.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 136

Anger Management

Hoshi se levantó, deslizándose fuera de los brazos de Garou con sumo cuidado de no despertarlo. Lo observó, durmiendo y moviendo un poco la cola, mientras abrazaba a su hermano menor del otro lado de la cama, sonriendo sin poder evitarlo, aunque tristemente. Sentía que se le iba a partir el alma y Garou probablemente no comprendería nada, no lo había comprendido la noche anterior. Pero no podía permanecer allí, no luego de lo que había hecho. Ni siquiera lo había pensado, sólo había actuado. ¿Qué tal si le volvía a suceder?

Tomó un papel, para escribir una nota, sabiendo que Garou no la entendería y que tendría que leerla Shai, lo haría llorar de nuevo.......Y luego del día que había pasado...se sentía como un bastardo. Algunas lágrimas rodaron por sus mejillas, y se las limpió, pensando en cómo explicar aquello, pero no tenía idea, así que escribió sólo. “Lo siento...los quiero...” y la dejó junto a Shai, besando sus propios dedos para depositarlos luego sobre la frente de Garou, con suavidad, y luego sobre la de Shai, antes de vestirse completamente y salir de la habitación lo más rápidamente posible entes de que perdiese su aplomo.

Una vez en la calle, se pasó las manos por el cabello, respirando con dificultada a causa del dolor en su pecho. No estaba seguro de si estaba haciendo lo correcto o cometiendo una estupidez, pero no veía otra solución, así que echó a andar, con las manos en los bolsillos, dirigiéndose hacia el parque en donde lo había encontrado la primera vez. Por mucho que le pesase, era el único que podía ayudarlo en esos momentos, o al menos, eso creía. Se sentó en una de las bancas, observando el puente, y esperando.

La figura pálida del alto hombre rubio no tardó en hacerse aparecer en el mismo puente a donde Hoshi dirigía sus ojos azules y los pálidos ojos del vampiro se clavaron en los suyos sonriéndole amablemente de forma comprensiva. Se acercó a él sentándose a su lado en el banco -Buenas noches- dijo como si se tratase de un encuentro fortuito. -Al final ha sucedido… y ahora tienes miedo… es normal… no te preocupes… no estás solo Hoshi.

El chico negó con la cabeza, sonriendo sarcásticamente. – Sí lo estoy.......He dejado a las personas a las que más quiero en el mundo, ¿cómo no voy a estarlo?

-Pero lo has hecho por su bien y por el tuyo, en el fondo es como un regalo y tú lo sabes… que al final les dañarías porque no eres como ellos… ¿verdad? No debiste enamorarte de un mortal… te lo advertí… ni aún tratándose de un hombre lobo… Aunque tarde muchos más años que un humano mortal en envejecer… al final lo hará…. Déjale que viva su vida sin más dolor que el que como mortal ya de por si sufrirá…

- Pero ahora soy yo quien le causa dolor ¿no? – lo miró de soslayo, metiéndose las manos en los bolsillos. – No importa, da igual si no lo vuelvo a ver. De todos modos, es el único al que puedo amar......

-Tal vez sí sea así y jamás vayas a amar a nadie más… pero eso, querido mío, es mucho decir… el infinito es largo tiempo para vivirlo solo y tu corazón deseará amar, aunque tal vez tú no…- el rubio miró a las ondas del agua, se veía casi negra reflejando el azul de la noche - El dolor que les causarás ahora, no tiene comparación con el que le causarías si permanecieses a su lado ¿no es así? Si no… ¿Por qué estás aquí?

- Porque......- Hoshi suspiró, siguiendo la mirada del vampiro y mirándolo directamente luego. – Tal vez si aprendo a controlarme, pueda regresar ¿o no?

-Tal vez… si consigues controlarte ¿te ves capaz de hacerlo Hoshi? Es dificil… me sería más fácil aconsejarte, si me dijeses qué temes exactamente…

- No lo sé, pero...yo no solía ser así. No se supone que sea así, de todas maneras, ¿no? Quiero decir...soy un vampiro, no..... – se encogió de hombros, desviando la mirada de luego. – Temo lastimar a alguien querido, o alguien cercano a ellos, temo........convertirme en un monstruo. Yo...lo disfruté. – lo miró de soslayo de nuevo, preguntándose qué estaría pensando, nunca sabía qué estaba pensando ni si lo que le decía era verdad.

-Matar… y disfrutar, los humanos no son como los animales, son peores, matan por placer muchos de ellos… - se observó las manos y después a Hoshi -Te dije que no debías comportarte como un animal… pero tú huiste de mí… creyendo que trataba de dañarte o algo así … cuando trataba de ayudarte… Garou también mata por placer querido…

- No! Garou me prometió no volver a matar. Y yo le hice romper su promesa....... – bajó la mirada apesadumbrado pensando en que si volvía a hacerlo ahora, definitivamente sería su culpa.

-Estará muy enfadado…. Cuando se percate de que ya no estás… me pregunto qué hará… ¿matar y matar hasta sentirse menos furioso? Devorarlos a todos… hasta sentir que la sangre lo ha cubierto por completo y entonces tal vez se calme… y… Shai… ¿Qué hara entonces? Saldrá a buscar a su hermano, a detenerlo, hasta que se de cuenta de que sólo tú puedes hacerlo y entonces… vendrá a buscarte, se desvivirá en hacerlo… y puede que algo suceda…- lo miró con aquella enigmática sonrisa dibujada en sus labios y apoyó una mano sobre la mano del chico -¿Has pensado en todas esas cosas?

- Garou no es como tú lo ves....... – afirmó, esperando que de veras no se pusiera de esa manera, aunque sí iba a estar enfadado y triste..... – Y ya sé que me buscará. También Shai, pero......no pudo volver, no ahora. Así que no va a encontrarme. – alzó sus ojos hacia los del vampiro. - ¿Qué voy a hacer?

-Ven conmigo si así lo deseas, sabes que nada malo te ocurrirá a mi lado ¿no es así? Por eso me has llamado, porque en el fondo sabes que te estoy protegiendo tanto como tú me lo permites- el rubio se levantó, ofreciéndole su mano y sonriéndole -Ven…- le invitó.

Hoshi tomó su mano, levantándose sin dejar de mirarlo a los ojos y sin saber si confiar en él del todo. -¿Adonde iremos? Sé que la clínica se quemó..... – de todos modos, no pensaba regresar allí.

-A mi casa… desde luego- el rubio lo sujetó por los hombros acariciando su cuello con suavidad -Allí está también el sensei Shisou, quien tanto te estuvo cuidando todo este tiempo y quien de hecho, te salvó de la muerte… ¿Has comido? Seguro que no… no importa… nos ocuparemos…

- No, no he comido..... – el moreno sacudió la cabeza de pronto, confundido. – No sé, no sé, tal vez no debería ir....... Tampoco me he olvidado de las quemaduras, ni del dolor, ¿eh? No tengo ningunos deseos de pasar por algo así de nuevo.

-No pasarás por nada así de nuevo, querido, te lo prometo… Además, Shisou está muy deprimido por lo sucedido, habíamos trabajado tanto ambos en aquellos chicos… y ahora… ambos estamos pasándolo muy mal… querido, terriblemente mal…

- ¿De veras? – el chico lo miró un tanto escéptico, pensando que peor lo habían pasado los “pacientes” de esa clínica.

- De veras…- el rubio lo condujo hasta el apartamento y abrió la puerta que daba directamente a la sala donde Shisou parecía estar estudiando, sentado en una de las mesillas. Lo miró sonriéndole y aún sujetando al vampiro por los hombros -Querido… Hoshi nos acompañará unos días.

Shisou levantó la mirada sorpendido, sin creerse lo que estaba viendo. – Kogatsu?

-Hoshi- respondió el chico a secas con cara de no muy buenos amigos, sintiéndose algo incómodo de estar allí.

- Sí, claro, disculpa...Hoshi. – le sonrió el moreno amablemente, preguntándose cómo lo habría convencido Jaken sensei de que regresase con ellos y qué planeaba hacer. – Eres bienvenido, me alegra que comprendieses.

-Hoshi ha comprendido muchas cosas… las otras las comprenderá con el tiempo querido, o eso esperamos de él… Ahora ¿querrías dejarle beber de ti? Porque deseo ver cómo se controla, ya que sé que no te aprecia en absoluto ¿no es así?- dijo mirando entonces al vampiro y volviendo la vista de nuevo a Shisou -O si deseas llamar a Camadai en tu lugar…

- No, está bien. Puede beber de mí, si así lo desea...... – contestó, poniéndose de pie, y dirigiendo su mirada más bien a Jaken sensei, sin dejar de sonreír, aunque se sentía un tanto molesto. Pero tampoco quería que bebiese de Camadai, por alguna extraña razón. Igual, sabía que el demonio lo protegería en caso de que llegase a pasar algo, así como también Jaken sensei. Y por supuesto, él era absolutamente capaz de defenderse sólo. Pero no era precisamente temor lo que estaba sintiendo.

El chico avanzó hacia él, un tanto fastidiado de tener que beber de él, pero lo cierto es que tenía hambre, no tenía caso negarlo. Lo sujetó del cuello, haciéndolo girar el rostro hacia el otro lado, exponiendo mejor la blanca piel, y deseando causarle daño de pronto, vengarse de todo lo que le había hecho pasar. Más eso sólo sería cometer el mismo error, rendirse precisamente ante lo que estaba tratando de controlar, así que lo mordió tan suavemente como pudo, bebiendo de él, alimentándose con avidez, cerrando los ojos, y tratando de imaginar que era Garou a quien mordía, aunque le era imposible gracias a las imágenes extrañas y confusas que invadían su mente.

El rubio se aproximó a ellos y acarició el pelo de Shisou apartándolo de su rostro -Querido… así te ves tan hermoso…- se acercó, besando sus labios con suavidad, rasgando su lengua, lamiéndola y succionándola y lo rodeó con un brazo a él y con el otro a Hoshi, pegándolos a ambos, sintiendo intensificadas las sensaciones.

Se apartó de su boca observándolo y esperando a ver si realmente se separararía llegado el momento. Eso esperaba porque si no… Una sonrisa se dibujó en su rostro, si no, Camadai seguro se iba a alegrar de no aburrirse.
Shisou se lamió los labios, sintiéndose ya un poco débil y alzando la mirada para observar el rostro del rubio, concentrándose en sus ojos, mientras que Hoshi seguía alimentándose, aunque un tanto molesto por tanta proximidad, y sin poder evitar sentirse un poco excitado, más que anda por la sensación de poder que tenía en esos momentos. Continuó bebiendo, a pesar de sentir al moreno cada vez más y más débil, continuó un poco más de lo que lo haría normalmente. Pero sabía que debía parar, o lo mataría. Y era precisamente la razón por la que había ido allí, ¿no? Además, de que empezaba a tener un dolor de cabeza bastante fuerte y este se iba incrementando. Lo soltó, finalmente, dejándolo caer sobre el sofá, medio dormido, aunque luchando por mantener los ojos abiertos. El moreno alzó los ojos hacia los de Jaken sensei una vez más, respirando fatigosamente.

-¿No opinas que te has sobrepasado un poco?- el rubio sujetó a Shisou en brazos mirando a Hoshi totalmente consciente de que el vampiro sabía que se había propasado con el moreno -Qué injusto ¿no crees Hoshi? Que te propases con alguien que se ha ofrecido además de a alimentarte, a ayudarte a superar tus problemas… Además… no deberías jugar con la vida de nadie y mucho menos con la de Shisou… querido- deslizó la mano por la mejilla del chico en sus brazos observándolo, pero tan lánguido se veía más hermoso que nunca -¿Te encuentras bien?

- No, por supuesto que no. ¿Cómo se me ocurre...jugar con la vida de otros, no? – el vampiro, observó a Shisou y luego a Jaken, girándose para mirar por la ventana, cruzándose de brazos. No tenía idea de qué hacía allí, si estaba lleno de resentimiento. Y lo peor y más confuso de todo, es que ahora se sentía culpable. No soportaba que le hiciera eso siempre.

- Estoy...bien, Jaken sensei – susurró Shisou, sin prestar atención al moreno, sonriendo un poco porque el rubio se estuviese ocupando de él, cuidándolo. – Gracias...... – murmuró, cerrando los ojos contra su pecho.

-Hoshi… baja esos humos, estás aquí porque has pedido ayuda. Nadie te retiene y tratamos de ayudarte, te recuerdo de nuevo que si no fuera por el doctor, estarías muerto. Si tanto remordimiento por él sientes, entenderé que es porque le guardas rencor por ello, en cuyo caso no me importará aliviarte- los ojos del rubio lo observaron fijamente para finalmente sonreír con suavidad -Descansa un poco, estás confundido, mañana verás las cosas de otro modo…- se dio la vuelta dándole la espalda -Aquella habitación está libre- dijo señalando una de las puertas -No te acerques a él sin que esté yo delante. No lo digo por él, sino por ambos…- explicó, antes de entrar en la habitación y posar a Shisou sobre las sábanas.

Hoshi suspiró, girándose sólo para ver la puerta que le señalaba y dirigiéndose allí, un tanto azorado. Estaba lleno de furia, casi no podía controlarla y extrañamente, aún más luego de beber del moreno. Se dejó caer boca abajo sobre la cama, sintiendo que actuaba como un niño malcriado. Jaken tenía razón, era él quien lo había llamado. Aunque por otro lado, tenía derecho a estar molesto, ¿no? Enterró la cabeza bajo la almohada, tal vez.......tal vez sólo estaba así de furioso porque de esa manera, no tendría que sentir nada más. Pero aquello tampoco podía resultar bien.



 
 

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