| Capítulo 93
My Dear
Shisou inhaló y expulsó el aire con algo de fuerza,
para tranquilizarse. Pasada la noche, se sentía como un incompetente,
dejándose distraer tan fácilmente. Alzó la
mano, tocando a la puerta del rubio, llamándolo. –
Jaken sensei, ¿puedo pasar?
-Sí, pasa- dijo el ahora ya mucho más tranquilo rubio,
sentado en uno de los sillones repasando unas notas y comprobando
las muestras de sangre que aún disponía de Garou para
poder seguir con las investigaciones a pesar de no tenerlo interno
como debía ser. Alzó la vista mirando a la puerta
y esperando a que entrara probablemente a excusarse por no haberlo
encontrado en la noche.
El moreno abrió la puerta, entrando, bastante apenado obviamente
aunque aliviado de ver que su superior se veía más
calmado. – Lo siento, Jaken sensei, aún no hemos traído
a Garou de vuelta. Sé que es inexcusable.
-Está bien…- el rubio lo miró a los ojos suspirando
-Entre tanto, Camadai y tú os ocupareis de mis necesidades
puesto que es vuestra responsabilidad- dijo como si nada, dejando
las notas a un lado y extendiendo la mano para que se acercase a
él, extendiendo ahora una sonrisa en los labios.
- De veras lo siento.... – murmuró, acercándose,
sintiéndose como un niño de escuela que ha decepcionado
a su maestro y colocando su mano sobre la que le extendía.
Era la primera vez que fallaba de una manera tan...contundente.
– Haré lo que sea por usted.
El rubio observó la mano que sujetaba besándola y
mirando al chico tirando de él suavemente para que se sentase
en sus piernas, aún sujetando su mano y apoyándola
contra su mejilla -Esto en tu mano… significa que Camadai
te ha tomado como dueño… me pregunto si te ha dicho
que si él muere tú también morirás…
- Eso dijo, sí... – respondió, observando su
propia mano en la mejilla del rubio y luego recorriendo su rostro
hasta sus ojos. - ¿No está enfadado conmigo?
-No…- el rubio lo miró a los ojos subiéndose
las gafas y apartándolas a un lado sobre la mesita, besando
la palma de su mano sujetándola contra su rostro -Tú
eres mucho más precioso para mí que ningún
otro en esta clínica, no hay modo de que me enfade contigo
Shisou… pero…- el rubio se agachó un poco acariciándole
los labios con los suyos -Camadai te está utilizando…
sabe que no te mataré ni te expondré a peligro alguno…
- Sí, ya lo había pensado....El que me esté
utilizando... – desvió un tanto la mirada de sus ojos,
ligeramente sonrojado, casi cerrándolos. – Dijo que
me ama – dijo más para ver qué le contestaba
el doctor. Confiaba más en su juicio que en el suyo mismo.
El rubio sonrió en sus labios -¿Y tú lo crees?
Es un demonio… un demonio del caos… - aclaró
más aún deslizando su mano sobre la de Shisou en su
rostro y acariciándole el cuello mientras le desabrochaba
un poco la camisa pasando la mano suavemente por su pecho -No le
importaría mentirle a quien sea, manipular a quien sea para
obtener lo que quiera que deseé… Cuando se une a su
continente hace un juramento con él… de cumplirle un
deseo… me pregunto cual fue esta vez…
- No dije que le creyese. De hecho no creo que sea capaz de amar....
– contestó, no creyendo del todo en sus propias palabras,
pero su lógica le decía que era cierto. Abrió
ligeramente los ojos, observando al rubio, sintiéndose sumamente
tranquilo. – Podría preguntarle. Tendría que
responderme ¿no?
-Puedes obligarle… puedes castigarlo, puedes hacerle lo que
quieras incluso matarlo y no podrá hacerte daño…
Claro, que eso último no te lo permitiré yo a ti…
- le besó el pecho apreciando el intenso aroma en su piel
-Es capaz de amar… de hecho… es terriblemente celoso…
- Sí, ya me lo dijo. Matará a cualquiera de quien
me enamore....- bajó la cabeza sonriendo ligeramente. –
Pero eso no es amor realmente, ¿o sí? No hieres a
la persona que amas.....a menos que sea por su propio bien. –
expresó, con su lógica un tanto extraña, añadiendo
respecto a lo primero. – Yo no deseo matarlo, sería
una pérdida y tampoco le desobedecería a usted.
-Tal vez… hay muchos tipos de amor… aunque eso sería
más bien calificado de obsesión, creo yo… y
las obsesiones… ceden rápido- el rubio sonrió
algo más ampliamente pensando en las palabras del demonio
y besó el pecho del moreno lamiendo uno de sus pezones y
observándolo de nuevo -Querido… eres precioso…
es natural que se haya obsesionado contigo…
- Jaken sensei.... – el moreno le dirigió una mirada
algo agitada, apretando un poco el respaldar del sillón con
una mano. – siempre ha sido muy...amable conmigo.
-No mereces otro trato querido mío…- el rubio lo observó
con una suave sonrisa en los labios y deslizó la mano sobre
sus piernas acariciando su sexo suavemente y besándolo sujetando
su lengua entre los dientes y rasgándola, succionando la
sangre que manaba de esta.
El moreno se dejó besar, sintiendo el sabor metálico
de su propia sangre por un segundo apenas, su respiración
agitándose un poco al sentir la succión por parte
de Jaken, atreviéndose a acariciar con una mano los rubios
cabellos, cerrando los ojos de nuevo.
Jaken entreabrió los ojos observando su piel pálida
teñida por una fina línea de sangre que corría
lentamente por su mejilla desde sus labios. Salió de su boca
lamiendo su piel e internándose de nuevo, deslizando la mano
bajo la ropa del moreno acariciando su sexo con las yemas de los
dedos sintiendo en su propio cuerpo la excitación del chico,
complacido.
Shisou inclinó la cabeza, sujetándose de sus hombros,
gimiendo suavemente sin poder evitarlo. No podía resistirse
a él y no deseaba hacerlo de todas maneras. Abrió
los ojos, buscando los suyos, sin decir una palabra, con el corazón
acelerado.
El rubio se apartó de sus labios lentamente mirándolo
a los ojos y sonriéndole suavemente besándoselos de
nuevo, apenas como una caricia, haciendo que se arrodillase a horcajadas
sobre él y acariciando su cuerpo, deslizando las manos a
los lados de sus piernas bajándole el pantalón y acariciando
sus nalgas, empujándolo adelante y arrastrando los labios
por su caliente sexo dejándolo entrar entre estos y lamiéndolo
en el interior de su boca.
- Ah...... – el moreno gimió antes de que pudiese
acallarlo, inclinándose sobre el rubio, con el flequillo
sobre su s ojos, sin dejar de apoyarse en sus hombros cada vez más
excitado. Sentía su sexo pulsando en la boca del rubio, deseando
su lengua, su calidez, su humedad. Dejó escapar un suspiro
sonoro, pasándose la lengua por los labios.
-Precioso… no te contengas querido… déjame sentirte
por completo- Jaken deslizó la lengua por su sexo inclinando
el rostro a un lado para verlo mejor, apoyando una mano en su espalda
y pasando la otra por su pecho para echarlo hacia atrás lamiendo
los músculos en sus caderas y envolviendo su sexo de nuevo.
El chico dejó caer su cabeza hacia atrás, cerrando
los ojos, sólo sintiendo, aún aferrándose con
una mano al respaldar, y pasando la otra por su negro cabello, gimiendo
ahora con más fuerza, tal y como le había pedido Jaken
sensei. Empezó a estremecerse, sintiendo que no aguantaría
mucho más, y unos minutos después, el líquido
blanquecino salía expulsado de su sexo erecto, derramándose
sobre la lengua del rubio que aún no cesaba de moverse.
Jaken entreabrió los labios dejando escapar un sonido de
placer entre estos arrastrando la lengua por su sexo limpiándolo
y besándole las caderas de nuevo, apretándolo contra
él, dejando caer al fatigado moreno en su cuerpo, acariciándole
el cabello como si se tratase de un niño que se hubiera portado
bien.
- Jaken sensei... – susurró el chico, abrazándose,
sin atreverse a mirarlo y sin querer salir de allí tampoco,
cansado y a la vez, sintiéndose extremadamente seguro.
-Descansa querido…- el mayor acarició su brazo con
suavidad, besando su hombro y recostándose hacia atrás
en el asiento, dispuesto a descansar hasta que el chico se recuperase
lo suficiente como para levantarse. Se preguntaba qué tramaba
ahora Camadai
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