| Capítulo 131
Always Find the Way Back Home
Baiken se despertó entre las sábanas del pelirrojo
y lo abrazó cobijando el rostro en su cuello besando su piel
suavemente y subiéndose sobre él para tumbarlo de
frente -Arriba…- le besó un pezón, mordisqueándolo
con suavidad y levantándose, deslizando la mano por su sexo
sobre la ropa -Venga… o te violaré…- bromeó,
acostándose él de nuevo. De todos modos, no quería
levantarse.
- Puedo pensar en peores cosas para empezar el día......
– bromeó el pelirrojo, apenas abriendo los ojos. -
¿Qué sucede? Si hoy no tengo trabajo........
-No sucede nada… había olvidado que no teníamos
trabajo… Ah… qué tedio… pero ahora me entró
el hambre… Iré a buscar a Tama a ver si tiene hambre
o si ya destrozó todo en la cocina para solucionarla.
Salió de la habitación sorprendiéndose un
poco al ver que ya no estaba en el salón y abriendo su habitación
poniéndose unos pantalones -Tama…- lo llamó
por si estaba escondido en algún bizarro juego gatuno -Tama!-
empezó a mirar por todas las habitaciones desesperándose
un poco -Tama! Ya vale! Ven aquí…
- ¿Cuál es el escándalo? – Kei salió
de la habitación, bostezando un poco áun y sorprendiéndose
de ver al moreno de esa manera. - ¿Y Tama?
-No lo sé… no está… ¿Por qué
demonios se habrá ido?- se pasó las manos por el pelo,
no podía llamar a la policía y decirle que había
extraviado a su gato… -Mierda…- claro que lo sé,
porque soy un cabrón… mierda…se dijo sentándose
en uno de los sillones y pasándose la mano por el pelo echándolo
atrás.
- No....no digas eso, no eres ningún cabrón, Baiken
– se acercó a él, acariciándole la cabeza
para tranquilizarlo. – Voy a ir a buscarlo, seguro y sigue
cerca. A lo mejor sólo salió a pasear y ahora no encuentra
la casa, ¿no?
El moreno se levantó -Voy, espera… - dijo metiéndose
en la habitación y abrochándose tres botones de una
camisa antes de salir de nuevo y ponerse las gafas de sol ¿Cómo
podía ser tan egoísta después de lo que le
había hecho por la mañana?
Kitazaki llevaba a Tama de la mano sin estar seguro de la dirección
por las señas que Tama le había dado pero le había
llegado por preguntar a algunas niñas por la casa de Baiken
y Kei.
Kei ya estaba medio vestido de todas maneras, así que sólo
se calzó unas zapatillas, tomando las llaves del auto, saliendo
fuera y deseando estar en lo correcto en lo que había dicho.
Tenía la esperanza de que el gatito hubiese salido hacía
poco, tal vez porque se aburría.
- Allí es! – gritó Tama, como si fuese una
de sus fanáticas, al ver al pelirrojo y al chico de cabello
violeta que salía detrás de él, halando a Kitazaki
de la mano para que se apresurase.
Baiken se quedó en el marco de la puerta como si le sacasen
unas toneladas de encima -Tama! Te dije que no te salieras solo
del jardín sin avisarme!- le gritó un tanto alterado
haciéndole una seña para que se acercara. Encima …
¿con quien venía? ¿Otro de la clínica?
Fuera como fuera, no se veía muy … ¿pacífico?
Kitazaki se limitó a sujetar la mano de Tama parado frente
a ellos y lo soltó, dándole un empujoncito.
- Ah! – Tama pegó un gritito, quedándose allí
donde Kitazaki lo había empujado e incluso moviendo una pierna
hacia atrás, bajando las orejas. – También dijiste
que fuera a donde quisiera.......
Kitazaki lo trajo hacia él sujetándolo por los hombros
como protegiéndolo porque no sabía muy bien qué
era lo que pasaba, pero el gatito se había asustado -Pero
te dije que no solo y menos sin avisarme, Tama… Ven aquí,
vamos ¿Qué crees? Ni que fuera a pegarte… no
tienes que asustarte, no hay motivo…
- ¿No me vas a reñir......? Ni a mojar! ¿verdad?
– preguntó, por si acaso, aunque no había ninguna
fuente de agua a su alrededor. – Es que no quería estar
en la casa, porque pensé que ya no me querías....
-No…¿Que no acabo de reñirte ya ahora mismo?
Tama… ¿quieres quedarte conmigo, sí o no? Ya
te dije que eras libre, pero eso no te da derecho a irte de ese
modo y preocuparnos a todos… no es justo.
- Lo siento..... – el gatito lo miró, bajando las
orejas y arrastrando un poco la cola. – Sí quiero quedarme
contigo, pero entonces no me dejes... – empezó a acercarse,
con cautela, aunque algo avergonzado. - ¿Te pusiste triste?
-Aún no me puse triste, sólo me asusté y me
puse preocupado y nadie va a dejarte. No sé de dónde
sacas esas cosas tan descabelladas Tama, vamos, ven- dijo avanzando
él por fin y agachándose para cogerlo en brazos mirando
a Kitazaki -Gracias- le dijo al moreno sintiéndose realmente
ya como un padre y carraspeando.
-De nada- el moreno se volvió, guardándose las manos
en los bolsillos de nuevo y echando a caminar por la calle una vez
más.
Tama se abrazó al cuello de Baiken, murmurando una vez más.
– Lo siento....... – y luego saludando al moreno con
la mano, a pesar de que ya se alejaba. – Kitazaki!!!!! Ven
a visitarme!
Kei suspiró desde la puerta, aliviado de que todo se hubiese
resuelto sin mayores problemas y adentrándose para beberse
un trago, aunque tal vez lo mezclase con jugod e naranja para disimular.
-Vale, no estoy enfadado, baka… - Baiken cerró la
puerta suspirando y soltándolo en el interior de la casa
-No vuelvas a salir así…
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