.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 59

Job Interview

Baiken abrió la puerta de la casa con el pitillo colgando de los labios como si fuese demasiado peso como para mantenerlo erguido y se pasó la mano por el pelo retirándoselo de la cara y caminando por la casa con varias bolsas, tirándose en el primer sofá que encontró y dejándolas en el suelo -Tama…- llamó, no con muchas ansias, demasiado cansado para ir a buscarlo. Se había pasado desde las seis de la mañana hasta las tres de la tarde posando, y después se había dedicado a comprarle ropa a Tama -Kei…- dijo probando a ver si había algún alma viva en la casa.

- ¿Eh? – Kei se asomó desde la parte superior de las escaleras sin estar seguro de si había escuchado algo y luego se giró para mirar dentro de su habitación. – Tama, llegó Baiken..... – a lo que el gatito respondió con un estruendo de vidrios rotos, riendo. – Ya, ya, ganaste, ven! - lo llamó el pelirrojo haciendo que lo siguiera hacia el sofá riendo también y dejándose caer en el mismo, llevándose a Tama con él, que enseguida observó las bolsas con ganas de curiosear. - ¿Me extrañaste? –Kei se arrecostó en el hombro de Baiken como si nada.

-No… pero sí tus nalgas…- dijo con una sonrisa pasándole la mano entre ellas, de paso, señalándole a Tama las bolsas con la mano "libre" –Tama, son cosas para ti… a ver si te gustan… y te quitas ese pijama…- dijo haciendo referencia al traje de la clínica -Qué coñazo… no soporto cuando te toca el típico cardo que te dice que te veas mas sexy… y tú te preguntas cómo motivarte con semejante foca sebosa de visión- dijo dándole una calada al cigarro y expulsando el humo hacia arriba, dejando caer la cabeza en el reposabrazos hacia atrás -y como si me pudiera poner cachondo bañarme en agua congelada a las seis de la madrugada…

- Pues piensa en mí y ya está..... – se rió el pelirrojo, acariciándole el cuello con dos dedos. – Qué va....si tú siempre eres sexy, ¿no?

- ¿De veras? ¿Son para mí? – el gatito movió la cola entusiasmado, casi metiéndose de cabeza en una de las bolsas y sin prestar para nada atención al resto de la conversación, causando que Kei riera distrayéndose por el momento.

- Son para que te las pongas, no para que te ahogues en ellas........

El chico de cabello morado lo miró, inclinando una ceja y apoyando la otra mano en las posaderas que tenía ahora a la vista deslizándola bajo la ropa como si nada -Claro que siempre me veo sexy … es que el muy anormal sólo miraba las tetas de la fulana que tenía encima, y se me clavaban en los riñones como pelotas de baloncesto, debieron de rellenárselas con centeno…- dijo con un gesto un tanto cínico en los labios –Venga, Tama, pruébate algo… quiero verte bonito…- dijo como si nada, aún acariciando la nalga del gatito y las de Kei a un tiempo -Se me cae la ceniza…- dijo con un tanto de dejadez sin mucha intención de sacar ninguna de las dos manos.

Ya lo hago! – exclamó el gatito, sonriendo y moviendo la cola ante las caricias. De nuevo, metiendo la cabeza en una de las bolsas para sacar algo de ropa y empezar a desnudarse allí mismo, sin más preámbulos.

Kei se rió, pasándole la mano por la cintura a su amigo susurrándole. – Eso es porque estás caliente. Vas a dañar el sofá.... – le advirtió sin que le preocupara mucho. Después de todo, él y Tama acababan de llevar a cabo un concurso de quien podía romper más cosas contra la pared.

El moreno se sacó el cigarro de los labios a punto para dejar la ceniza en la maceta que tenía tras él -Sólo estaba un poco caliente… estaba…- dijo viendo cómo Tama se desnudaba -¿Ya has decidido qué te vas a probar primero? ¿O te desnudas y luego buscas?- se preguntó, riéndose sin poder evitarlo entre dientes -He llamado a tu amorcito y le he dicho que se pase por aquí para hablarle de su empleo de babysiter, me debes una…- dijo entreabriendo los labios y sacando a medias la lengua.

- Te debo mucho....! – se rió el chico acercándose para succionarle la lengua de manera juguetona. – Ahhh....qué bien que me puse bonito....... – le guiñó un ojo, levantándose para ir a buscar algo de beber.

- Ya sé, empiezo por este! – exclamó el gatito inocentemente, sacando un conjunto de pantalones cortos que de seguro le quedaban muy cómodos a su cola y empezando a ponérselos saltando sobre un solo pie, cayendo al piso y terminando boca arriba riendo.

-Taama… sería mejor que no bailases mientras te vistes- se burló el moreno observándolo excitado, y demasiado vago para levantarse del sillón, volviéndose de medio lado para verlo mejor, poniendo el codo contra el reposabrazos y apoyando la cara en su mano. Era baka, pero sin saberlo, lo estaba excitando terriblemente con aquella inocencia y encima estaba cogiendo una ropa que sabía que le iba a gustar, no tenía ninguna duda. Mordió el cigarro, mirando atrás a donde Kei iba -Tráeme algo a mí- pidió con un tanto de dejadez, devolviendo su mirada de nuevo al gatito -Tama ¿Sabes qué es hacer el amor?- preguntó, más bien como curiosidad.

Kei se limitó a mirar hacia atrás desde el bar, meneando la cabeza con una sonrisa de medio lado en los labios. No conocía persona más perezosa que Baiken, y eso ya era decir bastante conociéndose a sí mismo.
Tama se levantó, poniéndose la camisetita y girándose, ondeando la cola. – No bailaba, me caí..... – ladeó la cabeza un tanto confundido por la caída y por la pregunta y acercándose para colocarse a cuatro patas en el sofá, mirándolo. – No sé. Sé qué es el amor porque Kan me lo explicó. Bueno, ya sabía pero no sabía cómo se siente, pero ....no sé cómo se hace. No sabía que se hacía.

-Ya veo… pues vas a tener que aprender ¿si no, cómo vamos a querernos?- dijo jugando con él y volviéndose de frente de nuevo para levantar una pierna, y rozar el sexo del gatito con el pie -Ven… no me has dado un beso cuando he llegado y tampoco con todos los regalos que te he traído… ¿Qué has hecho con Kei? ¿Lo quieres a él más?-preguntó con una sonrisa de medio lado que cualquiera, menos Tama, claro está, hubiera notado que no hacía más que jugar.

- No..... – Tama se acercó más, mareado con tanta pregunta, moviendo la cola de un lado a otro con rapidez. – Es que rompí una cosa pero Kei no me regañó. Rompió cosas conmigo! – exclamó emocionado de haberse salvado de esa y que además, hubiesen jugado con él. – Sí me agrada, pero tú también me agradas. Y me agrada mi ropa nueva y.....- le dio un beso en la mejilla de pronto sin saber qué más hacer y añadiendo intrigado. – Yo quiero a Shai y a Garou y a Shisou sensei y a Jaken sensei y a....Shiryou y....a todos! Pero no hemos hecho el amor......¿Tendría que haberlo hecho? – se preguntaba si sí lo habría hecho y no se había dado cuenta.

Kei regresó entregándole un vaso con whisky y dejándose caer en el sofá con una copa de vino en la mano. – No confundas al gatito, le vas a estropear la mente....

-¿Qué dices? Se la estoy arreglando…- el moreno se rió, cogiendo el vaso y dándole un trago, dejándolo después en la mesa -No, no creo que lo hayas hecho con ellos… Si no, me iba a parecer muy mal… eso sólo se hace con tu dueño… y ese soy yo…- se sacó el cigarro de los labios pasándole la mano por la cintura y acariciándole la espalda -Te ves muy guapo…- dijo aplastándolo contra él y lamiéndole los labios.

La puerta sonó al otro lado del salón y el joven moreno que estaba al otro lado, se metió las manos en los bolsillos haciendo una mueca de disgusto. Pero quería más dinero. Hoy, tras haber ido a la clínica, se había convertido en un millonario y aún así no podía usar la pasta.

- Ah! Ese es el juego que Shisou sensei dijo que querrías jugar conmigo! Y que te pondrías triste si no eras el primero! ¿Es eso? ¿Cierto? – preguntó, saltando alegremente divertido por las advinanzas.

- Y ya llegó mi príncipe.... – se rió el pelirrojo, poniéndose de pie para ir a abrir la puerta con una sonrisa en los labios. – Shai! Amor! Sabía que vendrías corriendo, ya te extrañaba.....- lo saludó, sonriendo más.

-Sí… seguro que se refería a ese…- Baiken miró hacia la puerta donde estaba Shai con cara de espanto -¿Ya llegaste? dieciocho minutos tarde… eres un irresponsable…- le dijo sólo para molestarlo ya que de hecho, le traía sin cuidado.

-¿Qué dices?! Es la primera vez que venía y hubiera sido más fácil encontrar la casa, si todas las casas aquí no fueran iguales!! Parece un barrio de pin y pon!! Y me dijiste que él no estaba!!- dijo señalando a Kei y pasando a su lado, casi escondiendo el culo contra las paredes.

-Pero no digas eso… si te echaba de menos… Encima de corto e irreponsable, con mala educación y desconsiderado… Qué feo, ya no te dejaré cuidar a Tama…

- Ah...nooooo...... – protestó el gatito que estaba encantado con la presencia de Shai en la casa. – Shai grita mucho pero en realidad, es bueno....

- Sí, Baiken, deja que se quede...... – añadió Kei haciéndole coro, reído y acercándose al chico quisiera o no, apoyando una mano en la pared a su lado. – Lo que Baiken quiso decir es que luego tengo que irme, pero para eso falta muuuuuucho tiempo. Anda, no seas así de frío que me la he pasado pensando en ti.

Shai se quedó mirándolo totalmente serio aunque más rojo que un tomate -¿Qué? No te me pongas así que no me estás intimidando. Es más, ya ni siquiera tenemos un negocio importante entre manos…- dijo al tiempo que iba escurriéndose por la pared a un lado -Así que… si te pasas, no sé, pero algo haré- dijo pensando en que definitivamente no iba a pegarle sólo por querer abusarlo de ese modo.

Baiken sonrió, sin poder evitar dejar escapar después una carcajada -Pero Tama… si la culpa es suya que se está portando mal…- explicó el mayor metiendo la mano por la cintura del pantalón acariciando sus nalgas de nuevo y deslizando un dedo entre estas distraídamente.

-¿Y tú, qué haces?!! Estoy yo delante!!- dijo señalándolo desde la pared escandalizado -No quiero ver cosas de esas!! Eso se hace en privado.

- Yo te protejo! – exclamó Kei acercándose de nuevo y tapándole los ojos. - ¿Ves que soy bueno? Y acerca de lo otro....no me hagas promesas en vano que luego me pondré triste.......- finalizó riéndose bajito, mientras Tama le sonreía a Baiken un tanto confundido de nuevo.

- No......es que a Shai todo le da vergüenza, por eso se llama así, Garou me lo explicó. Y siempre te grita cuando te quitas la ropa.... movió las orejas, acariciando su cabeza contra el pecho del moreno.

-No me protejas!! Y menos si vas a estar cerca y tapándome los ojos a la vez!- el moreno le apartó la mano de la cara, avanzando por la sala y sentándose en un sillón individual y mirando a otro lado sin saber muy bien a cual -A ver… vine aquí porque me dijiste que querías darme trabajo ¿no? Que no soy un mono de feria…

-Lo pareces… te faltan los platillos- dijo sin embargo Baiken con una sonrisa en los labios molesto por tanto escándalo sólo por unas caricias de nada. Apretó a Tama contra él para que no le molestara la visión y miró a Shai mientras bajaba un tanto los pantalones de Tama para verle las nalgas como si nada -La cosa es que trabajo como modelo y Kei también y algunas veces tendremos sesiones a las mismas horas, así que pensé que podías quedarte a cuidar de Tama, a Tama le gustaría ¿no es así?- dijo sonriendo y obviando que a Kei también.

-Sí, no me importaría… ¿pero qué haces, animal?!! ¿Qué no puedes dejar de hacer eso en público?!! Dios… no, no quiero!! Sois unos depravados! Estais chalados… el dinero os pudrió el cerebro…- dijo apartando la vista más rojo aún.

-¿Pero yo qué he hecho? …- el chico de cabello morado se lo apartó de la cara, mirando a Kei y riéndose.

- Ya calla Shai! Que yo quiero que me cuides y no te van a dar el trabajo! – exclamó de pronto el gatito, más bien regañándolo y como si decir eso en presencia de sus posibles empleadores no fuese para nada extraño.

Por su parte, Kei se fue a sentar en el reposabrazos de la susodicha silla individual , cruzando las piernas e inclinándose hacia el chico, pasándole un dedo por los cabellos distraídamente. – No......yo no soy un depravado. Sólo estoy sólo y enamorado y...caliente......Y yo creo que tú también te sientes sólo. ¿A que sí? ¿Ne, Shai? ¿No te parezco sexy?

-Tú no me grites! Y tú, para!- dijo poniéndose las dos manos en la cabeza para que no le sobara el pelo mirándolo de soslayo -Yo no me siento solo, tengo un hermano, a mi mejor amigo y antes tenía un gato ¿Por qué me iba a sentir solo?- preguntó, aunque de veras sí se había sentido así -Aunque me sintiera sólo, no iba a dejarte mi culo a cambio de compañía -le levantó la camiseta a medias –Sí, muy sexy… pero no tienes tetas y eso quiere decir que no me vales… lástima, ala… sigue buscando, como en los chicles… ¿y cuanto me vais a pagar?- dijo entonces levantándose y desechando la idea de que el sillón individual sirviera de individual.

-No sé, lo que quieras, siempre que sea razonable ¿Qué quieres?- preguntó un tanto cansado deslizando entonces la mano por la cola de Tama enroscándola en su brazo y acariciándole el pelo con la otra, mirándolo entonces haciendo el gran esfuerzo de dejar el cigarro y voltearse en el sofá, poniéndose sobre el gatito y besándolo profundamente mientras lo abrazaba. Le había dado una de sus famosas arrancadas y es que estarse reprimiendo por pereza, acababa desencadenando en que finalmente cuando no podías reprimirte más, de veras no pudieras.

Shai se quedó mirando al sofá y se volteó hacia Kei completamente rojo, que por lo menos, no daba tanta vergüenza -¿Puedes hacer eso cuando me vaya?!!- preguntó ya a punto de irse y lo hubiera hecho, si no fuera porque se trataba de Tama y quería verlo con la excusa de cuidar de él –Kei, dile que pare!

- Qué emoción! Me pide ayuda! Y admite que soy sexy! – casi gritó el chico riendo, escuchando lo que le daba la gana, y levantándose para acercarse a él apoyándose en su hombro, mirándolo. - No me refiero a esa clase de sólo y.....cuando se te meterá en la cabeza que no quiero tu culo... – sonrió apretándoselo de todas maneras y dirigiéndose hacia Baiken para darle un toquecito en la cabeza, de manera bastante desinteresada. – Ya para, que me lo vas a espantar..... –

El moreno lo miró de soslayo sin dejar de besar a Tama agarrándole el brazo con el que le había advertido con algo de fuerza de más, aunque sabía que le estaba haciendo daño de sobra, soltándolo finalmente y sonriendo como si no hubiera pasado nada, empujando un poco a Tama y acostándose de nuevo -Está bien…- dijo sin más, perdiendo repentinamente el interés y disponiéndose a encender un pitillo mirando aun a su amigo, totalmente serio ahora.

Shai se quedó mirando sin entender muy bien qué había pasado –Eh, tío… ¿Estás bien?- le preguntó al pelirrojo cogiéndole el brazo sólo para ver que lo tenía un tanto rojo –Tío, eres un gilipollas…- dijo mirando a Baiken aún sin entender nada.

-yah… - contestó sin más el moreno mirando al techo y dejando salir el humo entre los labios.

- Estoy bien. – contestó un tanto cortante el chico apartando el brazo, y mirando a Baiken bastante cabreado. A veces podía ser realmente insoportable. Enseguida miró a Shai sonriendo de nuevo y pasándole un dedo por el hombro hacia la parte de atrás del cuello. - ¿Ves cómo te preocupas por mí? Eres un angelito......

Tama simplemente se sentó sobre sus rodillas, con la cola enroscada alrededor de sus piernas, sin entender nada. A lo mejor y Baiken también estaba malito como Shiryou. Bueno, no tanto, porque no estaba en la clínica.

- Eh!- Shai le apartó la mano sujetándosela y mirándolo a los ojos -No sé quá pasa aquí pero a mí no me vale eso de que me hables así por su culpa y me apartes el brazo de esa forma y ahora me vengas con esas. Si estáis mal de los nervios os tomáis una tila ¿O.K.?- dijo molesto aunque aún sin saber muy bien por qué. Simplemente no venía a cuento que las tomase con él -Vendré a cuidar de Tama cuando haga falta, sólo tenéis que llamarme, Tama! Si te hace daño, quiero que me llames…

El moreno lo miró a los ojos sonriendo de medio lado y limitándose a fumar mirando aún al techo.

-Me voy…- Shai se volvió, pasándose la mano por el pelo un tanto incómodo de más y sin esperar a que nadie lo acompañara a la puerta.

- Como sea.... – Kei se pasó la mano por el cabello dejándose caer en el sillón, mirando a Baiken obviamente molesto e inusualmente serio, poniéndose de pie de pronto, y dirigiéndose a las escaleras, acariciándose el brazo. – Voy a estar arriba, tengo que irme dentro de unos minutos de todas maneras. – sentenció sin más, dirigiéndose arriba.

- Pero no me vas a hacer daño, verdad? – Tama observó al chico en el sofá, confundido como se la pasaba últimamente, y sin saber qué les pasaba a todos, dirigiendo su mirada luego hacia Shai. - ¿Ya te vas? ¿No ibas a jugar conmigo?

-No, vine para hablar una cosa, pero ya la hemos hablado, Tama… así que ahora me voy… que tengo cosas que hacer…- dijo viendo a Kei subir las escaleras aún tratando de comprender lo que pasaba con esos dos -Cuídate- dijo cerrando la puerta con cuidado y mirando hacia arriba a la casa, donde imaginaba que debía de haber subido Kei ¿Qué pasaba con ellos?- ¿Y qué pasa conmigo que no me voy de una vez?- sonrió levemente pasándose la mano por la nuca.

Mientras en la casa, Baiken se levantó del asiento para subir detrás de Kei y llamar a su puerta, cosa que sólo hacía cuando estaban enfadados -Kei… déjame entrar...

- ¿Para qué? Estoy ocupado..... – le contestó fríamente el chico desde dentro del cuarto, dirigiéndole una mirada cabreada a la puerta, mientras abajo, Tama, habiéndose quedado sólo se dedicaba una vez más a husmear dentro de las bolsas.

Baiken hizo un gesto exasperado fuera apoyando la palma de la mano contra la puerta –Venga, ábreme que quiero verte…no te cabrees…- susurró con una voz un tacto afectada.

- Si no quieres que me cabree , entonces no hagas cosas que me cabrean, ¿no? O ¿se supone que eso debe ponerme feliz? – le respondió aún sin abrir la puerta, y observando el desastre que él y Tama habían creado en una de las paredes, pensando que tendría que inventarle a Tama otro juego para no tener que recogerlo él sólo.

El moreno le dio una calada al cigarro sonriendo ligeramente de medio lado y pasándose la mano por el pelo carraspeando un poco -Lo siento ¿vale? No quería ponerme así… pero ya sabes que no me gusta que me estén diciendo qué tengo que hacer…- dijo borrando la sonrisa de sus labios y susurrando de nuevo, no fuera a abrir la puerta.

- Ya, pues qué bien. A mí tampoco, así que ya deja de joder, ¿no? No vaya a ser que te tire algo a la cabeza luego...... – contestó aún bastante molesto y de paso, lanzando una almohada contra la puerta “simbólicamente”.

-Va… abre la puerta Kei… - insistió, golpeando con las yemas de los dedos en la madera –Venga, ábrela…- dijo comenzando a perder la paciencia y desesperarse un poco, aunque no sabía ni por qué si realmente no le importaba demasiado si se enfadaba o no. Es más, sentía que podía darse la vuelta y pirarse en cualquier momento y no sentiría absolutamente nada -Abre…- insistió.

- No! – fue la respuesta desde dentro de la habitación por parte del chico cabreado que además estaba convencido de que todas esas disculpas sólo tenían como propósito el sentirse bien consigo mismo. Ya llevaba conociéndolo demasiado como para no sospechar, nunca admitía nada realmente.

-Kei… tío… pero no exageres si no ha sido para tanto…Dios, me estás sacando de quicio…- dijo sin remediarlo tratando de abrir la puerta a la fuerza. - Ábrela de una vez joder!- dijo finalmente pegándole una patada a la madera con la planta de las botas.

- Quien te crees que eres, Baiken?! ¿Qué acaso crees que puedes tratar a todos como te dé la gana? Pues te tengo noticias, a mí no me compraste ni mucho menos soy uno de esos chicos patéticos que se arrastran a tus pies con tal de que les dirijas la mirada! Y ya deja de hacer escándalo, que tengo que arreglarme para irme! – exclamó, observando la puerta, aunque en realidad ni iba a arreglarse ni pensaba que lo necesitara. – Y si rompes la puerta, la pagas tú..... – añadió.

-A la mierda! Que te jodan!- El moreno pasó la mano por la puerta golpeándola con la palma y pasando de largo, bajando las escaleras y agarrando la cazadora negra tirando con él perchero al suelo y saliendo de la casa, dando un portazo, que parecía querer sacar la puerta por el otro lado.

El gatito se cayó del sofá del susto, habiéndose quedado dormido por el aburrimiento a pesar de tantos gritos.

Kei miró la puerta, asomándose luego tentativamente para ver si ya se había ido y bajó corriendo las escaleras al notar que se iba en serio, saliendo de la casa y dejando a Tama más sobresaltado. – Ey! No te puedes ir, idiota! Que tengo trabajo, ¿quién se va a quedar con Tama, eh?!

Baiken volvió atrás apartándolo de la puerta empujándole el pecho y cogiendo a Tama de la mano, poco menos que arrastrándolo con él a la calle de nuevo y metiéndolo en el coche, para después ponerse las gafas de sol y subirse él también dedicándole una última mirada al pelirrojo antes de encenderlo.

- Pesado... – se cruzó de brazos, haciendo una mueca de enfado con los labios, y regresó a la casa para coger su propia cazadora y las llaves de la moto, regresando para subirse a ella, arrancando y alejándose a toda velocidad.

 
 

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