.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 44

Turn On, Tune In, Drop Out


Hoshi prácticamente se dejó arrastrar por los guardias que lo llevaban escaleras arriba. Estaba fatigado luego de todos los exámenes, por no hablar de la prueba del día, además de que no le habían alimentado prácticamente. La puerta se abrió, rebelando la oscuridad que reinaba antes de los primeros rayos del sol y el chico fue guiado adentro, la puerta cerrándose a sus espaldas sin que mediase una sola palabra. – Garou? – llamó nervioso rascándose un poco la venda que llevaba en el brazo.

El chico lobo lo miró desde la oscuridad en la esquina de la habitación sin moverse, acostado entre las cortinas rojas. Al menos hoy Jaken no había ido, algunas veces no lo hacía aunque eso era extraño -¿Estás sólo?

- Sí – susurró, sentándose en el suelo. Podía oler su sangre, la deseaba, se estaba muriendo de hambre. Pero no quería volver a hacerle daño y por supuesto, tampoco quería que lo volviera a morder de vuelta.

El moreno se levantó acercándose a él enroscado en las telas y dejándose caer a su lado para acostarse sobre la piedra y posar la cabeza en sus piernas -¿De nuevo? ¿Y Jaken?

- No lo he visto hoy. Me trajeron los guardias. – contestó, acariciándole el cabello y lamiéndose los labios. – Tengo hambre, mucha. Tal vez no deberías acercarte tanto. – le advirtió a su pesar.

Garou lo miró desde sus piernas con el pelo negro tapándole la cara -¿Por qué? ¿Vas a atacarme?- sonrió de medio lado sin poder evitar reírse un poco y apoyar la nariz en sus piernas rozándola contra ellas.

Hoshi sonrió un poco ante la risa del lobo, sin dejar de acariciarlo. – No lo sé, pero no quiero.......

-¿Y quien ha dicho que puedas hacerlo?- el moreno lo miró de nuevo de soslayo sin levantar la cabeza de sus piernas -Sólo que puedas matarme no quiere decir que yo vaya a permitírtelo...- aseguró serio entonces.

- No pensé que lo harías tampoco. – suspiró dejando la mano descansar sobre la cabeza del lobo, fatigado. – Y no es como que esté pensando en atacarte, pero......no sé si pueda resistir. ¿Qué tal si pierdo el control?

-Si pierdes el control, será que tienes mucha hambre y entonces te dejaré que me muerdas. De todos modos tendrás que hacerlo, son las cuatro de la mañana ¿entiendes por qué te han traído a esta hora? Dentro de unas horas amanecerá, saldrá el sol. Si no has bebido de mí, te morirás... es simple e inteligente... digno de Jaken- se levantó de sus piernas sentándose a su lado de nuevo con los brazos apoyados en las rodillas sacudiendo una oreja y mirando hacia la pared frente a él.

Hoshi se miró las manos, alzando luego la vista hacia la ventana, aunque aún reinaba la oscuridad afuera. Apretó los dientes, cerrando uno de sus puños y golpeándose la otra mano con fuerza. – Mierda! – observó al lobo de nuevo, contrariado. – Lo siento, me siento como un traidor. Cuando.....cuando lo haga, ¿crees que puedas detenerme en caso de necesitarlo? Aunque tengas que lastimarme..... – murmuró un tanto asustado y previniendo que no fuese a pasar lo de la vez anterior.

-Si no te detienes, te sacaré de una hostia- dio como toda contestación mirándolo de soslayo de nuevo completamente serio para después esbozar una sonrisa y reírse -¿Qué pasa? No te preocupes, esto me pasa cada noche prefiero que seas tú quien lo haga. No hagas tanto drama de una mordida, en el fondo me va a gustar.

El chico le empujó la nariz riendo un poco, a pesar de la tensión que sentía. – Eres un baka, ¿cómo te va a gustar que te muerda? Capaz y luego me la devuelves de nuevo.

-Eso seguro ¿lo dudabas?- lo miró a los ojos dejándose caer contra la pared moviendo la cola algo inquieto golpeando el suelo. Igual, no podía evitar ponerse nervioso ante no poder controlarlo y sacárselo de encima -Me dolerá un mínimo y después me gustará...- le sonrió de medio lado, tirando de las cortinas para taparse aún más -¿Es que no ves películas?- preguntó para burlarse.

- Es mi vida lo que no puedo recordar, con las películas no tengo problemas. – se rió, preguntándose si de veras sería así y deseando que lo fuera. Le pasó una mano suavemente por el cuello, acariciándolo, sintiéndose más atraído y soltó una risa nerviosa. – No te vayas a correr, ¿eh?

El moreno lo miró serio un momento aguantándose la risa y esbozando una sonrisa después –Cuidado, no vayas a correrte tú... ¿y si me trasformo en lobo y te hago tragar pelos? ¿Ya vas a hacerlo?- preguntó poniéndose serio de nuevo y sintiéndose nervioso una vez más rascándose las abdominales. Apoyó la cabeza contra la pared volviéndose de medio lado para ofrecerle su cuello sin poder evitar tensarse.

- Es mejor hacerlo rápido. De todos modos.....no puedo aguantar mucho. – sonrió nervioso de nuevo, acercándose con el corazón acelerado y le pasó las yemas de los dedos por el cuello. –Intentaré ser delicado...- se rió más por culpabilidad que porque le pareciese tan bueno el chiste, y se inclinó sobre su cuello, depositando un beso suave a manera de disculpa y luego mordiendo con fuerza, imaginando que si intentaba hacerlo con suavidad, sólo resultaría más doloroso.

Garou apretó las mandíbulas tensándose aún más por la violencia del mordisco tras aquel beso. Le apoyó la mano en el hombro sujetándolo con fuerza y conteniéndose para no sacárselo de encima. Comenzó a relajar la mano sobre él respirando algo más agitado y sintiéndose mucho mejor. Desvió la vista a la luna a través de los cristales, daba igual si era uno u otro parecía haberse convertido en un amamantador de murciélagos. Sonrió débilmente sintiéndose un tanto adormilado -Ya... Hoshi- dijo en tono serio aunque silencioso.

El chico apenas escuchó que murmuraba algo como si le llegase desde muy lejos. Todo lo que podía escuchar con claridad eran los latidos del corazón del lobo, a la vez que se sentía en éxtasis con la sangre que bajaba por su garganta, haciéndolo desear más, siempre más. Cerró los ojos, lamiendo la herida.

El lobo no pudo evitar gruñir ante la reticencia a soltarlo sintendo que se mareaba y apartándose violentamente empujándolo y apretándolo contra la pared con una mano tratando de que no pudiese moverse y mirándolo con aquellos ojos amatista sin poder decir nada, respirando fatigado y cansado -Basta...

Hoshi dejó caer su cabeza a un lado, dos hilos de sangre bajando por sus comisuras, sin hacer ningún movimiento por soltarse ni oponer resistencia. Más bien se sentía avergonzado por no detenerse. No sabía hasta donde podía llegar. Se preguntó si lo iba a morder de vuelta ahora.

-Capullo...- susurró mirándolo a los ojos y soltándolo para acercarse a él y tirarlo al suelo sin dejar de aplastarlo con la mano y sin fiarse de él. De todos modos, él estaba débil, tampoco creía poder retenerlo por más que lo estuviese tratando de sujetar pero tampoco podía hacer ninguna otra cosa -Me gustabas más cuando no usabas los dientes para estas cosas...- bromeó sin muchas ganas observando la sangre que manchaba la cara del chico y agachándose para lamerla.
El moreno subió sus brazos alrededor de su cuello, cuidándose de no lastimar su herida, y acariciándole el cabello de la nuca, sintiendo que se rendía ante el gesto del lobo. Empezó a temblar ligeramente, abrazándose a Garou de pronto y preguntándose si estaba bien hacer aquello. Si el Hoshi que había sido se quebraba tan fácilmente, pero no lo soportaba más, el vivir de aquel modo. Y cada vez parecía ponerse peor. Empezó a llorar sin poder controlarse, apretándolo con más fuerza contra sí.

-... ¿qué pasa?- Garou le pasó la mano por el pelo suspirando y dejándose caer a su lado para abrazarlo -¿Por qué lloras?- le preguntó, aunque ya se lo imaginaba -Aún no te he mordido. Al menos espera a que lo haga...

- Baka! - se rió, ligeramente a través de las lágrimas, aunque sin soltarlo. – No puedo más, no puedo seguir así. Sin saber nada, sin comprender, viviendo de esta manera..... – se separó por fin, sentándose a su lado, cruzando las piernas. – La única libertad que tengo es la de venir a hacerte daño a ti y aún así quiero venir. Ni siquiera sé qué era antes de convertirme en esto. – se restregó los ojos, intentando secarse las lágrimas. - ¿Era Hoshi tan débil? – preguntó como si se refiriese a otra persona.

-Era y es igual de baka... eso seguro- contestó serio el lobo que no se levantaba del suelo donde se había tirado pasándose las manos por las orejas chafándoselas y meditando sobre qué decirle cuando se le daban tan increíblemente mal esa clase de cosas y encima le ponían de mal genio -Si dejas de venir a verme, me cabrearé- aseguró girándose para darle la espalda sin dejar de pasarse la mano por encima de la oreja, nervioso por tener que consolarlo cuando no sabía cómo –Da igual cómo fueras antes, ahora es ahora. Yo también era diferente hace unos años y no me acuerdo cómo era de pequeño ¿cambiaría eso algo? No lo creo. Aunque recordases cómo eras antes, seguirías siendo diferente ahora...

El chico lo miró agradecido, sin poder evitar reírse al ver cómo se aplastaba las orejas, pareciendo querer esconderse. De repente lo abrazó por detrás, casi trepándose sobre su espalda. – Eres adorable, Garou! - rió, dejándose caer de lado, para mirar al lobo a la cara, sonriendo. – Ya, no te pongas tan nervioso. Sólo fue un momento de debilidad, es todo. Estoy bien ahora. – añadió, poniéndose más serio.

-No estoy nervioso... es que no se me dan bien estas cosas- dijo con sinceridad igual de serio aunque moviendo la cola al verlo sonreír y acostarse a su lado nuevamente -Tama ha visto a mi hermano, a Shai. Ya sé que no lo recuerdas, pero es idiota y está haciendo idioteces como siempre... - dijo entonces contándole lo que le preocupaba a la única persona que podía y le interesaba hacerlo -Va a vender a Tama... como si fuera una mascota... quiere conseguir dinero para comprarnos y sacarnos de aquí, estúpido...- dijo volviéndose de espaldas de nuevo girándose y golpeando a Hoshi con la cola.

El chico alzó las manos protegiéndose un tanto reído. – Oye! No me desempolves! – se rió, sentándose nuevamente. – Y con esos datos, cómo no voy a recordar a tu hermano. – continuó, refiriéndose a lo de “es idiota y estás haciendo idioteces como siempre” . – Creo que les ví. Tenían que ser ellos, eso creo. Un chico con orejas de gato y otro de cabello oscuro. No los vi bien, porque me llevaron enseguida, pero me llamó Hoshi. Así que tiene que ser él, ¿no?

Gaoru se sujetó la cola, que siguió moviéndose casi incomprensiblemente incluso para él dentro de su mano como revolviéndose a que la apresasen y se sentó en el suelo aplastándosela y tirando de la tela roja para dejarla entre sus piernas con el único objetivo de que Hoshi no lo mirase raro por andar desnudo -Si fue tan estúpido como para llamarte delante de los demés... SI... entonces es que es él- bajó las orejas a los lados meditando en como se podía ser tan tonto y comprendiendo que de cualquier modo le hubiese sorprendido demasiado ver a Hoshi como para no descubrirse -¿Cuanto tiempo hace que estás aquí? ¿Sabes eso? Shai debe de sentirse muy solo... Además es un cagado, no le gusta estar solo...

- Meses. Al menos un par. No estoy seguro, es fácil perder la cuenta del tiempo aquí. Es como si te sacaran del mundo..... – murmuró, sin poder dejar de notar cómo se tapaba el lobo y pensando en que ni siquiera se había fijado hasta ahora. Después de todo, él era un vampiro, Garou un lobo, y había un chico con orejas de gato. Ya nada le parecía extraño. – No sé qué me habrá pasado, pero siento haberlo dejado sólo. Se veía...muy feliz de verme. – murmuró a manera de disculpa con el lobo.

-buf...- el moreno bajó aún más las orejas chafándolas a los lados de su cabeza pensando en la cantidad de tonterías que daba tiempo a hacer en tantos meses -¿Tenía tatuajes?- preguntó de pronto y sólo por saber si le había llevado la contraria preparando una colleja milenaria para estamparle cuando lo viera, si es que ese momento llegaba algun día, cosa que dudaba -Eso es tu culpa por ir todo tatuado...- dijo acusándolo con un dedo.

- Eh, yo no sé nada. – se defendió, alzando las manos enfrente como para repeler el ataque. – Además que no puedo saberlo a ciencia cierta, porque él sí llevaba ropa. – se rió utilizando el hecho como escudo.

-Siempre lleva ropa. Si se la quito, se enfada y tú también- Garou lo miró a los ojos entonces sin parpadear y alzando las orejas inclinando un tanto la cabeza muy atento -Huele mal la ropa- se frotó la nariz contra el brazo como si estuviese oliéndola, aunque en realidad sólo recordar el olor le fastidiaba -Pero a Tama sí que lo desnudo y no le importa, es lo normal- dijo entonces dejando que su mente se fuese a otro tema menos importante que el que estaban debatiendo casi sin percatarse.

Hoshi se rió, pasándose la mano por el cabello. – No huele mal, si la lavas, baka. Y no andes desnudando a los demás, sólo porque tú seas exhibicionista. – de pronto, se miró el brazo como acordándose de algo, y procedió a quitarse la venda. De todos modos, seguro que ya no la necesitaba.

-¿Por qué llevas una venda? ¿Te quitan sangre por ahí?- dijo estirándole el brazo de forma un tanto brusca para mirarle, sin ver nada especial y soltándolo de nuevo -Huele mal si la lavas. Si no la lavas no huele mal, huele a detergente y me pica y estornudo- dijo no obstante totalmente serio a pesar de lo baka de su protesta y explicación, a él le parecía muy lógico por otra parte. - No soy exhibicionista, no te enseño mis partes- se sacó la manta para enseñárselas de hecho -Ahora sí- dijo riéndose.

- Sí eres exhibicionista! Acabas de demostrarlo! Tapa eso! – se rió lanzándole la manta encima, aunque ya lo hubiera visto antes. – Y eres un cochino – continuó riendo más aún, y mirándose el brazo luego. – De hecho más bien me inyectan sangre, no me la sacan casi nunca. Pero hoy no....estaba quemado.

-¿Por qué estabas quemado?- preguntó quitándose la manta de encima borrando la sonrisa de su cara y tapándose de nuevo para no ser "exhibicionista" aunque no entendía por qué la gente siempre igual con eso -Hacen experimentos contigo ¿no? Para curar a Jaken.

- El sol. Me exponen al sol para ver cuanto puedo resistir. – explicó bajando un poco la cabeza. – No sé por qué lo hacen. Dicen que para curarme, pero...eso no tiene sentido si a mí no me importa. Prefiero vivir de noche que pasar por eso. De todos modos, ¿qué clase de clínica va a ocuparse tanto de mí, si ni siquiera les puedo pagar? La anterior no podía esperar para deshacerse de mí.... Y dudo mucho que sea secretamente millonario. – sonrió con ironía, mirándolo de nuevo.

-...diría que yo soy su alimento y tú su conejillo de indias- el lobo lo miró un tanto apenado, sintiendo que lo utilizaban como a él y se acercó, acariciándole el cuello con la nariz y lamiéndoselo, y deteniéndose para apoyar la nariz sobre la ropa olfateándola masoquistamente y escondiendo la nariz de nuevo en el cuello del moreno evitando "la peste" -Y no eres rico, somos ladrones y estafadores a parte de otras cosas aún mejores- se rió contra el cuello de Hoshi -¿te averguenzas de eso? Antes te divertía- dijo por si acaso.

- No me averguenzo de nada, si ni siquiera recuerdo..... – sonrió, acariciándole la nuca. – Y la verdad, no se oye mal. Se oye.....auténtico – añadió, riendo nuevamente.

-Lo haremos de nuevo cuando salgamos si aún quieres estar con nosotros aunque no te acuerdes... Shai se pondrá muy triste cuando lo sepa y seguro que llora también...- dijo frunciendo el ceño y encogiéndose un poco a las cosquillas que le hacía en la nuca -Te exigiré que me acaricies en pago al alimento...- sugirió sin poder evitar reírse -Yo también tengo hambre...llevo unos días sin comer...

- Pero tal vez recuerde algo si voy a tu casa. Aquí no conozco nada, es normal...... – comentó, pensando en lo mucho que se había esforzado por recordar aquel lugar por gusto, y esperanzado de que lo que decía fuese cierto. – Intentaré traerte algo de comer la próxima vez que venga. No sé cómo le voy a hacer pero estoy harto de estar acostado en esa cama. Tiene que haber alguna manera de darme una escapada por lo menos.

-Sí te portas bien y no sé qué más... creo que te dejan salir e ir al comedor. De todos modos, tú vas vestido de blanco, así que se supone que consideran que te portas bien... pero como no necesitas comer... dudo mucho que te dejen salir con esa excusa...- lo miró serio pensando en un modo de que pudiese salir sin ocurrírsele -Tal vez si se lo pidieses, simplemente te dejasen. Si no lo pides no te lo van a conceder por propia iniciativa, eso seguro.

- Pues entonces preguntaré. Pero me tienen atado a la cama. No creo que sea buena señal. – sonrió sin dejar de acariciarlo.

-Será para que si te quieren quemar, no te escapes ni les ataques ¿no crees? No lo sé... no he visto como te tienen y tampoco sé si eres consciente de la fuerza que tienes ahora, Hoshi... y mucho más después de beber mi sangre. Compruébalo...

- Sí, supongo..... – suspiró pensando en que era exactamente lo que había intentado hacer las primeras veces, huir. – Pero no sé a qué te refieres. ¿Soy fuerte? ¿Cómo lo compruebo? – preguntó, mirando alrededor de la habitación buscando algo con qué probarlo.

-No lo sé… págame un puñetazo- el moreno se rió -Mejor no, que seguro que te lo devuelvo… Mira- se levantó, cogiendo las cadenas de la pared que tanto se empeñaban en ponerle cada mañana para que según cayese la noche él sacase de la pared y cogió una de cada extremo con una mano partiéndola y pasándole el trozo a Hoshi –No sé si puedes, pareces tirillas…- se burló sonriendo.

- Pues yo tampoco sé si puedo, pero es tu gran idea así que no te burles – lo miró, sonriendo y tomando la cadena entre las manos, aunque le parecía imposible. – Ahí va, pues.... – se preparó para hacer un gran esfuerzo, halando cada extremo y sorprendiéndose al notar lo fácilmente que se partía en sus manos. Miró los trozos boquiabierto y luego miró al lobo. - ¿De veras yo hice eso? ¿ No será que es de mala calidad esta cosa?

-¿Para qué iban a ponernos cadenas de chocolate?- se rió, cogiéndole la cadena de la mano y tirándola para abrazarlo otra vez y tirarlo al suelo sobre él lamiéndole la cara -¿Me quieres?- le preguntó mirándolo a los ojos y moviendo la cola chafada bajo sus piernas.

- Parece que sí.....- se rió el chico moviendo el rostro, intentando huir de las lamidas, pero abrazándolo igual. – Vamos a salir de aquí, los dos. Ya veremos cómo, pero lo hacemos.

-Estamos buscando un modo entre varios…- comentó el lobo que no conocía el estado de la situación actual -Un ángel/demonio, un tío raro y otro tío raro… Tama ya nada…- se fijó en que le escapaba de las lamidas y lo miró sacudiendo una oreja -¿No quieres verme desnudo pero estás encima de mí y estoy desnudo…- constató como hecho.

Hoshi continuó riendo, sin quitarse. – Pero no te estoy viendo, que no es lo mismo. – respondió, utilizando un tecnicismo para escabullirse y pensando que tal vez debía dejar de abrazarlo, pero no tenía ganas. – Y aquí todos somos raros, por si no te has dado cuenta. Eso no me dice nada. No puedo ir por ahí preguntando a todos los tíos raros que vea, si planean escaparse. – un ángel/demonio....De veras que parecía estar teniendo un sueño muy psicodélico. De pronto se le ocurrió que a lo mejor había probado alguna cosa rara y estaba alucinando y no se daba cuenta. Se echó a reír a carcajadas ante sus propios pensamientos.

-¿De que te ríes baka?- Garou lo miró, sonriendo contagiado sin comprender el motivo de la risa y mucho menos por qué era peor ver que tocar -Sólo sé que uno se llama Kan y tiene el pelo rojo y creo que le doy bastante miedo… El otro tiene el pelo azul y las alas negras, se llama Aziel, del otro no me acuerdo… ¿vas a intentar salir de tu celda?

- Sí, eso planeo.... – contestó pensativo, clamándose de la risa poco a poco, y tratando de memorizar las descripciones. Miró al lobo, sonriendo. – Me río porque todo esto parece un viaje alucinógeno más que otra cosa. No me acordaré de mucho pero sí me acuerdo del mundo y no recuerdo a tantas criaturas sueltas por ahí.

-No…yo nunca había visto ninguna criatura rara- dijo en tono serio tirándose de lado sin dejar de abrazarlo y agarrándolo para dormirse -Tráeme comida… no quiero comer pienso de perros…- insistió con el tema a ver si alguien podía llevarle algo de comer antes de que se muriera de inanición.

- Lo intentaré. No, seguro que consigo..... – murmuró, sintiendo algo de lástima. La verdad es que comer pienso de perros debía ser horrible. Apoyó la cabeza en su pecho, recostándose contra él. - Te lo debo.

-Y yo te debo un mordisco…- contestó el lobo moviendo una oreja y sonriendo con los ojos cerrados y riéndose por dentro.

 
 

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