| Capítulo 63
Love Times 3
Baiken salió del deportivo con las gafas de sol puestas
y miró a lo lejos donde se veían todos los focos y
la gente a multitud, unos observando a través del vallado
y otros ocupándose de que todo estuviese perfecto para las
tomas de fotos.
Su tan murmurada extraña relación con su compañero
de piso y famoso Kei Nakahara y sus encantos naturales no le habían
hecho muy difícil que tras una visita a la compañía,
le informasen de dónde tenía la sesión.
-Espérame aquí, Tama…- le pidió al gatito
bajándose del coche y tomando con él, el ramo de rosas
rojas que había comprado para disculparse. Lo observó,
posando sobre la hierba y no pudo evitar sonreír, saltando
por encima de las vallas como si se tratase de un espontáneo,
y subió sobre él quitándose las gafas de sol
y apoyando las rosas en su pecho -Perdóname…- le pidió
con el flequillo rozando el rostro del pelirrojo y las miradas centradas
en ellos.
- Idiota.... – le sonrió, aceptando el ramo a pesar
de todo, aunque no había planeado regresar a la casa hasta
el día siguiente probablemente. – Estás arruinando
la toma..... – murmuró, mirando luego a los demás,
que habían dejado de trabajar para mirarlos estupefactos.
- ¿Me dan unos minutos?! – exclamó como si fueran
ellos los que se estuvieran entrometiendo, y por supuesto, esperando
una respuesta afirmativa.
- Sí....sí. Descanso de 5 minutos! – anunció
el director de fotografía, sabiendo de sobra que no conseguirían
anda con negárselo, y de paso, aprovechaban para arreglar
las luces que habían estado dando problemas.
Kei se puso de pie, sonriendo y ayudando a Baiken a pararse también.
– Seguro que salimos en algún periódico amarillista......
-Lo sé… pero desde cuándo eso ha sido malo
¿eh?- el chico de pelo morado le sonrió poniéndose
de pie a su lado aún sin soltarle la mano y acariciándole
el cuello con la otra -Eh… no podía pensar en nada
más, sólo en que estabas enfadado conmigo…No
te estoy vacilando.- dijo a pesar de todo, con una sonrisa en los
labios -¿Te queda mucho? Para irte…
- No mucho, unas cuantas tomas más... – le sonrió
oliendo las rosas, y sonriéndole con el cabello alborotado
por el viento. – Para decirte la verdad, no pensaba regresar
a casa aún. Hasta había pensado irme con el fotógrafo,
eh? Deberías tener más cuidado con cómo me
tratas.....Un día, puede que no regrese... – lo miró
de soslayo, aunque en realidad, ahora se sentía halagado
con todo aquello.
-¿Qué dices? No tiene estilo ninguno… Además,
no sabe lo que te gusta y yo sí ¿ah?- le sonrió,
cogiéndolo por la cintura con una mano y besándole
los labios jugando -Te quiero… No me digas esas cosas…-
mordió uno de los petalos llevándoselo a la boca y
masticándolo para después darle un beso una vez más
-Estás guapísimo…siempre lo estás…-
le sonrió, besándole el cuello -Te esperaré
en el coche con Tama… ¿Sí? Te quiero…
- Embustero..... – se rió, apretándole una
nalga de broma y separándose, de slizando su mano por su
brazo hasta quedar unidos sólo por las puntas de los dedos.
– No me demoro nada, ¿eh? – salió corriendo
hacia el sitio en cuestión, d donde se habían alejado
caminando distraídamente, y gritando con una actitud muy
distinta a la que había llevado todo el día. –
Estoy de vuelta!!!
- Efectivamente…- corroboró el moreno, en cuanto estuvo
lejos de ser escuchado viéndolo alejarse con una sonrisa
en los labios y abrió la puerta del deportivo sentándose
y echando el asiento hacia atrás sin cerrarla, dejando una
pierna por fuera -Ahh… Tama, qué cansado es esto…-
dijo mirando de soslayo -Ven a mis piernas... te acaricio…
..........
- Ahhh.......de vuelta en casa.....sonrió Kei, ya entrando
por la puerta con el ramo de rosas aún entre los brazos y
dejándose caer en el sofá, con él encima, como
si de una diva se tratase.
Tama entró, siguiendo a Baiken, dando saltitos, a la vez
cansado e hiperactivo por tanto paseo y cubierto de pétalos
de las rosas que le había regalado el pelirrojo para que
jugase en el auto.
Baiken sonrió suspirando y apartándose el mechón
que caía sobre su rostro, agachándose en el suelo
a la cabeza de Kei, dispuesto a que le perdonase con creces su "error".
No era como que no supiera lo que hacía, era más bien
como que a veces, no quería controlarse a pesar de lo estudiado
de sus actos en todo momento. Le cogió la mano besándosela
y levantándose después, para besarle los labios -Te
traeré una copa…- le susurró en los labios pasando
al lado de Tama y llevándoselo de la mano para subirlo a
la barra.
-¿Te gusta estar con nosotros Tama?- preguntó, a
pesar de todo, mirando a su compañero de piso.
El gatito asintió sonriendo. – Es divertido, y no
me hacen limpiar lo que rompo y juegan conmigo! – movió
las piernas, de igual manera, jugando. – Y además,
dejan que Shai venga a visitarme.
Kei se rió, mirando a Baiken de la misma forma, y pasándose
una mano por el cabello. Lo cierto es podía ser insoportable
cuando discutían, pero así mismo era de encantador
cuando se reconciliaban.
-Ah ¿sí? …. Pero no sólo eso…
será mucho mejor…- El moreno cruzó su mirada
con la de Kei sonriéndole y se acercó a Tama besándolo
profundamente, mientras sus ojos azules seguían clavados
en los del pelirrojo. Extendió la mano con la copa para que
se acercase sin dejar de besar al gatito.
Tama se dejó besar cerrando los ojos, aunque igual de confundido
que siempre. Nunca sabía si besar o no, gracias a todos los
consejos contradictorios que le habían dado.
Kei se puso de pie, con algo de pereza, aunque sonriendo, acercándose
para tomar la copa, bebiendo un poco de ella, sin apartar la mirada
de sus ojos, pegándose luego a su espalda para lamer su oreja,
en forma de juego.
El moreno entrecerró los ojos apoyando la cabeza en el hombro
del pelirrojo y girando la cara de medio lado para besarlo y separarse,
apoyándose en la barra con la espalda contra el pecho de
Tama abriéndose la camisa y cogiendo las manos de Tama para
acariciarse el pecho con ellas, volcando la cabeza hacia atrás
para besar al gatito mientras sujetaba a Kei de la mano entrelazando
los dedos con los suyos.
Kei cerró los dedos en torno a la mano de Baiken, sonriendo
y mirando hacia arriba, mientras se inclinaba para lamer su pecho,
observando cómo besaba al gatito, que como siempre, no comprendía
muy bien lo que estaba pasando, pero tampoco le molestaba. Para
él, era como si todos se quisieran mucho.
-Hmm… Kei… no hay nadie como tú- Baiken lo miró
a los ojos acariciando el cuello de Tama, con el brazo levantado
-pero no me lo merezco…He sido yo quien se ha portado mal…-
lo cogió en brazos llevándoselo consigo –Tama,
coge las rosas …y tráelas que vas a aprender algo…-
le dijo sonriendo de medio lado y subiendo las escaleras con Kei
en brazos abriendo la puerta de la habitación del chico y
depositándolo entre las sábanas.
- Ya voy!- exclamó el gatito emocionado, saltando hacia
las rosas y tomándolas como podía, para subir las
escaleras corriendo.
El pelirrojo lo miró, moviéndose insinuantemente,
sonriendo. – Baiken.....siempre sabes cómo hacerme
sentir mejor...... – le tomó una mano, introduciendo
dos dedos en su boca y lamiéndolos traviesamente.
El moreno deslizó los dedos por su lengua sacándolos
después y acariciándole los labios con ellos, agachándose
sobre é,l para besarlo y metiendo las manos bajo su camiseta
desnudándolo y aspirando el aroma de su piel. Besó
su pecho suavemente mientras le desabrochaba los pantalones bajándoselos
con delicadeza y acariciándole las piernas mirándolo
a los ojos -Precioso…- cogió varias rosas en la mano,
apretando los pétalos y arrancándolos, dejándolos
caer sobre la piel de Kei, apoyando una mano en el colchón
después y retirando con la lengua cada petalo que habia caido
sobre el chico uno a uno acariciando su pecho, su cuello, sus caderas
y finalmente recorriendo su sexo con la lengua, apartándose
para observarlo nuevamente mientras lo acariciaba con ambas manos.
El chico gimió, acariciando su rostro a su vez, moviéndose
deseoso, aunque riendo al ver cómo llegaba Tama saltando
casi por encima de ellos, con las rosas, haciendo caer una lluvia
de pétalos por encima. – Ya llegué! ¿Qué
hacen? – movió la cola interesado, poniéndose
a cuatro patas.
-¿Qué hacemos?- el moreno sonrió aguantándose
la risa al ver su forma de llegar -Le estoy demostrando mi amor
¿no ves? Haciendo que se sienta bien y disculpándome
por haber sido malo con él…- Baiken continuó
moviendo su mano sobre el sexo de Kei y cogió la nuca del
gatito acariciándola y acercándolo a él para
besarlo -¿Tú también quieres saber qué
se siente, Tama?
- Hummm...ya sé que se siente raro..... – contestó
el gatito curioso moviendo las orejas y recordando cuando Shiryou
lo había tocado allí. Miró a Kei que seguía
sonriendo, aún gimiendo y moviéndose bajo la mano
de Baiken. Lo cierto es que se veía feliz, como cuando a
él lo acariciaban. – Sí quiero! – afirmó,
alzando la vista hacia el moreno.
Baiken no pudo evitar sonreír, aunque bien pensado, le estaban
dando mucho trabajo -Ah… está bien…- contestó,
como si le costase un mundo, desnudando a Tama y besándolo
para acostarlo al lado de Kei -Creía que era yo quien se
estaba disculpando… pero esto más bien parece un premio…-
le pasó la mano por la espalda al gatito volteándolo
contra el pelirrojo y cogiéndole la cara a Kei, besándolo
y después a Tama, uniéndolos a ambos y separándose
un poco para observarlos.
Kei le sonrió, acariciándole la nuca al gatito, y
acercando el rostro para besarlo, auqneu sin dejar de observar a
Baiken, bajó la mano por su pecho, acariciando su sexo con
suavidad, sintiendo cómo temblaba ante la sorpresa. Se separó
un poco mirándolo a los ojos ahora y susurrando. –
Shhhh.....no te asustes, es natural.....Ahora.....haz tú
lo mismo, pero con cuidado, ¿eh? Le tomó la mano con
la suya, bajando por su cuerpo, y dirigiéndole la mirada
de nuevo a Baiken. – Es....una zona muy delicada.....así......con
cuidado........- continuó, mientras dirigía la mano
de Tama por su piel, soltándola luego para que continuase
sólo y besando su cuello ahora.
Los ojos del moreno bajaron de la mirada de Kei al movimiento de
su mano y se agachó, acariciándolos a ambos y apretando
sus cuerpos para aproximarlos todo lo posible, deslizando la lengua
por ambos sexos internándolos en su boca y jugando con ellos
en su interior, mientras sus manos presionaban las nalgas de ambos
chicos con fuerza acariciando la fina piel entre estas -Me vais
a dar mucho trabajo…
Kei sonrió, suspirando entre gemidos y contestándole.
– Si.....quieres.....ah....me deten...go y.......des...cansas....jajajahhhhh.....
– jadeó, sintiendo el calor en todo su cuerpo y abrazando
al gatito contra sí que estaba bastante rojo, y gemía
mucho más descontroladamente que él, pero no se sentía
mal. Era ...distinto. Movió la cola con fuerza casi como
si le molestara tenerla quieta.
El pelirrojo se movió un poco, haciendo que su sexo, ya
duro, rozara con el del chico, arrancándole un gemido más
fuerte, y de paso gimiendo él también, sintiendo la
humedad de la lengua de Baiken.
Baiken sonrió, contra el sexo de ambos -Nah… prefiero
seguir y después ya me das un masaje…- se separó
arrodillándose en el colchón y utilizando una mano
para acariciar ambos sexos dentro de ella -¿Qué sucede,
Tama? ¿Te gusta?- preguntó, observando su forma de
jadear, divertido por su estado y mirando al pelirrojo, deslizando
dos dedos en su propia boca e introduciendo uno lentamente en el
ano del pelirrojo mientras de nuevo se agachaba a lamer sus sexos,
deslizando los dedos entre las nalgas de Tama acariciando su entrada,
en círculos, con suavidad.
- S ssss....sí...es..... ahhhh...... es....dis.... –
el gatito intentó responder moviendo las orejas, aunque lo
cierto es que le costaba trabajo pensar.
- Shhhhh......- Kei le pasó la lengua por los labios, jadeando
y bajando una mano para acariciar el cabello de Baiken, a la vez
que separaba más sus piernas para facilitarle la entrada.
Se sentía terriblemente caliente y la verdad es que venía
necesitándolo ya. Inclinó un poco al gatito hacia
atrás, para lamer sus pezones, endureciéndolos y definitivamente
acallando cualquier respuesta que aún pensara dar, gimiendo
él mismo sobre su piel.
Baiken se pasó la lengua por los labios, arrodillándose
de nuevo en la cama y acariciando la cola de Tama, limitándose
a observarlos, mientras se deshacía del chaleco, dejándolo
caer al suelo. Se desabrochó los pantalones, dejando salir
su sexo hace rato completamente duro. Se los bajó por las
caderas, acariciándose él mismo suavemente y echándose
un poco hacia atrás para apartarse el pelo -Kei…- llamó
al pelirrojo sujetándole una mano para que se acercase –Tama,
ven tú también…- lo llamó sonriendo.
Kei se puso de rodillas, acercándose para sentarse a su
lado, pasando las manos por el sexo duro de Baiken, lamiéndole
los labios, mientras observaba cómo Tama los miraba, obviamente
mareado por tanta sensación.
El gatito se arrodilló también con el rostro rojo
y cayéndose de lado, para ponerse a cuatro patas de nuevo
con rapidez y alzando la cola en el aire, acercándose como
si fuese un animalito completamente. Kei le acarició las
orejas, sonriéndole. – A ¿qué no es divertido
el juego? ¿Por qué no le haces a Baiken lo mismo que
nos hacía, eh? Seguro que le gusta...... – dirigió
su vista de nuevo hacia el moreno, bajando con suavidad la cabeza
de Tama hacia sus genitales.
El gatito los observó algo inseguro de cómo se hacía,
pero igual metiéndoselo a la boca y lamiendo, intentando
imitar al moreno, mientras el pelirrojo lo besaba de nuevo.
Baiken apoyó la mano en el pelo de Tama, acariciando sus
orejas mientras besaba apasionadamente a Kei respirando agitado
contra sus labios y empujando a Tama contra su sexo, guiándolo,
mientras con su otra mano volvía a profundizar en el cuerpo
de Kei, bajando por su cuello y lamiendo sus pezones succionándolos
y susurrando contra su piel -¿Quieres que te haga el amor,
Kei?- le preguntó, sonriendo levemente y apretando la mandíbula
después -Te deseo… eres tan sexy…
El chico le sonrió, mirando hacia abajo, acalorado. - ¿Qué
piensas? –le acarició la mandíbula con la punta
de sus dedos, inclinándose hacia delante y acariciando su
propio sexo con una mano, jadeando. – Lo deseo.......Hazme
el amor, Baiken..... quiero sentirte.....
-Tus deseos son órdenes…- el moreno sujetó
el rostro de Tama, apartándolo delicadamente -Escucha Tama…
Kei va a darte mucho placer ahora, así que quiero que lo
trates con mucho cariño…arrodíllate- le pidió,
haciendo que el pelirrojo se pusiera a cuatro patas y lamiese el
sexo de Tama.
Los observó por unos segundos colocándose tras el
pelirrojo y lamiendo su entrada suavemente, para después
mover la lengua caliente dentro de él. Se apartó,
sujetando su propio sexo e internándolo en el cuerpo de su
amigo profundamente, sujetando una de sus nalgas y moviendo su mano
sobre el sexo del chico -Kei… separa más las piernas…
El pelirrojo obedeció, gimiendo contra el sexo del gatito,
sintiendo al suyo propio pulsando, a la vez que Baiken lo penetraba
y escuchando a Tama gemir sobre él,. El gatito se inlcinó
hacia delante acariciándole la cabeza a Kei, porque no sabía
qué más hacer para ser cariñoso. Se sentía
como si tuviera fiebre, estaba sudando y no dejaba de temblar, pero
no se sentía mal y eso lo confundía. Se irguió
un poco, apretando las nalgas hacia delante, sintiendo cómo
Kei lo envolvía con su lengua de manera casi desesperada.
-Ah…- el moreno no pudo evitar gemir ante la visión,
sintiéndose terriblemente excitado, y sujetó una de
las manos de Tama echándolo adelante para besarlo, mientras
seguía penetrando al pelirrojo, permitiéndole al gatito
sentir las envestidas a través de la boca del chico -¿Te
gusta, Tama?- preguntó, sintiendo el sudor en el cuerpo del
chico y deslizando la mano a su pecho acariciando sus pezones.
- Ahh.....! Sí........me......gusta – respondió,
casi exhalando la última palabra, volviendo a sentirse mareado
como si se fuera a desmayar., mientras Kei lo lamía aún
con más avidez, sujetando una de sus nalgas para apretarlo
contra sí, llevado por los movimientos del moreno.
Baiken se apartó, lamiéndole los labios y bajando
sobre Kei, apoyando una mano sobre la del pelirrojo y entrelazando
los dedos con los suyos apretándola mientras lo penetraba
con más fuerza, pegándose a su cuerpo, lamiéndole
el cuello -Te quiero…- le susurró al oído, lamiendo
después su mejilla y buscando sus labios para unirse a él
lamiendo el sexo del gatito.
Kei enredó su lengua con la del moreno, volviendo al sexo
del gatito y alternándose con ambos, sintiendo al chico estremecerse
violentamente contra ellos, gimiendo cada vez más alto. El
gatito movió la cola de un lado a otro, temblando y sujetando
el cabello de Kei con algo de fuerza haciéndolo sonreír
un poco y sacudir la cabeza para que lo soltara, mientras sentía
cómo Tama se derramaba ya entre sus labios y los de Baiken,
lamiendo su semen ahora, sin dejar de succionar, aumentando su orgasmo.
El pelirrojo bajó su porpia mano hacia su sexo, acariciándose
por encima de la de Baiken, y separando aún más sus
piernas, incitándolo.
-Espérame…- el moreno se separó, echándose
hacia atrás y volcando la cabeza un poco, apretando las mandíbulas
y sujetando las caderas de Kei y moviéndolo con fuerza contra
él. Se apartó de su cuerpo volteándolo de frente
y mirándolo a los ojos, completamente encendido -Abrázame…-
le pidió con un tono de voz un tanto desesperado y urgente,
rodeándolo y moviéndose en su interior con más
violencia.
El pelirrojo lo abrazó, mirándolo a los ojos, jadeante,
con algo de semen aún bajando por su quijada. – Eres.......el
mejor, Baiken...... – le sonrió, acariciándole
el rostro y apretándose más contra él, subiendo
sus piernas y dejando caer la cabeza un tanto hacia atrás,
gimiendo, tanto por las embestidas, como por el roce de su sexo
con su abdomen.
Tama se hizo a un lado, en realidad, más bien cayéndose
a un lado en la enorme cama, respirando con dificultad e intentando
recuperarse. Entreabrió los ojos, mirándolos borrosos.
Ya le entraba el sueño.
Baiken deslizó la lengua por el cuello del pelirrojo, lamiendo
el semen que resbalaba por su piel y internándose de nuevo
en su boca, sujetando sus nalgas y apretándolas, para presionar
su sexo respirando aún más agitado y sintiendo un
sudor frío recorrer su espina dorsal. Su mano se desvió
rápidamente al sexo del chico al notar cómo él
mismo se convulsionaba sin soportarlo más, aguantándose
tan sólo, para correrse junto a Kei.
- Ah....Bai..........ken.....nnn...ah.... – Kei se sujetó
con fuerza de los hombros del moreno, cerrando los ojos y sintiendo
cómo se derramaba con violencia sobre su mano y entre ambos,
a la vez que el sexo del moreno endurecía aún más,
para llenarlo cálidamente, derramándose dentro y por
entre sus piernas.
Baiken se apretó contra él, sintiendo la calidez
de su semen contra su abdomen, y se convulsionó una vez más,
al notar aún la presión en su sexo. Se apartó
levemente, agachándose sobre él y lamiendo el semen
en su abdomen, para después besarlo levantándole los
brazos sobre la cabeza y acariciándolo -Increíble…-
le susurró sonriéndole.
- Definitivamente.......- le sonrió el chico, besándolo
y girando luego la cabeza para ver al gatito, riendo ligeramente.
- ¿Estás bien, Tama?
- Mmmhmmm... – murmuró, moviendo suavemente la cola,
y apenas entreabriendo los ojos, cansado.
-Nah… creo que lo has matado…- el moreno se levantó,
para coger a Tama en brazos y se sentó de nuevo en el colchón,
mirando a Kei -Hoy te haré el favor de permanecer contigo…-
sonrió de medio lado, acostándose en la cama con él,
besándole la mejilla y poniendo al gatito sobre su propio
cuerpo mientras rodeaba al pelirrojo.
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