien un poco más de interacción – le sonrió amablemente, aunque sin apartar la mirada del rostro del chico, que no hizo el más mínimo cambio en su expresión, aunque no le parecía natural que quisieran que interactuase con alguien vestido de negro. – Bueno, los dejo para que se conozcan mejor. Pórtense bien, chicos. – salió, cerrando la puerta y soltando una risita antes de retomar su camino original.

Shiryou miró hacia la puerta donde había desaparecido el doctor y después al ángel/demonio -¿Habéis hecho los planos?- preguntó entonces acercándose y parándose frente a él, mirándolo desde arriba y pasando de nuevo una de sus manos por la cadena sobre su pecho -¿Qué crees que sucedería si partiese la puerta y tratásemos de huir?

- Nos atraparían seguro. – le contestó calmado sin dejar de mirarlo. De todos modos, no pensaba irse a ningún lado sin Kan. – Aún no hablo con él, con Kan- aclaró, recordando que sólo había pensado su nombre anteriormente. Lo miró de arriba abajo y volvió a fijar su mirada en los azules ojos del chico. - ¿Qué hiciste? ¿Por qué no llevas la venda?
-Yo soy así- dijo sin más mirándolo de vuelta -Me la han quitado a cambio de volver a ser yo, me necesitan así para investigarme y era muy molesto estar dividido- se sentó en la cama al lado de Aziel sin dejar de mirarlo -Nos atraparían, es cierto, Shisou me lo dijo- contestó de pronto sin más -¿Alguien más se ha unido? ¿Por qué estamos aquí?

- No lo sé, siempre he estado aquí. – lo miró con algo de sospecha aún. – No he hablado con nadie luego del almuerzo y no deberías hacer ese tipo de preguntas a Shisou sensei.

-¿Por qué no?- lo miró fijamente pasando la mano por una de sus alas y deslizándola hasta donde se unía con el cuerpo de Aziel agarrándola firmemente -Crack...- dijo sonriendo de medio lado sin moverla lo mas mínimo.

- ¿No lo ves? Podría sospechar. Shisou sensei no es un estúpido. – contestó sin alterar para nada su voz y mirándolo seriamente luego. Extendió el ala, como insinuándole que lo soltase.

-No, no lo es...- reconoció el moreno mirándolo a los ojos sin soltarlo y muy al contrario, pasando la mano totalmente a lo largo del ala recorriéndola ahora que estaba estirada -¿Sientes algo?- dijo curioso por saber si aquellas plumas le daban sensibilidad.

- Siento que me estás tocando y no recuerdo haberte dado esa confianza. – estremeció el ala sacudiéndola, sin dejar de mirarlo.

-Eso no me importa...- Shiryou lo miró a los ojos curioso sujetando varias plumas entre los dedos y arrancándolas, observando que salía sangre de ellas -¿Duele?

Aziel se inclinó hacia delante, emitiendo un suave quejido por el dolor y alzando la mirada furioso. – Idiota, ¿qué haces?!

Shiryou sonrió riéndose después suavemente y llevándose un dedo a los labios -Shhh...- dejó caer las plumas entre sus dedos sobre el colchón -Duele...- confirmó echándose sobre él y acostándolo sobre la cama sujetando las alas una con cada mano.

- Suéltame. – le advirtió el chico, hablando entre dientes, cada vez más furioso, sus ojos dorados brillando.

-No quiero ¿sabes qué pasará si me haces daño? Te volverás violento y no podrás tener visitas. Estarás encerrado en un cuarto, encadenado y con grilletes, como yo lo estuve...- lo miró a los ojos sin inmutarse agachándose sobre él y lamiendo sus labios -También podrías hacerme hacer daño a otro en lugar de a ti...

Aziel volteó la cara, escapando de su lengua, mirándolo de soslayo, enfurecido. – Maldito imbécil......- no soportaba aquella impotencia.

-Shhh...- dijo mirando a la puerta se soslayo mientras deslizaba una de sus manos al pantalón de Aziel acariciando su pubis y descendiendo para arrastrarla, casi sin tocarlo, por su sexo. Deslizó los dedos presionándolo un poco más y notando cómo se endurecía al contacto quisiera el chico o no. Sonrió de medio lado internando la mano y rozando piel contra piel sujetándolo con firmeza.

Aziel apretó los dientes, aguantándose cualquier sonido, sin dejar de mirarlo con furia. Lo que deseaba era hacerlo desaparecer del mundo pero tenía razón. No podía arriesgarse y no podía arriesgar a Kan. Igual se estremeció, intentando escapar inconscientemente.

-No te muevas... no hagas ruido y no hables...- el moreno lo miró de soslayo entonces a él y de nuevo a la puerta, aunque no dejaba de acariciar el sexo del chico. Sintió cómo su mano se humedecía levemente por los fluidos del chico y se agachó, deslizando la lengua por él antes de metérselo en la boca completamente. Sonrió de medio lado al notarlo.

La puerta se abrió y el moreno deslizó la lengua a lo largo del sexo de Aziel manteniendo aquella sonrisa antes de apartarse completamente.

-A...Aziel- Kan lo miró en el marco de la puerta parado y sin saber qué hacer o cómo reaccionar.

- Kan..... – Aziel lo miró, respirando agitado, con los ojos llenos de sorpresa y un tanto avergonzado, aunque no era su culpa. Miró al moreno, preocupado y volvió a mirar a Kan. – Ve.....ve a tu habitación. – murmuró, muy a su pesar, pero no podía permitir que Shiryou le hiciera daño, aunque de todos modos no lo iba a permitir, fueran cuales fueran las consecuencias.

Kan se quedó estupefacto mirándolos a ambos y después observando de nuevo el estado de Aziel como si no pudiese creérselo con verlo una sola vez. Apoyó la mano en el marco de la puerta sintiendo que le dolía demasiado ver aquello y aún mucho más escuchar eso de Aziel -No quiero verte más- le dijo mirándolo a los ojos fijamente y absolutamente serio, llevándose la mano a los ojos después respirando agitado y saliendo de la habitación cerrando la puerta a su espalda.

Shiryou sonrió, riéndose después divertido por el resultado de sus acciones. Miró a los ojos dorados de Aziel -¿Has visto? Ya le has hecho daño sin mi ayuda...- se levantó de la cama parándose frente a él.

Aziel lo observó, lleno de odio y dolor, sin decir una palabra. Recogiendo luego sus piernas, cobijándose con sus alas como si fueran una especie de escudo, como si fuese él quien quisiera desaparecer ahora. – es tu culpa, no lo olvidaré. – murmuró finalmente, sin mirarlo.

-Gracias... me alegro mucho de oír eso...- se levantó, riéndose un poco y abriendo la puerta de la sala, caminando por los pasillos como si nada y abriendo la puerta del despacho de Shisou. Se quedó mirándolo en el umbral sin hacer mucho caso a que había desobedecido y salido sin permiso.

El doctor se giró, mirándolo sorprendido y dejando el reporte que leía sobre el escritorio. - ¿Qué haces aquí? Shiryou, Shiryou, ¿has sido un mal chico? – le sonrió, un tanto divertido.

-No lo sé... yo creo que no... o tal vez un poco...- pasó al interior, cerrando la puerta a su espalda y apoyándose contra ella observándolo desde allí y entreabriendó los labios -Sensei... ¿si hago algo que te guste, qué pasará?

Shisou dejó escapar una risita, mirándolo. – No lo sé, depende de lo que sea. En todo caso, me imagino que me pondrá de buen humor.

-Ya veo... Kan y Aziel se han enfadado...- dijo mirándolo fijamente e incorporándose entonces para acercarse más y pararse frente a él.

- Interesante. ¿Qué fue lo que hiciste? – lo miró de medio lado, intrigado. – Claro, imagino que no lograste tu cometido original. – añadió, sonriendo.

-El cometido original no tiene viabilidad si el grupo no está unido, así que sí lo he logrado... - contestó serio el moreno -Sólo... le hice ver a Kan algo que no deseaba.

- Me encanta la manera como piensas..... – se rió Shisou pasándole los dedos por la mejilla, y mirándolo a los ojos. – Ahora dime, ¿hay algo que desées en recompensa?

El moreno apoyó las manos en la mesa del escritorio rozando sus labios entreabiertos con los del doctor e inclinando la cara para dejarle sentir mejor su respiración -No me vas a dar lo que quiero...- aseguró, rozando después su rostro y su cuello con los labios con la misma delicadeza -No aún... ¿verdad?

- No aún.... – lo empujó levemente, observándolo. – Tengo que confirmar que lo que dices es cierto y aún así.....debo estar seguro de que sus planes queden eliminados por completo. – le sonrió de medio lado, acariciando su pecho. – Aunque no quita que te dé un adelanto...luego, si estoy satisfecho con tu trabajo.

-... compruébalo, pero lo que he dicho es cierto- el moreno lo miró, sujetando su mano y bajándola por sus abdominales mirándolo de forma penetrante y seria, descendiendo por sus caderas hasta su sexo y acariciándose con ella. Se apartó, aún sujetándosela y dejando que sus dedos se deslizasen por esta mientras lo soltaba -¿Qué ocurriría si hiciera sexo con alguien? Seguramente en su contra...- preguntó en la misma actitud que siempre.

- ¿Tendrías un orgasmo? – se rió el doctor, mordiéndose un labio luego. – Habría gritos, protestas....creo que ya lo sabes. Vi tu expediente. – levantó un dedo a manera de advertencia. – Pero.....ya sabes las reglas. Nada de matar ni de dejar a nadie incapacitado. Aparte de eso.... – sonrió de nuevo, apartándose un mechón de cabello del rostro.

-Me refería sólo a las consecuencias...- dijo mirándolo con una sonrisa de medio lado pensando en que había leído su expediente -Averigua si he dicho la verdad y si aún así no quieres darme... un adelanto, entonces quiero a Tama. No le haré nada...- sonrió de nuevo mirándolo a los ojos -Nada malo...

Shisou dejó escapar una risita divertido. – Lo siento, pero no creo que puedas tener a Tama. Eso podría bajar su precio drásticamente y...no, no nos conviene.

-No me concedes nada de lo que te pido ¿para qué me preguntas?- lo miró claramente contrariado creyendo que estaba burlándose de él.

- Eh, tranquilo.... – le sonrió, sujetando su quijada con suavidad. – No he dicho que no te voy a conceder nada. Ten paciencia.....

-Dos años... ¿debería tener paciencia?- repitió mirándolo a los ojos y separando su cara lentamente de la mano del chico sin poder evitar estar demasiado contrariado como para permanecer allí sin hacer nada al respecto -Vuelvo a mi habitación... pero hasta ahora no veo ventaja alguna en obedecerte- espetó descaradamente aunque sin variar su tono en absoluto apoyándose contra la puerta de nuevo.

- Dos años......lo mismo digo. Si esperaste dos años, ¿no puedes aguantarte uno o dos días más? – se cruzó de brazos, poniéndose serio de pronto. – Shiryou, te dije que tenías que ganarte la confianza. No esperes que los resultados sean instantáneos.

-No ahora...- el moreno lo miró sin más, abriendo la puerta -y no así...- dijo refiriéndose a que estaba fundido, abriendo la puerta y saliendo de la sala sin mediar más palabra para volver a su habitación.

 
 

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