| Capítulo 48
Disregarding the Rules
Hoshi abrió los ojos, en la oscuridad de su cuarto. No había
estado durmiendo realmente, pero no tenía mucho más
que hacer y de esa manera, lo dejaban tranquilo un rato. Miró
aquella especie de esposas que lo ataban a la cama y haló,
probando un poco su fuerza y rompiendo una de ellas con facilidad,
dejando escapar una risa sorprendida y cayendo de nuevo acostado.
Todo eso le parecía increíble. Apenas hace unos meses,
estaba tan adolorido que casi ni se podía mover, y ahora
estaba rompiendo cadenas con sus manos. Se rió, más
abiertamente, halando de la otra, y sentándose en la cama.
Lo malo es que no era nada sutil, se enterarían de que había
escapado, pero ya que las había roto, sería un desperdicio
permanecer allí sentado como gran idiota. Se puso de pie,
caminando hacia la puerta y fijándose en que no estaba trancada,
asomó la cabeza fuera, pero el pasillo estaba desierto. Salió
con sigilo, cuidándose de no hacer ruido hasta que llegó
a lo que parecía ser la salida del pasillo. Se asomó
por la ventanita, notando que tampoco había nadie fuera y
la empujó, pensando que de veras confiaban mucho en sus sistemas
de seguridad, sólo para darse cuenta de que esta sí
estaba trancada. En contra de su mejor juicio, empujó con
más fuerza, rompiendo la cerradura y saliendo a otro pasillo,
dejando tras de sí, la puerta marcada. “Sólo
personal autorizado”. – Y ahora....¿dónde
está la cafetería? – se preguntó en voz
baja, mientras seguía caminando, observando todo con atención,
subiendo las escaleras. De pronto, escuchó unos pasos que
se acercaban. Echó a correr, sin producir mucho sonido, descalzo
como se encontraba, pero los pasos se escuchaban cerca. Sin duda
algún guardia patrullando. Empujó varias puertas,
todas cerradas, pero no quería romper ninguna por miedo a
hacer ruido. Una de ellas cedió con violencia, haciéndolo
caer dentro. Se apresuró a cerrarla, sentándose en
el piso apoyado contra ella, escuchando.
-¿Eh?- Kan levantó la cabeza de la almohada, mirando
al chico que estaba sentado en el suelo y se pasó las manos
por los ojos asueñado y creyendo que se trataba de una visión.
Tal vez un chico que hubiera muerto en su habitación, de
todos modos no parecía peligroso e iba vestido de blanco.
Se levantó de la cama acercándose y observándolo
mientras bostezaba de pie frente a él.
- Ah! – se asustó, al notar el chico de cabello rojo
que lo miraba en la penumbra, llevándose la mano a la boca
para no hacer ruido, y poniéndose de pie. – No me vayas
a delatar, por favor.. – susurró llevándose
un dedo a los labios en señal de silencio.
-Pero estás muerto…- el chico de cabello rojo se acuclilló
frente a él sonriéndole -¿Estás aquí?
¿O es que quieres contarme algo?- le tendió la mano
para que se levantase haciendo él lo mismo a lo que lo invitaba
-No tengas miedo…
- ¿Có...cómo? – le sujetó la
mano poniéndose de pie, sin comprender por qué pensaría
que le quería contar algo. – Por supuesto que estoy
aquí, ¿qué no me estás viendo?
-Claro que te veo…- Kan le sonrió un poco confundido
-¿No sabes que estás muerto?- lo llevó de la
mano a la cama para sentarse y que se sentara con él, soltándolo
después. No es como que tuviera mucho humor para nadie, pero
sabía que era mejor ayudarlos. Aún seguía dudoso
de si se trataba de una visión o de si era alguien como Jaken
sensei, que a pesar de estar muerto, todos podían verlo.
- Muerto.... – repitió algo golpeado emocionalmente,
sonriendo un poco luego. – Sí, supongo que lo estoy,
es natural. Es sólo que nadie me lo había dicho así....¿Cómo
lo sabes? ¿Se me nota mucho? – lo observó, analizándolo.
Se veía bastante normal a diferencia de los otros que había
visto allí.
-Eso es que estás aquí- lo miró, sonriéndole
y cruzando los dedos metiendo las manos entre las piernas -Porque
yo tengo visiones de … bueno de gente que está muerta.
¿Por qué has venido? Si no sabías quien era
yo ¿para qué estás aquí? Es que te sucedió
algo…- dijo deduciendo que así debía haber sido
ya que el chico era bueno.
- ¿Visiones de gente muerta? Eso no debe ser muy agradable....Con
razón no me tienes miedo. - le sonrió de vuelta.-
En realidad...buscaba la cafetería, pero escuché pasos
y me escondí aquí. Fue casualidad. – finalizó,
rascándose la nuca.
-No, porque te portas bien, vas vestido de blanco como yo- le sonrió,
mirándolo a los ojos -¿Para qué quieres ir
a la cafetería? Ahora está cerrada ¿tienes
hambre?- el pelirrojo lo miró, pensando que él no
habría salido así como así de todos modos -¿Cómo
te moriste?
- Me trajeron aquí y me convirtieron en vampiro. Iba a morir
de todas maneras, así que...supongo que no está tan
mal. – le sonrió, pensando en que era una conversación
muy extraña. – Ya no como ese tipo de comida. La buscaba
para un amigo...
-Un vampiro… ah…. ¿y no irás a morderme
verdad? Porque si lo intentas, mi hermano te matará de nuevo…
- se echó atrás nervioso y asustado por la repentina
revelación. ¿Eso quería decir que Jaken también
era un vampiro?
- Sí...¿no lo sabías? Pensé que te
habías dado cuenta. – lo miró, un tanto reído,
pero haciendo un gesto de pacificación con la mano. Aunque
le hacía gracia eso de “mi hermano te matará
de nuevo”. Parecía amenaza de escuelita. – No
te asustes, no voy a morderte. No tengo hambre, y de todas maneras....no
me gusta ir por ahí mordiendo a los demás.
-A mí tampoco me gusta que mi hermano vaya por ahí
matando a la gente, pero igual lo hace- dijo entre disculpándose
por haberle dicho aquello y aclarándole que por mucho que
no quisiese, tal vez igual lo hiciera y no se fiaba. Se levantó,
deseando poder acudir a Aziel para que lo ayudara, pero no quería
verlo. Lo cierto es que sí quería, pero no iría
a verlo. Sabía que no tenía por qué haberse
enfadado, Aziel podía hacer lo que quería, pero igualmente
se había sentido demasiado molesto y si ahora iba, lo que
se iba a sentir era ridículo. Aunque estaba juntando fuerzas
para poder disculparse con él -Yo puedo llevarte a la cafetería,
me conozco muy bien el edificio y tengo un mapa… espera…-
levantó el colchón con una mano apoyándolo
en su rodilla y cogiendo el papel doblado de abajo, lo desenvolvió
mostréndole el mapa -¿Dónde está tu
amigo?- preguntó deseando que no estuviese arriba porque
no quería mostrarle el mapa de Tama, era terrible.
- Tu hermano...¿también es vampiro? – preguntó,
un tanto extrañado. – está en el último
piso, mi amigo.
-No, mi hermano está muerto, está condenado al purgatorio…
No entiendo esas cosas, sólo sé que Jaken sensei lo
dejó allí para que no muriese y ahora está
dentro de mó, pero puede salir… es muy complicado-
sonrió, sacando el mapa de Tama y enrojeciendo –Bueno,
pero es que el mapa de arriba lo dibujó Tama. Es un poco…
bueno… no se entiende nada… ¿no será Garou
verdad?- dijo recordando que comía pienso para perros y no
quería.
- Suena complicado, sí.... – le sonrió con
la mente hecha un lío, observando el mapa y conteniendo las
ganas de reírse. – Garou, sí. ¿Lo conoces?
No serás Kan, ¿verdad? – lo indagó alzando
la vista al recordar que Garou le había dicho que tenía
el cabello rojo.
-Sí…- dijo imaginando que habrían hablado de
la escapada y esos asuntos, que sin duda ya no se llevarían
a cabo -Entonces yo puedo llevarte, pero si nos cogen diré
que no sabía que no te dejaban entrar a verlo…- se
levantó, abriendo la puerta y pensando que sin duda al chico
le dejarían andar libremente puesto que no era violento -¿Cómo
te llamas?- preguntó sin detenerse en el pasillo de camino
a la cafetería.
- Ko.....Aquí me llaman Kogatsu, pero mi verdadero nombre
es Hoshi, según los que me conocen.... – se corrigió,
siguiéndolo. – Creo que es mejor que me llames Kogastu,
no sé, para que no te metas en líos.
-¿Y eso por qué? ¿Por qué me meto en
líos si te llamo como te llamas? No lo entiendo- el moreno
lo miró extrañado sin comprender por qué tenía
dos nombres y mucho menos por qué le iban a reñir
si le llamaba por su nombre verdadero –Ya, es aquella puerta
del fondo- dijo caminando tranquilo por los pasillos, aunque iban
a robar comida y eso no se veía muy bien, pero Garou le daba
pena.
- Pues......la verdad es que puedes llamarme Hoshi si quieres.
– le contestó, pensándoselo mejor. – Siempre
y cuando no le digas a nadie que me conoces, claro. No se supone
que esté aquí. – se encogió de hombros,
observando la puerta. – Creo que no quieren que recuerde quien
soy.
-¿Cómo que no recuerdes? ¿No sabes quién
eres?- lo detuvo parándolo y apoyando la mano en su hombro
sintiéndose terriblemente mal por él.
- No, no recuerdo nada. – negó con la cabeza, mirándolo
y sonriendo un poco después. – Pero no pongas esa cara
de tragedia. Al menos estoy vivo, ¿no es así? Ah,
no, no lo es. – se echó a reír, cubriéndose
luego la boca para sofocar la risa y no hacer tanta bulla.
-Shhhh- sonrió, sin poder evitar reírse un poco ante
la risa del chico -Pero yo puedo hacer que veas como eras - le sonrió
de nuevo, abriendo la puerta de la cafetería y entrando en
el interior con algo de miedo -Tú primero… que tengo
miedo.
Hoshi se adelantó, aún ahogando un poco la risa.
– No hay nadie... ¿de veras puedes hacer que vea como
era? Sería agradable...
-Es que yo no veo en la oscuridad- se agarró a la mano del
otro para que lo llevase con él, ya temiendo comerse una
silla o una mesa -Está al fondo, tras la barra con la cristalera
hay una puerta y allí dentro, está la cocina. Supongo
que podríamos encontrar algo en la nevera- dijo dejándose
llevar -Sí que podría, podría llevarte conmigo
a antes de que murieses si quieres, pero no podrás hacer
nada, sólo observar y no puedes soltarme porque si no, te
morirás… lo siento… Es así, no sé
por qué, pero es así…
- Pues no me soltaré entonces....Pero no sé si podamos
hacerlo ahora, tengo que llevarle la comida a Garou antes de que
me descubran.... – empujó la puerta, finalmente llegando
a ella, y entrando en la cocina. Encendió las luces viendo
que no había ventanas y que probablemente no los verían
a menos que alguien estuviese buscándolos. – Pero definitivamente
quiero intentarlo. No soporto el no saber....
- Podemos hacerlo después, te acompañaré a
la celda de Garou, pero tú deberás acompañarme
a la mía… Si no, no puedo porque probablemente después
me quede dormido. Me agota hacer eso, siempre tengo sueño
después. A veces no puedo evitar dormirme…- sonrió,
levemente mirando por la cocina -Deberías mirar en las neveras
tal vez haya carne…
- Cierto. Probablemente eso es lo que le gusta... – sonrió,
encaminándose hacia allá y abriendo el congelador,
sacando algunos recipientes con carne cruda. – Iré
contigo. No hay manera de que falte. No tienes idea de lo que es
siempre estarte preguntando quien eres, cómo eras, si alguien
te está buscando. – finalizó, pensativo, recordando
a Shai gritar su nombre. Cerró la nevera girándose.
– En fin, creo que con esto, le alcanza por un tiempo. –
sonrió, mostrando dos grandes bolsas y acercándose
para mirarlo a los ojos. – Muchas gracias, Kan. Eres un ángel.
El moreno lo miró algo rojo rascándose el brazo -No
es verdad…- se rió un poco, ayudándole a cargar
varias bolsas -¿Crees que se pueda comer todo esto? Ni que
fuera un león- se rió avanzando por la cafetería
hasta donde se la sabía de memoria -Ahora ya no veo …
te sigo- dijo sujetando las dos bolsas con una mano y agarrándolo
de la camiseta -Yo te podré enseñar lo que hacías
antes, incluso puedes tocar las cosas. Será como si estuvieras
allí, sólo que yo estaré contigo.
- ¿Ves cómo sí eres un ángel? Me vas
a llevar a revivir mi vida para que aprenda de mis errores. Eso,
o eres el espíritu de la Navidad pasada. – se rió
de nuevo, caminando con cuidado para que pudiese seguirlo. –
Garou lleva mucho tiempo sin comer algo que no sea pienso de perro.
Y...no creo que lo coma de todas maneras a menos que ya no pueda
más. Se pondrá muy contento. Igual, podría
esconderla en algún lado, tal vez.
-Y tal vez se pudriría toda y puede que aún así
se la comiese… Espero que se la coma toda hoy … o mañana
como mucho- Kan no pudo evitar sonreír aunque la idea era
bastante asquerosa, pero de todos modos no sabía por qué
le había hecho gracia pensar en que se comiera toda aquella
carne junta -Yo tengo un… un amigo que es un ángel…
un ángel y un demonio juntos, es muy bonito. Bueno, más
que bonito, es impresionante. Además, es muy bueno y huele
a nubes…- sonrió, bajando la cabeza mientras caminaba
-pero estamos enfadados…
- Aziel, ¿verdad? Garou me habló de él también.
Y es tu amigo....¿o tu novio? – lo interrogó,
sonriendo, infiriendo aquello por la forma en la que hablaba. -
¿Por qué están enfadados? No pareces estar
muy molesto con él....
-Es, bueno… No!- se rió caminando ya a su lado ahora
que veía con las luces de las ventanas y encaminándose
a las escaleras por las que había subido con Aziel -Es que
a mí me gustaba… Bueno, aún me gusta pero sí
estoy molesto, lo que pasa es que sé que no debería
haberme molestado, es sólo que… yo creí que
también le gustaba… al menos un poco, y no sé,
también porque … no fue el mejor modo de enterarme
de que no… Lo vi haciendo- se puso rojo recordando -bueno
con otro, que además va vestido de negro.
- Oh... – se limitó a comentar Hoshi, imaginándose
qué es lo que lo había visto haciendo. – Pues
no, no es el mejor modo, pero a lo mejor no sabía que le
gustabas. No sé, tal vez deberías hablar con él.
Después de todo, las cosas no siempre son lo que parecen.
– le sonrió sin dejar de caminar. – ¿Qué
pasa con los que van vestidos de negro?
-Ya quiero… pero no me atrevo porque le dije "no quiero
volver a verte" y me marché corriendo a llorar a mi
habitación y eso … es un poco patético…
Mi hermano dijo que REALMENTE era muy patético y después
me echó un lecturón acerca de doscientas mil cosas
pero me dormí en el medio…- se rió caminando
a su lado y lo miró sonriendo -Contigo siento que es más
fácil hablar que con él, me pongo nervioso…
Los que vamos de blanco no somos violentos como yo y Tama, el chico
que es gato. Los de Azul es que son neutrales, no son violentos,
pero sí pueden atacarte. Los de negro, son definitivamente
violentos y peligrosos. Creo que hay algunos de rojo pero Jaken
sensei me dijo que no los iba a ver nunca.
- Vale, Garou sólo me había dicho que si ibas de
blanco podías moverte con libertad, pero él......bueno,
puedes decir que va de rojo, pero eso es porque se tapa con la cortina.
– se rió recordando las excusas del lobo. – No
creo que sea patético. Un poco precipitado, tal vez, pero
no patético. Yo lloré ayer, si quieres saberlo. No
tiene nada de malo hacerlo de vez en cuando. – miró
hacia arriba, al último tramo de escaleras. – Ya vamos
llegando.
-Es aquella puerta- dijo señalando y sin poder evitar reírse
por el moreno que andaba a todos lados con la cortina colgando –No
sé por qué tiene que ir desnudo… me da pena.
Encima que no le dan comida, está tan sólo y desnudo…
A veces no entiendo… No creo que pueda curarse a nadie haciéndole
eso… Abre tú, que me da miedo… también-
dijo sonriendo después, pensando que todo le daba miedo.
Pero es que allí todos parecían tener poderes terribles
y él no. Bueno, Tama tampoco.
- No, pero lo de desnudo va por su cuenta. Dice que le huele mal
la ropa.... – se rió, explicando, para luego continuar
mucho más serio, ya con la mano en el pomo. – Nadie
está intentando curarlo, Kan. Es utilizado para alimentar
a Jaken y.......a mí. – asi susurró, bajando
la vista avergonzado. – Tampoco me intentan curar a mí.
Y dudo mucho que lo hagan contigo, aunque.....tampoco me pareces
enfermo. – sonrió ligeramente, empezando a girar el
pomo. – No tengas miedo, no te hará daño. Ya
te dije que las cosas no son siempre lo que parecen. – empujó,
encontrándose con que la puerta estaba cerrada, contrariado.
Claro que era de imaginar pero si rompía esa cerradura, ya
no sólo se metería en problemas él. Miró
a Kan, aunque falto de esperanza. – De casualidad, no sabrás
abrir esta puerta, ¿verdad?
-Sí, claro, porque veo cosas de Jaken y lo he visto abrir
esta puerta muchas veces- dijo marcando el numero en el panel -Puede
que tengas razón… puede que no me lo quiera creer,
pero es que a mí me tratan bien y no sé por qué
habrían de tratar mal a otros y siempre que conozco a alguien
que va de negro… siempre son violentos o dan miedo. Garou
da miedo y tiene mal genio…- dijo esperando a que abriese
la puerta -Y alguna vez me han atacado y siempre han sido de negro
y después mi hermano los mata y es horrible… y yo lo
veo… y no quiero…
- Gracias. – le sonrió, sujetando la manija de nuevo.
– No es difícil saber por qué. Para conseguir
lo que quieren, por eso. Dijiste que te parecía bueno. Pues
no me va muy bien que digamos. Voy de blanco y de todos modos, estaba
atado a la cama. ¿Qué te parece eso, ¿eh? Y
Garou.....bueno, es natural que no esté de buen humor así
como lo tienen. A mí también me asustó la primera
vez.... – se fue quedando callado, recordando que supuestamente,
no era la primera vez que lo veía. – Tu hermano sí
que se ve terrible. Pero....parece que sólo intenta protegerte,
¿no? – sonrió, empujando la puerta, y susurrando.
– Garou....
El lobo lo miró acostado frente a la ventana y movió
el rabo a los lados en cuanto notó quién era, tratando
de levantarse y cayéndose al suelo de nuevo. Aún se
recuperaba de la visita del rubio y se quedó en el suelo
gimiendo por no poder levantarse, tratando de nuevo y cayendo con
todo el peso al suelo una vez más. Agachó las orejas
apoyando la cara contra las patas delanteras y mirándolos
a ambos sin dejar de mover la cola, feliz no obstante, de que Hoshi
hubiera llegado.
- Garou! – Hoshi se apresuró en llegar a su lado,
dejando las bolas en el suelo y sentándose, para acariciarle
la cabeza. - ¿Estás bien? Mira.....te traje comida.
Kan me ayudó. – le sonrió, sin dejar de acariciarlo,
un poco preocupado.
Kan lo miró con lástima. Lo cierto es que así,
no se veía nada peligroso -Se… se pone bien ¿no?-
preguntó algo nervioso acercándose con las bolsas
que llevaba en la mano y acuclillándose a su lado extendiendo
la mano algo temeroso, apartándola de nuevo y estirándola
una vez mas al ver que no parecía querer morderle, acariciándole
la espalda. Era extraño pensar que aquel lobo enorme era
ese moreno y mucho más extraño pensar que le estaba
acariciando la espalda sin conocerlo de nada. El lobo comenzó
a olisquear la comida metiendo la cabeza en una de las bolsas y
mordiendo la carne con ansiedad. Kan se echó un poco atrás
con un gesto de asco al oír el ruido de las mandíbulas
del lobo partiendo los huesos y mascando la carne cruda . Seguro
que te podía arrancar un brazo de un mordisco.
- Claro que se pondrá bien, sólo está débil.
Y no le tengas miedo, no te va a hacer nada. – le sonrió
Hoshi, sin dejar de acariciar al lobo. – Mucho menos, si sabe
que me ayudaste. Es natural que coma así. No sé cuanto
tiempo lleva sin comer comida de verdad.... – se mordió
el labio sin poder evitar pensar que así de desesperado se
debía ver él y eso que comparado con lo que había
tenido que esperar Garou, lo de él era nada.
El lobo siguió comiendo, sacando el ultimo trozo que le
quedaba de la última bolsa, apoyándolo en el suelo
y posando una pata encima arrancando un trozo y mirando a Shai atentamente.
Lo cierto es que ya se encontraba mucho mejor y más aún
después de haber comido.
-Ya… pero da miedo con esos dientes…- se rió,
mirándolo mover la cola. Parecía cute pero si lo veías
comer, ya no tanto. El lobo se tragó lo último que
le quedaba, levantándose y lléndose a una esquina
para volver a ser él y poder hablarles. Pero no quería
que se asustaran como Shai.
- ¿No te dan miedo los míos? – bromeó
el moreno, mostrándole sus colmillos y riendo luego. –
Ninguno de los dos te va a morder, da igual. ¿Ves el hambre
que tenía? – señaló las bolsas, él
mismo sorprendido de que se hubiese comido todo eso.
Garou se acercó a ellos levantándose del suelo con
la cara y las manos llenas de sangre y Kan lo miró, pensando
que viéndolo de pie, con lo alto que era y todo lleno de
sangre, no sabía si le daba más miedo así o
antes. Igualmente, no pudo evitar cambiar de parecer al verlo sonreír
repentinamente lamiéndose la cara y pasándose las
manos para limpiarse. Agachó la mirada al notar que agitaba
la cola, poniéndose como un tomate inmediatamente y levantándose,
con la cortina del suelo para ofrecérsela. El moreno miró
la tela roja sin darle mucha importancia y agarrándola no
obstante, lamiéndole la cara y acuclillándose en el
suelo, sólo para tirarse encima de Hoshi y lamerlo en su
particular modo de agradecerle.
- Garou! – Hosi se rió sujetándole el rostro,
tratando de quitárselo de encima, y abrazándolo finalmente,
rindiéndose. – Yo también te quiero. –
murmuró entre risas.
Kan aún por entonces se volvió más rojo aún
y encima, babeado mirándolos un tanto perplejo pero sin poder
evitar reírse –Vale, así no da mucho miedo…
salvo de morir aplastado en todo caso- se sentó en el suelo.
Garou se apartó, acuclillándose aún sin quitarse
la alegría de haber comido por fin, y tapándose con
las cortinas para no incomodarlo más -Tenía hambre…
mucha- dijo como toda excusa a su bizarro comportamiento que por
otro lado, él encontraba muy normal -¿Cómo
saliste Hoshi?
- ¿Cómo va a ser? Me escapé. – se rió,
mostrándole la lengua y explicando un poco mejor luego. –
Rompí mis ataduras y ....salí. Tuve que dañar
una puerta también, pero valió la pena, ¿eh?
– le sonrió, contento de verlo así. Se le notaba
el cambio. – Y por casualidad, me encontré con Kan,
y él me ayudó. Va a ayudarme a recuperar la memoria
también. – se arrodilló emocionado.
-¿Cómo?- el moreno lo miró sin fiarse demasiado
porque como tratasen de ayudarlo como te "ayudaban" en
ese centro…- se acercó a cuatro patas a Hoshi, apoyando
la cabeza en sus piernas.
-Bueno… porque yo puedo ver en los muertos y como Hoshi no
está vivo… Bueno … sí pero no, puedo mostrarle
su pasado, aunque no sé lo que le mostraré porque
eso no puedo controlarlo, pero al menos tal vez… le ayude
a recordar algo que le sirva para acordarse- El chico de pelo rojo
enroscó las manos alrededor de sus piernas apoyando la cara
contra las rodillas -Yo nunca le hago daño a nadie- dijo
mirando a Garou y notando lo que temía -Es mi hermano…
y no le hará nada a Hoshi porque Hoshi no me hará
nada a mí.
-¿Por qué tu hermano no le hace nada a los doctores?-
preguntó el lobo entonces lamiéndose la mano para
limpiársela y verdaderamente interesado.
-¿Porque son buenos conmigo? No lo sé… Fue
Jaken sensei quien lo mantuvo con vida en mí…
- ¿Por qué hizo eso? Es extraño.....No quiero
decir que tu hermano deba morir. Sólo que.....no comprendo
por qué alguien haría algo así. - Hoshi continuó
acariciando la cabeza del lobo, sonriendo porque lo protegiese.
– Debe ser muy poderoso tu hermano. ¿De veras te tratan
bien?
-Porque .. mi madre nos llevó. Mi hermano se estaba muriendo
y mi madre nos llevó junto a Jaken para que salvase a mi
hermano… Él lo salvó así a cambio de
quedarse conmigo… bueno…. A mí no me pareció
mal… De todos modos, después mi hermano mató
a mi madre… y yo… yo estaba solo y era muy pequeño
-se tiró de las mangas de la camiseta escondiendo las manos
y miró a Hoshi -Mi hermano puede hacer lo que quiera sin
sentir dolor. Yo tampoco lo siento… ni lo sufro en el cuerpo
cuando él se hace daño pero si sufre el suficiente
dolor para que yo no pueda soportarlo, entonces moriría…
aunque él no…
- ¿Él no? ¿Y qué pasaría con
él? ¿Por qué mató a tu madre? –
lo miró intrigado, cayendo en cuenta de que no era un buen
tema, y el chico se veía afectado. – No, no importa,
sólo estaba curioso. Hago muchas estupideces, eso es lo que
dice Garou.
Garou le mordió la pierna como si tal cosa, y después
miró a Kan expectante, aunque el chico de veras se veía
afectado -Es mejor decir las cosas cuando a uno le afectan…-
dijo sin más, esperando y moviendo la punta blanca de una
oreja. No le estaba cayendo muy bien el hermano del chico.
-Porque ella me hacía daño… y ella fue…
no lo sé… mi hermano siempre se enfada y me riñe
pero después es amable conmigo y no es malo aunque a la gente
no le guste…No estoy seguro de lo que pasó… Pero
si yo muero, él seguiría viviendo en mí…
o algo así… yo no entiendo esa clase de cosas …
y creo que deberíamos irnos, porque pueden descubrirnos por
los pasillos…
- Tienes razón,... – Hoshi bajó la mirada acariciando
al lobo. Lo cierto es que le hubiese gustado quedarse más
tiempo, igual lo iban a reñir. Pero por otro lado, quería
recuperar su emmoria y tampoco quería emter en líos
a Garou ni a Kan. Aunque en cuanto a su hermano...no estaba seguro
de qué pensar. – Vendré a verte en cuanto pueda,
Garou- lo abrazó, hundiendo su rostro en su cuello, acariciándolo
con la nariz.
El lobo se dejó abrazar aprovechando que se descuidaba para
lamerle el mentón y se quedó tirado en el suelo observándolos
sin decir nada. Ahora que había comido, tenía sueño.
-Vamos…- Kan se levantó sin poder evitar acariciarle
una oreja al lobo antes de salir -Aún tienes mas carne en
esa bolsa- dijo señalando -y si no te la comes, se pudre
y podrida no se puede comer- le aclaró, no fuera a ser que
lo hiciera igual aunque el moreno lo miró con sus ojos amatista
moviendo el rabo sin saber por qué la recomendación,
pero igualmente, yendo a buscar la otra bolsa para comérsela
también.
-Tendremos que traerle comida de nuevo…- Kan no pudo evitar
reírse un poco mientras salían por la puerta.
- No te indigestes tampoco. – se rió el chico siguiéndolo,
y cerrando la puerta tras de sí. – Sí, no quiero
ni saber cuanto tiempo llevaba sin comer algo decente. ¿Puedes
cerrar la puerta de nuevo, Kan? No quiero que riñan a Garou.....
-Se cierra sola, sólo hay problema para abrirla pero no
creo que lo riñan, seguramente sabrán que han entrado
desde fuera. Esa puerta no se puede abrir desde dentro a no ser
que se haya dejado abierta al entrar… así que o bien
sabrán que alguien ha venido a traerle comida o pensarán
que alguien se la dejó abierta. Esperemos que lo segundo
y esperemos también que Garou esconda bien las bolsas. De
todos modos, en la cocina notarán la falta de tanta carne-
se rió pensando en la cara que pondría la cocinera
-Ahora cuando vayamos a mi habitación ya vemos eso…
pero recuerda no soltar mi mano pase lo que pase...
- No te preocupes, no tengo deseos de morir....- le sonrió
cruzando los dedos como resguardo de que le fuera a pasar algo y
mirando ligeramente hacia atrás, preocupado. Si lo descubrían
no lo iban a reñir, probablemente iba a ser peor. –
Garou tiene razón, hago estupideces, pero igual, valió
la pena. – murmuró para sí mismo, siguiendo
al chico luego.
Una vez hubieron bajado las escaleras, Kan abrió la puerta
de su cuarto sentándose en la cama -Ven… mejor vente
a mi cama porque tenemos que estar de la mano y yo me voy a domir
y no me quiero caer al suelo- sonrió sin poder evitarlo esperando
a que se acercara y mirándose la mano algo manchada de sangre
limpiándosela contra el pantalón -Qué asquito…
- Entonces, no me veas comer a mí. – se rió
aunque un tanto consciente de sí mismo, caminando hacia la
cama, y tocando el colchón, antes de sentarse. – Tú
colchón es más suave que el mío – sonrió.
- ¿De veras te duermes? Tu hermano no me va a comer, ¿verdad?
-Sí, me duermo… porque me agoto pero no te comerá-
Kan se rió sin poder evitarlo y pensando que de hecho no
le apetecía nada ver comer a Hoshi -Es bueno, no te hará
nada. Sólo se enfada cuando me hacen daño o cuando
hago el idiota, pero entonces se enfada conmigo- sacó la
lengua sonriendo y sujetándole la mano apoyando la otra en
su corazón y sonriendo nervioso -Tengo que hacer esto…-
explicó, cogiendo la de Hoshi y poniéndola sobre el
suyo -Así mejor… no abras los ojos.. aunque grite o
algo así…
El pelirrojo se vio a sí mismo atado en una cama y comenzó
a gritar sintiendo cómo se le quemaba el cuerpo, sintió
los latidos de su corazón en los oídos por unos momentos
en aquel vacío de dolor y respiró agitado apretando
la mano contra la camiseta de Hoshi. Después, todo fue el
sonido de los coches y la gente hablando caminando entre ellos -Ya
puedes abrirlos…- Kan le sujetó la mano caminando entre
la gente, era de noche.
Hoshi abrió los ojos, mirando a su alrededor y luego a Kan.
- ¿Estás bien? Conozco este lugar..... – murmuró
caminando también, sin saber a donde lo llevaban sus pasos.
Kan le sujetó la mano apartándolo a un lado y quedándose
en medio de un callejón al ver pasar a un chico jovencito
y moreno sumamente serio, incluso parecía enfadado. A su
lado caminaba un enorme ¿perro? negro con las puntas de las
orejas y la cola blancos. El morenito lo agarró de la correa
metálica al parecer discutiendo y diciéndole toda
sarta de quejas.
-Eres un baka!! ¿Cómo pretendías salir así
como así? Con esas orejas que llevas? O sales perro o no
te saco conmigo! AH!! No me muerdas, mala bestia!!- protestó
agarrándose una nalga y tirándole de una oreja al
inmenso lobo negro -Todos nos miran por tu culpa!! La gente no va
con lobos enormes por la calle!!
Hoshi no pudo evitar sonreír al ver al chico. De pronto
le era tan familiar. –Shai- murmuró sin poder dejar
de sonreír. Apenas un segundo después, otro chico
llegó, prácticamente guindándosele a la espalda
al morenito, y haciendo sentir un tanto extraño a Hoshi al
notar que se trataba de él mismo.
- La gente tampoco va por ahí manteniendo conversaciones
con sus lobos y mucho menos gritándoles... – se rió,
besándole la mejilla, y girnado para quedar enfrente de los
dos. – Mira que eres malo con Garou. Con lo lindo que está.
– se agachó abrazando al lobo, sin importarle mucho
si la gente iba por ahí abrazando animales salvajes.
-Ah! La gente tampoco va besando hombres por ahí! Al menos
no la gente con polla!! Y tú tienes una que yo recuerde ¿sí
o sí?- dijo acusándolo y señalando donde la
susodicha debía encontrarse. Garou se subió en Hoshi
poco menos que tirándolo al suelo, moviendo la cola -Ah!!
No llaméis la atención!!- dijo tirando del lobo hasta
conseguir sacarlo de encima totalmente rojo y arrastrándolo
hasta el callejón -¿Qué?- le dijo a Kan que
miraba y se apresuró a esconder a Hoshi abrazándolo
contra él para que no lo vieran.
-Mierda…- el pelirrojo murmuró sin moverse y apretándole
más la mano a Hoshi para que no se moviera, sacándolo
del callejón y apoyándose contra la pared -Buff….-
dijo respirando aliviado porque no los hubiesen reconocido.
Garou se colocó tras su hermano volviendo a su verdadera
apariencia -Encima tenemos que verte desnudo todo el día!!
Ah!! Vístete ya!!- dijo pasándole una bolsa.
-Calla! Sólo sabes protestar!- protestó por su parte
el lobo vistiéndose y calándose un pucho para taparse
las orejas -No quiero, joder! Huele mal!- protestó muy serio
mientras Shai le ponía una gabardina para que no se le viese
la cola.
- ¿Qué sucede? ¿Pueden vernos? – Hoshi
miró al pelirrojo sorprendido. –Pero.....¿no
es un recuerdo?
- Pero te ves muy guapo así –se rió el otro
Hoshi, aunque un tanto rojo por haberlo visto desnudo, y guindándose
de su brazo. – Ahora sí que nos mirarán. Y más
si siguen gritando así. Van a pensar que son artistas callejeros
o algo.
-No… no es un recuerdo, es una vuelta al pasado, algo extraño
que no comprendo, pero sí pueden vernos o incluso comernos…-
dijo pensando en el lobo y sonriendo.
-Artistas!! Una mierda!! Yo solo quería salir como una persona
normal y ya sé lo que van a hacer ustedes, pues conmigo no
cuenten!- dijo calándole el pucho al moreno que sacudió
la cabeza quitándoselo de nuevo con cara de mal genio
-Que no! Me aplasta las orejas hostia!- protestó dándole
con la mano al pucho y tirándolo al suelo
-Que te lo pongas!!- dijo persiguiéndolo y colgándose
de su espalda riéndose mientras se lo ponía -¿Ves
a alguien con orejas aquí? ¿A que no? Pues tú
tampoco- dijo poniéndoselo de nuevo y descolgándose
para ir al lado de Hoshi que al menos no daba tanta vergüenza-
-Calla! Y te quedas ahí, tampoco te iba dejar venir pero
tenemos que comer ¿sabes? Y no creo que vaya a encontrar
ningún trabajo si me salen orejas y rabo todas las noches
¿a que no?- protestó el mayor perdiendo la escasa
paciencia -Si no te gusta, te dejo de nuevo en el contenedor.
- Es imposible aburrirse con ustedes! – se rió el
moreno, pasándose la mano por el cabello. Y subiéndolo
imitando orejas. – Y ¿si me compro unas yo y hago cosplay?
Así la gente ya no creerá que hay algo extraño.
Sólo pensará que somos frikis. Podemos empezar una
banda y todo. Seguro que me vuelvo idol. –finalizó,
soltándose el cabello riendo de nuevo, mientras su viva imagen
observaba, semi escondido, aún sujetando la mano de Kan con
fuerza. Una vuelta al pasado, increíble. Entonces, ¿estaba
doblemente allí? Se preguntó qué pasaría
si se encontrasen. Pero lo bueno, es que recordaba aquello, y también
recordaba lo feliz que era en ese tiempo. Sonrió sin querer
apartar la mirada.
Kan le agarró la mano notando que las imágenes se
hacían borrosas -Otra vez…- le advirtió sintiendo
que de nuevo iban a saltar en los recuerdos del chico.
Shai estaba sentado en el suelo rodeándose las rodillas
y con la cara empapada en lágrimas. Se pasó la mano
por la cara limpiándoselas con cara de mala leche mirando
a la gente que pasaba.
El moreno no pudo menos que extender una mano hacia él,
deseando ir a consolarlo, pero sintió el tirón de
la mano de Kan, recordándole que no debía. Se quedó
parado, observándolo y no tardó en ver cómo
su...”recuerdo” llegaba tranquilamente con las manos
en los bolsillos. Hoshi se apresuró en llegar al lado de
Kan al verlo así, rodeándolo con un brazo. –
Kan, ¿qué pasó? ¿Por qué lloras?
¿Y Garou? – miró a su alrededor buscando al
lobo, aunque era posible que se hubiera quedado en casa.
-Que se fue… por mi culpa- dijo extendiéndole la nota
en la que el moreno le explicaba con una letra terrible que se iba
a curarse para ser normal y encontrar un trabajo normal. Remarcando
cada vez que decía normal y explicándole que no le
podía decir a donde porque quien lo iba a ayudar no le dejaba.
El moreno se abrazó contra Hoshi llorando de nuevo -No es
verdad se lo han llevado seguro, he visto lo que hacen con la gente
como él.
- Shhhh.....no le harán nada. Vamos a encontrarlo, seguro.
Es....es muy baka! – le contestó, abrazándolo
contra sí, y conteniendo sus propias ganas de llorar para
poder consolar a Shai. – No pasa nada, no se fue por tu culpa.
Más bien, porque te quiere mucho. No llores. – se separó,
limpiándole las lágrimas con los dedos. – Lo
vamos a encontrar y será él quien se lleve las hostias
esta vez, ¿vale?
-Sí!- el moreno se levantó completamente cabreado
para dirigirse con Hoshi hasta el sitio donde había visto
que vendían a gente como su hermano. No era que no lo supiera
desde antes pero si le decía a Garou que estaba en sitios
como ese, seguramente le sacaba las muelas de un bofetón.
Kan le sujetó la mano a Hoshi -Tenemos que irnos, ya no
aguanto más, lo siento.. Si me duermo aquí será
peor…- le explicó apretándole la mano -Cierra
los ojos y no los abras hasta que yo te lo pida.
El moreno permaneció observando cómo se alejaban
las dos figuras, y cómo el Hoshi de ese entonces, se quitaba
la cazadora para colocarla alrededor de los hombros de Shai. Recordaba
que lo había hecho sólo porque pensaba que eso es
lo que se hacía cuando alguien estaba traumatizado. Sonrió
para sí, mirando luego a Kan y cerrando los ojos.
El chico de pelo rojo se dejó caer acostado en la cama sin
soltar la mano de Hoshi -Ya está…- le susurró
cansado soltándolo entonces y metiéndose bajo las
sábanas, apoyando la cara contra la almohada y sintiendo
que se dormía quisiera que no -¿Te he ayudado?- preguntó
esperanzado -Me duermo…
- Muchísimo..... – le sonrió el chico, inclinándose
para apartarle el cabello y depositarle un beso en la frente. –
Gracias. Creo que debo irme, entonces....
-Suerte Hoshi… he visto lo que te hacen… no creo que
sea para curarte. Tienes razón… es horrible- le sujetó
la mano una vez más antes de dejarlo irse.
- Tú no te preocupes, si sobreviví a la muerte, puedo
sobrevivir a esto. – le sonrió, pensando en que Garou
tenía razón. Las cosas ya no iban a ser iguales, pero
eso era lo de menos ahora. – Descansa, y suerte para ti también.
– le acarició la mano, depositándola al lado
de su rostro, viendo que ya se quedaba dormido, y saliendo de la
habitación sin hacer ruido.
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