| Capítulo 149
Playing House
Shai se pasó la mano por el pelo aún algo húmedo,
observando el barrio al que habían ido a parar. Con tanto
mirar pisos estaba un tanto lejos del centro, pero eso era bueno
en cierto modo, su hermano era un lobo…. Pero se veía
bastante lujoso, era una especie de urbanización para pijos
-¿Seguro que esto no es muy caro? ¿A qué hora
quedaste con el dueño?...- preguntó, un tanto cansado
de ir de un piso a otro, aunque hubieran ido en coche.
- Ya debe de estar llegando, y no te preocupes por el precio, puedo
pagarlo. Además, ya te dije que soy de alto mantenimiento,
no puedo vivir en cualquier lado. – le sonrió, preguntándose
si lo ponían nervioso los lugares así, y tal vez lo
estaba empujando un poco. - ¿No te gusta? Es que...ya te
dije que quiero que tú también te sientas cómodo.
-Sí que me gusta, es sólo que se ve un sitio bastante
pijo… pero bueno, tú eres un pijo- dijo metiéndose
las manos en los bolsillos y sonriendo por la jodienda que había
dicho -Mientras tenga dos habitaciones nos llega… y eso parece
enorme.
- ¿Ah, sí? Pues tú te quieres joder a un pijo
entonces – comentó, devolviéndole la broma y
pensando que era bastante modesto en lo que deseaba. – Mira,
ahí llega el tío. – señaló al
hombre que se acercaba ya con las llaves en la mano, sonriendo.
-Calla!- dijo poniéndose rojo porque le hablase de eso.
Definitivamente sí que era lo mejor no estar juntos ese día
o se la pasaría como un tomate todo el tiempo
-Hola, buenas tardes ¿Kei Nakahara?- dijo el hombre que
animadamente les estrechaba la mano a ambos como si ya le estuviesen
firmando el contrato -Si me acompañan- dijo antes de que
le contestasen sí o no, como si estuviera deseando vender
la casa sin importarle si eran o no los compradores.
-Que tío tan happy ¿no? Parece que venga de una mamada…-
dijo riéndose y cortándose después un poco,
pensando en que estaba con Kei y no con sus amigos, poniéndose
bastante rojo.
- Shhhhhh....¿tú qué sabes? A lo mejor sí
viene.... – bromeó Kei, dándole un suave codazo,
pensando que se veía encantador, como en tantas otras ocasiones,
y tomándole la mano para seguir al hombre, que les iba indicando
lo que era cada habitación como si fuese muy difícil
distinguir el baño de la cocina.
- ¿Tienen alguna pregunta o duda? - preguntó finalmente,
tentando al pelirrojo de hacer alguna de sus bromas, pero no quería
que lo fuesen a echar. Lo cierto es que le agradaba el lugar bastante.
- Sí.....¿no tienen inconvenientes en que tengamos
mascotas, verdad? – preguntó un tanto dudoso, no fuera
a ser que Shai se ofendiese, pero era necesario. Después
de todo, el hermano de Shai se transformaba en lobo y lo más
probable es que los vecinos lo notasen alrededor del barrio. –
Y......también, ¿cómo es la seguridad? Es muy
importante la privacidad para mí.
-Ah bueno, pues no hay ningún problema porque mira…
si te fijas, hay un jardín precioso alrededor de toda la
casa y además muchas de estas personas tienen perros también
como medida de seguridad, es natural, claro- dijo sonriéndoles
como si hubiera salvado al mundo con aclararles aquello -Y respecto
a la seguridad, hay guardas de seguridad que recorren la manzana
durante todo el día, tiene sistema de alarma y por supuesto,
como ya habrá notado aquí no hay ninguna persona vulgar,
serán todos personas de su estatus.
Shai enarcó una ceja mirándolo y deseando meterle
el pie por el culo hasta la garganta, controlándose y soltando
una sonrisa -¿Y usted vive aquí?
-No, desde luego que no, claro- dejó escapar una risa de
compromiso como pensando que era un crío con unas ocurrencias
muy raras.
-Pues qué vulgar eres…- espetó el moreno rojo
aunque de rabia y sonriendo después algo alterado “memo…”
El hombre se quedó con cara de pasmado, obviamente confundido
de que un cliente lo tratase así y como si no pudiese comprender
lo que decía. Kei se echó a reír, abrazando
al moreno por los hombros, disculpándose, aunque en realidad
se reía de la broma. – No se altere, le gusta mucho
hacer bromas. Yo creo...que vamos a quedarnos con esta, ¿ne,
Shai? ¿No te gusta? – le preguntó, mientras
pensaba en las quejas que le iban a llover seguramente de los vecinos,
una vez empezase con su estilo de vida habitual, y ya burlándose
interiormente.
-Sí, me gusta mucho, pero no era broma- aclaró, aunque
sabia que Kei era consciente y sólo porque por un momento,
disfrutaba de cómo aquel hombre les lamería el culo
de todos modos para sacarse su comisión. Y sonrió
un tanto extrañamente.
-Bueno… pues si les gusta… les explico las modalidades
de pago y cuando quieran es suya. Además, podemos recomendarles
estas tienda donde pueden amueblar con un descuento y bla,bla,bla…
Shai lo miró, sintiendo que aquella conversación
le estaba cociendo el cerebro y comenzó a recorrer la casa,
era muy grande ¿para qué querían tantas habitaciones?
-¿Qué no son muchas habitaciones, Kei? ¿Para
qué tantas si con dos nos llegan? Y con ese precio…
- Y ¿por qué no tantas? Además, nunca sabes
cuando necesites más. ¿Qué tal si viene alguien
de visita? O ¿si necesitamos guardar alguna cosa o...? Bueno,
es mejor que sobre, ¿no? – sonrió, imaginando
a Garou y a Tama correteándose por todas las habitaciones,
sin ningún motivo en particular, excepto el de que le hacía
gracia.
-Bueno como quieras…- Shai lo miró sonriendo y sentándose
en el marco de la ventana. Lo cierto es que tenía ganas de
que el tío se largara y coger a Kei en brazos, pensar que
aquella iba a ser su casa le hacía mucha ilusión -¿Y
cuando nos la podemos quedar? ¿Eh?
- Pues en cuanto firmen el contrato y se haya aceptado el pago,
a no ser que vayan a pagar en mensualidades......
- No, pago al contado – interrumpió el pelirrojo que
también estaba ansioso por cerrar el trato. Lo cierto es
que esa clase de cosas lo aburrían, hubiera preferido que
comprar una casa fuese como comprar ropa. – Shai, quiero que
tú también firmes – lo llamó, sonriente,
sólo porque deseaba que la casa fuese oficialmente de ambos.
El moreno se acercó, y aunque pensaba que no era muy normal
porque no estaba pagándola, no le preocupaba porque ya la
pagaría cuando hubiese estudiado. Le hacía demasiada
ilusión pensarlo. Cogió el bolígrafo del señor
firmando y dejándolo sobre la mesa después, abrazándolo
por la cintura y apoyando la cara contra la nuca del pelirrojo besándola
y sonriendo, notándose bastante baka.
Kei sonrió, firmando, ante la mirada del hombre que se veía
bastante cohibido, entregándole el papel y el bolígrafo
luego. – Bien, ahora si me acompaña a la oficina, para
que efectúen el pago.... – carraspeó, ya dirigiéndose
a la administración del lugar.
Kei se giró, besando a Shai en los labios preguntándole.
- ¿Quieres venir o me esperas aquí?
Shai lo miró, esperando a que el comercial saliese por la
puerta y lo levantó en brazos apoyándose tras la puerta
y besándolo, mientras lo sujetaba por las nalgas. Se apartó
un poco sonriendo y abrazándolo con fuerza antes de soltarlo
-O.K. ahora ya podemos ir…- dijo abriendo más la puerta
para darle paso al pelirrojo.
- Te quiero, Shai. Eres..... – el pelirrojo se rió,
colocándole un cabello tras la oreja y guiñándole
un ojo. – Luego inauguramos cada habitación. –
sugirió, saliendo antes de que pudiese protestarle.
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