.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 158

The First Night of The Rest of Our Lifes

-¿Qué Ryosuke? ¿Qué te parece? ¿Te gusta?- Shai se agachó, acariciando al lobo y abrazándose a su cuello acariciándole las orejas, estaba muy feliz, no podía evitarlo. Kei se había ocupado de llamar a los de los muebles y en un solo día ya estaba todo perfecto, era impresionante lo que podían hacer la fama y el dinero. El lobo le lamió la cara tirándose sobre él y aplastándolo en el campo -Saca!!! Repelente!! No me babees!!

El lobo se hizo humano sólo para morderlo de todos modos -Me gusta!- dijo después tirándose encima moviendo la cola

-No te tires encima de mí desnudo!! Saca!! Hoshi!!! Ayúdame! Dile que se saque!

El chico se rió, porque lo cierto es que le daba ternura verlos así. – Deja tranquilo a Shai, Garou. Ven, ven acá... – lo llamó, extendiendo una mano para que la tomara.

Kei alzó una ceja desde el sofá, convenientemente instalado para su habitual comodidad, claro. – Por esta vez seré el adulto responsable y diré......¿Por qué no puedes ser un poco más como tu hermano, Shai? Anda, quítate esa ropa y ven a morderme. – bromeó, sabiendo ya lo que venía.

-Calla!! ¿A eso lo llamas tú ser adulto responsable?! Si te gusta mi hermano, ahí lo tienes! Cógelo, pero viene con vampiro incluido y apuesto que es celoso…- dijo sonriendo de medio lado de pronto

Garou se levantó como si soplase el viento moviendo la cola a su espalda y abrazándose a Hoshi lamiéndole la cara -Vamos a ver!- dijo echando a correr con él de la mano para treparse al tejado.

-Que te vistas!! Y no os subáis al tejado! Hay vecinos!! Ah!!.- se pasó las manos por el pelo despeinándose frustrado -Me estresan!- dijo mirando a Kei -y tú también me estresas… Menos mal que es de noche, al menos no los verán… o eso espero…- se acercó a Kei parándose delante de él, agachándose a darle un beso en los labios.

- Pero también te relajo, ¿no? – lo abrazó, para tumbarlo en el sofá, sin permitir que se apartase. – Déjalos, ahora vives con una estrella, amor. La gente sólo dirá que somos excéntricos y me darán más publicidad a mí. ¿Por qué, sabes lo que pasa? Cuando eres famoso, todo lo que antes podía parecer raro, ahora es eso: excéntrico, encantador, original. Quizás hasta obtengan sus propios contratos de modelaje. ¿Te imaginas a tu hermano en una revista? – se rió, acariciándose con su rostro.

-Prefiero no hacerlo…- sonrió, imaginándoselo de todos modos, protestando cuando tratasen de peinarlo y comiéndose los productos de belleza. Se rió, alzándose en los brazos un poco -Soy muy feliz… te quiero…- lo besó de nuevo levantándose de pronto y tirando de sus manos -Ven, no seas vaca…- el moreno se separó de todos modos, acercándose a la piscina y se quitó la camiseta y el pantalón lanzándose al agua, por las noches estaba caliente, se sentía agradable.

- Bueno, si me invitas así......... – sonrió el pelirrojo, imitándolo y lanzándose al agua de igual manera, sumergiéndose y saliendo a la superficie, justo a su lado, abrazándolo. – Yo también soy muy feliz, Shai.

Shai se apartó el pelo que chorreaba sobre su cara con ambas manos y sonrió, apoyando los codos en el borde de la piscina. Echó la cabeza atrás mirando la luna y después al tejado. Seguro que se quedaban a dormir ahí arriba y ahora se preguntaba para que no les habían llevado una mantita o algo, aunque seguramente se irían a hacer saber Dios qué en la noche. Lo miró a los ojos de nuevo sonriendo.

- ¿Qué tanto piensas? – le sonrió de vuelta Kei, apoyándose a su lado, dejándose resbalar hasta que su barbilla estuvo apoyada junto con sus brazos en el borde. – Es una noche hermosa, ¿no?

-Nada, tonterías… en mis hermanos, que debieron llevarse una manta…- contestó como si le debieran y no le pagaran, totalmente rojo. Se volvió a verlo, pasándole la mano por el pelo mojado, retirándoselo de la cara y se volvió tras él, apoyando los brazos sobre los suyos pegándose a él -No lo se… tú… eres mucho más precioso, sólo veo eso…- bajó la cara, rojo por andar diciendo esas cosas.

- No tan precioso como lo que siento detrás de mí – se rió, sin dejar claro si se refería al chico o a alguna parte específica de su anatomía, y girándose de pronto antes de que pudiese protestar. – Es increíble....cómo se dieron las cosas. Y el príncipe jamás dejó de ser encantador..... – murmuró, repitiendo un poco aquello que había conversado con Baiken, aunque sin aclararlo tampoco, y besándolo antes de que pudiese preguntarle.

-Idiota…- el moreno lo miró bajando la cabeza después totalmente rojo, se le había olvidado lo que le había dicho al principio y todo -¿Y tú quien eres? La princesa o el dragón…- se rió, mirándolo por meterse con él un poco en pago a que se hubiera burlado de que estuviese caliente -¿Me vas a querer siempre Kei?- preguntó, acercándose y entreabriendo los labios contra los suyos -Te voy a querer siempre…

- Por supuesto que te voy a querer siempre, Shai. ¿Qué no es así como terminan todos los cuentos de hadas? – le sonrió medio en broma, aunque la primera parte iba en serio. – Y....debo ser el dragón, ¿qué no notas que estoy lleno de fuego por dentro? – lo molestó aún más, rodeando su cintura y pegándolo a sí, antes de deslizar su lengua por sus labios.

-Nunca… me contaron un cuento de hadas…sólo gores…- sonrió un poco más, pensando en la clase de historias que le contaba su hermano para dormir que daban más miedo que ayudarte a conciliar el sueño. Se sentía encendido, Kei estaba precioso, su piel morena se veía brillar por el agua -Kei…- carraspeó un poco -Ya vale porque… estamos aquí fuera…

- ¿Ya vale? Pero si sólo estamos hablando de cuentos infantiles.....clasificación para toda la familia.... – murmuró con voz sensual, sonriendo un poco maliciosamente, mientras lo apretaba aún más contra sí, mirando en sus oscuros ojos.

Shai se echó para atrás todo lo que pudo contra el borde de la piscina y miró a un lado frunciendo el ceño -Ya vale Kei… yo…- tragó saliva mirándolo de soslayo -Bueno… un poco… pero no te pases- lo rodeó abrazándolo contra él y buscando sus labios, besándolo profundamente y mirándolo con los ojos entrecerrados, sintiéndose demasiado encendido para continuar aquello -Mejor ni un poco…- dijo contra sus labios apartándose hacia atrás de nuevo.

- Pero no me tengas miedo, que soy dragón, pero no te voy a rostizar – se rió, sin poder evitarlo. – En serio, Shai...¿por qué me huyes? No hay nadie más aquí.....es una noche hermosa......te amo, me amas......¿por qué tanta preocupación? Mira...... – se alejó un poco nadando hacia el centro de la piscina. - ...ni siquiera estoy cerca, ¿vale? Tú decides.....

-¿Crees que esto es un curso de aprendizaje de natación para criaturitas?!- dijo refiriéndose a los cursos para bebés, totalmente rojo -Ellos están en el tejado- dijo mirando arriba sólo para ver contrariado que ya se habían fugado -estamos en la calle y … no lo sé!- sintió que le temblaban las manos por no decir todo -Ven tú… tengo miedo… de que salga mal…

- Si aún siguen en el tejado...dudo que nos estén prestando atención a nosotros, créeme – aseguró el pelirrojo, pensando en que si de veras Shai fuera como Garou y se la pasara desnudándose, nunca le prestaría atención a nada más, y nadando suavemente hacia él de nuevo. – No tengas miedo...no tiene por qué salir mal, me basta con que seas tú, ya te lo he dicho.....

-Yo soy yo…eso está claro ¿Qué quieres que haga? Tampoco pensaba actuar... - tragó saliva extendiendo la mano y sujetando la del pelirrojo trayéndolo hacia él y besándolo sin soltarla, contra su pecho. Aún estaba temblando y no creía que se le fuera a pasar. Deslizó las manos bajo su ropa interior, bajándosela y dejándola caer al fondo, acariciando sus nalgas.

Lo levantó un poco, para subirlo al borde de la piscina y lo miró a los ojos un momento, antes de amarrarse a sus piernas con fuerza, lamiendo su sexo casi de forma desesperada. No podía negar que no dejaba de pensar en hacerlo con él desde que se había dado cuenta de que lo quería.

El pelirrojo gimió, exhalando con fuerza, e inclinándose sobre él, acariciando sus húmedos cabellos. – Quise...decir que....el que sea contigo...lo hace especial....Dios, lo haces muy bien .... – sonrió, hablando con dificultada a causa de la excitación, y dejando escapar otro gemido.

Shai sintió que se le encendían aún más las mejillas al instante de oír sus palabras -Pues cállate y disfruta, no digas esas cosas, pervertido- protestó serio a pesar de no separarse de su sexo, agarrándose a sus piernas con más fuerza e introduciéndolo en su boca. Deslizó las manos con fuerza por ellas sujetando después sus nalgas sintiéndose arder.

Se apartó un poco, metiéndose de nuevo en el agua, como queriendo hacer desaparecer lo caliente que estaba al menos un poco, sin desde luego conseguirlo y emergió de nuevo sujetándose con las manos a los bordes y levantándose en los brazos, apoyándose hacia delante y mirándolo fijamente, besándolo a medida que lo tumbaba sobre la hierba y lamía sus pezones succionándolos con fuerza, empapándolo aún más.

Kei sentía deseos de seguirlo molestando a pesar de lo excitado que estaba, pero lo cierto es que tampoco quería cohibirlo, así que se mordió la lengua, disfrutando, como le había dicho el moreno, cerrando los ojos y arqueando la espalda, gimiendo a medida que sus pezones endurecían. Y no era lo único que se le iba endureciendo.

Shai se dejó caer sobre los codos, pasando las manos por el pelo del pelirrojo, acariciándolo y besándolo de nuevo, rozándose contra su cuerpo y bajándose la ropa interior con una mano para sentirlo mejor. Lo besó de arriba abajo parándose en su sexo y sintiendo que se le encendían las mejillas de nuevo, mientras lamía su sexo. No podía dejar de tener en mente unas cuantas películas, pensando en lo que debía hacer y sintiendo de pronto un escalofrío. Subió a besarlo de nuevo, deslizando la mano por sus piernas hasta alcanzar su entrada, acariciándola pero sin atreverse a hacer nada.

Bajó de nuevo, separando sus piernas y sujetando sus testículos acariciándolos mientras lamía su ano -¿Qué… hago… ahora? Y… no digas memeces….- previno, más rojo imposible, creyendo que sabía lo que debía hacer y deseándolo, sin atreverse finalmente, aunque decidiéndose a acariciar un dedo contra la piel caliente.

- No...diré memeces..... – comentó, sonriendo entre jadeos y sabiendo que incluso aquello lo ponía nervioso, pero se veía encantador enrojecido. – Dame tu mano..... – le pidió, tomándola y procediendo a lamer y succionar cada uno de sus dedos, como si se tratase del sexo del chico, mirándolo a los ojos deseosamente, y bajando luego su mano hasta su entrada, introduciéndose un dedo él mismo, y gimiendo mientras lo movía de atrás hacia delante y de vuelta de nuevo. – Tú....puedes seguir....solo...... – lo animó, soltándolo por fin.

-Ah…- el moreno apretó las mandíbulas, respirando con fuerza. Estaba ardiendo y se sentía estúpido ¿Por qué se ponía así por eso? Lo miró a los ojos, aún sin moverse, imitando después los movimientos del pelirrojo y observando cómo su piel cedía a las penetraciones. Deslizó el dedo fuera de él lamiéndose él mismo de nuevo y empujando dos en su cuerpo, notando la presión y dejando escapar su respiración temblorosa de nuevo -Es… me gusta… me gusta mucho…- se agachó lamiendo sus testículos y su sexo con fuerza de nuevo, sin dejar de mover los dedos en su interior y respiró contra su piel jadeando. Incluso sentía cómo su sexo temblaba un poco hinchándose aún más de sangre.

- Pues lo que sigue...te va a gustar más.... – murmuró el chico casi para sí, sin poder contenerse, jadeando y llevándose una mano a la frente. Siempre era así cuando Shai lo tocaba, era distinto a todos los demás. Lo apartó, aunque un tanto reticente, pero sonriendo igual. – Ahora....voy yo – susurró sobre sus labios, haciéndolo sentarse con las piernas abiertas y agachándose para lamer su sexo, mientras tomaba la mano del chico, introduciendo sus dedos de nuevo en su entrada, para que no dejase de estimularlo.

Shai se echó adelante un poco cerrando los ojos y sujetando su cabeza con un brazo besándole el pelo temblando un poco ante la sensación y empujó los dedos en su interior, inconscientemente empujándolo contra su sexo -Eres … precioso…y ah… - echó la cabeza atrás entrecerrando los ojos y jadeando -Estoy ardiendo…

El pelirrojo, continuó lamiéndolo y succionando su sexo por entero. Él también estaba ardiendo, por supuesto, y pasó la lengua a lo largo de su sexo con suavidad, abriendo aún más las piernas y lamiendo hacia arriba por el pecho del chico, llegando a sus labios y besándolo, casi tumbándolo, separándose un momento, mirándolo con los ojos nublados, y respirando fuertemente contra su boca. - ¿Ya te refrescas un poco...? Ah...- bromeó sin poder evitarlo, como siempre, y besándolo suavemente de nuevo. - ¿Quieres.......quieres hacerlo ahora.....estar...mmmm.....estar dentro de mí...?

- Si tú quieres…- el moreno miró sus labios y sus ojos de nuevo, nervioso a más no poder y más rojo imposible -Yo sí quiero…te deseo, te amo…- dijo olvidándose ya de todo y abrazándolo contra él, alzando un poco las caderas y sujetando su sexo con las puntas de los dedos apoyándolo contra su entrada -Kei… haz…hazlo tú, quiero ver… cómo lo haces, me gustaría…- se pasó la mano por la cara tentado de pegarse a sí mismo un bofetón para ver si así aprendía a hablar.

- Será un placer.... – lo besó de nuevo con suavidad, guiñándole un ojo y echándose hacia atrás, incluso sujetando su sexo para que pudiese ver major. Tomó el sexo del chico con la otra mano, acariciando su entrada por unos segundos, e introduciéndolo luego lentamente, sintiéndose morir del placer y gimiendo un poco más, con el rostro sonrojado por la excitación y los ojos entreabiertos. Se inclinó hacia delante, apoyando las manos a los lados del chico, y comenzó a moverse sobre él, esperando que le siguiera el ejemplo.

-…Kei…- el moreno lo sujetó de pronto por la cintura, apretándolo contra él, cerrando los ojos con fuerza y abriéndolos de nuevo, sintiendo la respiración entrecortada. No quería controlarse después de aquello, no podía, y sujetó sus nalgas alzando las caderas y moviéndolo contra su cuerpo con rapidez. Le pasó la lengua por el cuello, arrastrándola hasta uno de sus lóbulos, mordiéndolo suavemente para después lamer su cuello de nuevo sin poder controlar sus jadeos, apretando las mandíbulas, frenándose el morderlo.

- Te quiero...Shai..... – respiró el pelirrojo en su oído, sonriendo, sin dejar de moverse y apretándose contra él, para rozar su sexo contra sus abdominales. – Déjate llevar.....

-No creo… que quieras eso…- el moreno sintió que le bajaba el sudor por el cuello y comenzó a lamerlo de nuevo con fuerza, succionando la piel de su cuello y respirando contra él. Sujetó sus nalgas con una mano mientras con la otra revolvía su cabello empujándolo a que lo besara aún más profundamente si era posible -Te quiero…

- Mmmmm..... - murmuró el chico luego, mucho más ocupado con la lengua de Shai, que con detenerse a contestar, ya que ahora sólo quería besarlo, apretándolo contra sí, rozándose una y otra vez, totalmente excitado, el calor llenándolo por completo, y bajó una mano, acariciando sus nalgas, y subiéndolo más, contra su ano.

El moreno se volvió en la hierba sobre él, besándolo y acariciando sus brazos, alzándolos sobre su cabeza y entrelazando sus manos mientras seguía penetrándolo -Te quiero- repitió de nuevo contra sus labios, arrodillándose después y sujetando una de sus piernas volviéndolo de medio lado y colocándose entre estas penetrándolo de aquel modo. Sacudió la cabeza para apartarse el cabello de la cara, sólo revolviéndoselo más y sujetó su sexo acariciándolo y moviendo la mano firmemente sobre él.

- Ah.....Yo también...te quiero...! - prácticamente gimió el pelirrojo, intoxicado por las caricias del moreno, cerrando sus dedos sobre la mano que aún seguía sujetándolo, y girando la cabeza de lado, gimiendo, abriendo los ojos luego, para observar el chico. No quería perderse esos momentos, o no se lo perdonaría luego.
Shai se tiró a su lado, frente a él, empujando su sexo de nuevo en el chico y apretando su mano de vuelta, besándolo y sintiendo que no podía estar tan separado de él por más que lo estuviese disfrutando. Necesitaba besarlo, sentir su aliento en los labios. Lo miró a los ojos sintiendo que lo amaba tanto que haría cualquier cosa. Descendió de pronto el ritmo, sintiendo que se acercaba el orgasmo y negándose a que ocurriese de nuevo lo mismo en su primera vez.

- Bésame de nuevo..... – susurró el pelirrojo, besándolo de todas maneras, sin esperar su consentimiento. No era como que pensara que se lo iba a negar, y había notado el bajón del ritmo, imaginando lo que sucedía, aunque lo cierto es que no tenía que preocuparse tanto, porque no le faltaba mucho ya. Tomó su mano, pasándola por su corazón para que sintiese lo rápido que le latía, y dejándola allí, bajando luego su propia mano para ayudar a la del moreno, que acariciaba su sexo, moviéndola más rápido, sintiendo que moría. Sabía que Shai deseaba que aquello fuera especial, pero para él ya lo era, sólo con estar juntos. Igual, lo besó de nuevo, forzándolo a subir el ritmo de nuevo, y corriéndose casi inmediatamente, gimiendo con fuerza en su boca, respirando en sus labios entreabiertos.

El moreno tuvo que apartarse de sus labios unos segundos apretando las mandíbulas para no dejar escapar los gemidos y lo besó de nuevo de forma apurada e incluso algo torpe succionando su lengua y sujetándola entre los dientes unos segundos, apoyando los labios contra los suyos y dejando por fin salir su voz -¿Puedo… puedo dentro?- preguntó rojo mirándolo a los ojos y deslizando la mano por el semen de Kei.

- ¿Puedes....? – preguntó el chico de vuelta, respirando con fuerza, aún sintiendo el eco de los últimos espasmos recorrer su cuerpo, y le sonrió, apartándose el cabello del rostro. – Puedes........dentro, fuera......donde quieras, y como quieras......

-Ah…ca…lla…- bajó la cara sintiendo vergüenza sin explicación y abrazándolo con fuerza corriéndose en su interior. Sabía que estaba gimiendo y bastante sonoramente, pero a la vez era como si no fuera consciente de ello realmente. Sintió cómo el semen inundaba el cuerpo de Kei y apoyó la frente contra su cuello, casi desesperado por dejar de sentir tanto placer.

El pelirrojo lo abrazó, rodeándolo y sonriendo, increíblemente feliz porque se hubiese venido dentro de él, como si nunca le hubiese ocurrido antes. – Baka.... – murmuró para sí, observando el cielo, y besando el cabello del chico luego. – Te quiero, Shai. Ahora soy completamente tuyo, ¿ne?

- Antes también lo eras…- el moreno lo abrazó contra él, levantando la cara y rozando su nariz contra la del pelirrojo, sonriendo de pronto y sintiéndose bobo -Te quiero…- se levantó, poniéndose el pantalón y mirándolo, sintiendo el haberlo abandonado aunque sólo fueran unos segundos. Lo cogió en brazos a pesar de que le costaba un poco y lo llevó hasta la casa -Me hacía ilusión…- murmuró, entrando en el dormitorio acostándose sobre la cama junto a él y abrazándolo de nuevo, desvistiéndose y colándose entre las sábanas, tapándose hasta la cabeza con ellas y besando su frente bajo estas –Gracias, Kei, eres lo mejor que me ha pasado.

- No me agradezcas como si te hiciera un favor. – le sonrió el pelirrojo, pegándose a él. – Tú eres lo mejor que me ha pasado a mí también. Ahora, si tan sólo me dejases beber un poco más.... – se rió, molestándolo un poco, porque era inevitable para él.

-No!! No quiero pasarme mi madurez cuidando de un viejo ebrio con los riñones destrozados!- dijo devolviéndole la jodienda y riéndose sin poder evitarlo -Si dejases de meterte tanto conmigo, también sería de ayuda….- protestó, aprovechando la situación -Duérmete…

- No puedo, es inevitable. Además, te ves adorable cuando te pones así. – se rió, metiéndose aún más con él, y halándole un cachete como si se tratase de un crío, y dejándose caer luego sorbe su pecho. – Ya me duermo, voy a soñar contigo....Te-quie-ro.

Fin

 
 

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