Capítulo 27
Masculinity contest
Noviembre 8, Domingo.
–Un domingo más podemos disfrutar de esta clase de
comida… –Sneik se sentó al otro lado de Skylar,
apoyando su bandeja sobre la mesa y mirando con desprecio su carne
con patatas fritas.
–A mí me gusta –Roi se encogió de hombros.
Le gustaba todo lo que no fuera verdura.
–A mí también –Zeus pincho la carne
y la mordió sin cortarla.
–Y a mí, pero es que a mí me gusta la comida
chatarra –se rio Jari, comiendo también.
Skylar se rio mirando la cara de contrariedad de Sneik.
–Soy el único que te apoya, pero tengo gustos extraños,
así que no sé qué tan bueno sea eso.
–Eso ya lo vemos… –comentó el chico con
una sonrisa maliciosa.
–¿Eso en qué lugar te deja a ti? –Roi
le dio una patadita por debajo de la mesa a Zeus, riéndose.
–En que soy una exquisitez, en ese lugar –le dio con
el codo a Skylar para que intercediese.
–Es un gusto adquirido, digamos eso –cedió,
riéndose y preguntándose si Zeus se pondría
celoso ahora –. Pero no para mí.
–Yo no lo veo tan difícil –comentó Jari
como por descuido, aunque seguía comiendo y le sonrió
a Roi luego para que no se enfadase, aunque Zeus se rio de todas
formas, provocando que el rubio le echase una mirada asesina a su
novio.
–Qué inseguridad… –comentó Sneik
disfrutando de los eventos.
–Calla, que tú sí que tienes un gusto horrible
–Zeus mordió la carne de nuevo, riéndose, aunque
por otra parte Gale le parecía un hombre atractivo.
–Viniendo de ti, es un halago, pero bien que lo miras cuando
te pasa por delante…
–¿Oh, sí? –preguntó Skylar inclinándose
un poco sobre la mesa y mirando a Zeus de soslayo –No sabía
eso…
–Te tienen en la mira, Zeus. Huye –se rio Jari de nuevo,
señalándolo –. A mí me pone nervioso.
–A mí también –Roi se metió un
trozo de carne en la boca, mirando a Sneik y pensando que él
también lo ponía –, pero Zeus tiene fichados
a todos los tíos buenos de la isla –miró luego
a su amigo y se rio –. Con notas y todo.
–Traidor… –Zeus lo apuntó con un tenedor.
Sneik suspiró, pensando que estaba en un parque infantil
o algo así. Si tan sólo hubiese podido quedarse con
Gale…
–¿Notas mentales o notas reales? –Skylar le
preguntó, con cara de interés.
Jari se rio por lo bajito, prefiriendo no comentar, no quería
quedarse sin cabeza.
–¿Y Ash? ¿No viene hoy?
–Ash está… en su casa –sentenció
Roi, que por poco había dicho que estaba con el profesor
–. ¿Os ha sucedido algo extraño?
–¿Extraño? –Sneik se interesó
enseguida.
–¿Además de lo de anoche? –le preguntó
Skylar, negando con la cabeza luego.
–¿Acaso le sucedió algo extraño a Ash?
–Jari lo miró dejando el tenedor apoyado en el plato
y sintiendo un escalofrío.
–Sí, algo extraño sucedió en su casa.
–Bueno, ¿estaría asustado tal vez? –quiso
ser escéptico el otro rubio para asegurarse.
–No, yo también lo noté esta mañana,
y Bronco. Algo sucede en esa casa ahora.
–¿El qué? Tú estás bien, ¿verdad?
–le preguntó Jari enseguida alarmándose como
si no lo estuviera comprobando con sus propios ojos.
–Claro que está bien –le aseguró Skylar,
aunque se había puesto serio también –. ¿Creéis
que hayamos despertado a algo? –Se preguntaba si había
metido la pata una vez más, pero no quería ser responsable
de algo sobrenatural.
–A mí esto no me gusta nada… –murmuró
Zeus, que esas cosas le ponían incómodamente inseguro,
sobre todo porque le parecía que las sentía de alguna
manera. En realidad se lo había temido.
–Pero es interesante… –Sneik se apartó
un poco el flequillo.
–Para nada si te pasa a ti –Roi lo miró a los
ojos.
–Comprendo… –murmuró, pensando que para
variar debía haber sido poco comprensivo –En realidad
había estado pensando que es extraño, nosotros dos
estuvimos allí sin que nada sucediese –miró
a Skylar un momento –. Incluso luego regresé con Gale
y no ocurrió nada. Luego estuvimos con vosotros dos…
–señaló a Zeus con un gesto entonces –Sea
lo que sea, parece haber dormido hasta la llegada de uno de vosotros
dos, o bien del profesor o Ash. ¿Tal vez porque los tres
sois de aquí?
–Sí, quizás es eso, pero, ¿nunca habíais
ido allí antes? Viviendo aquí, ¿no sentíais
curiosidad? –preguntó Skylar girándose un poco
para mirar a Roi.
–Curiosidad, sí, pero no tengo tiempo para andar
en esas chorradas, y antes sencillamente me daba miedo y además
era obediente a mis padres.
Zeus se rio un poco.
–Tú te ríes porque no has visto las nalgadas
que te puede meter un pescador, ¿eh? –Roi se rio también
a decir verdad.
–Qué horror… –Zeus lo acompañó.
–A mí me pareció sexy –comentó
Jari.
–Y dices que los demás te ponen nervioso –se
rio Skylar preguntándose qué se estaría imaginando.
–A lo mejor necesitas unas nalgadas… –le dijo
Zeus a Jari, recibiendo una patada bajo la mesa de Roi –Ay,
qué agresivo estás esta mañana.
Sneik suspiró, pensando que no se tomaban nada en serio.
Quería hablar con Gale. Iba a odiar los domingos de ahora
en adelante.
–Sí, mejor te lo guardas para Jari –se rio Skylar
protegiéndose enseguida.
–No lo dije de esa manera… No seáis infantiles
–se quejó el chico, aunque seguía preguntándose
cómo era el padre de Roi.
–¿No? –Roi lo miró, y Zeus se rio enseguida,
recostándose hacia Skylar.
–Pareces decepcionado…
–Agh, dejadme en paz –el rubio enrojeció un
poco, resoplando.
–Bueno, si quieres lo hacemos –Jari le tocó
el pecho juguetonamente, sonriendo.
–Sh… –Roi le riñó, sujetándole
la mano.
–Pero aquí no, ¿eh? O sí, como queráis
–Skylar se rio de nuevo, mirando a Sneik –. ¿Por
qué no vas a verlo de nuevo?
–¿El qué? –le preguntó, ya que
había estado sumiéndose en sus pensamientos y había
perdido el hilo de la “conversación” por llamarle
algo, a su entender.
–A Gale, estás pensando en él, ¿no?
–Oh… Sí, pero prefiero no ir. Me preocupa agobiarlo.
–Pues si le agobias… –Zeus lo dejó en
el aire, pensando que sería que no lo quería.
—No es tan sencillo… Son cosas que preocupan –lo
apoyó Jari, mirando a Roi de soslayo, aunque él prefería
estar con él todo el tiempo posible.
–Yo sigo pensando que deberías ir, es fin de semana.
El rubio lo miró a los ojos, planteándoselo. ¿Y
si tenía otros planes? Simplemente aparecerse en su casa,
le parecía de mal gusto, se vería obligado a atenderlo.
–También es fin de semana para él, si quiere
venir a verme, sabe dónde estoy.
Zeus se rio, comiéndose las patatas.
–Si quieres venir a verme, ya sabes donde estoy –le
dijo a Skylar, pinchándole con un dedo en el brazo y provocando
que Roi suspirase.
–Yo siempre sé en dónde estás –le
contestó Skylar acercándose y soplándole el
flequillo.
–Qué creepy –se rio Jari, imitándolo
luego, con una voz profunda –. Yo siempre sé en dónde
estás.
–No te sienta… –Roi le hizo cosquillas en la
cintura y lo aproximó a él.
–Bueno, decidme si pasa algo más. Me interesa –les
dijo Sneik mientras se levantaba.
–¿Vas a verlo? –le preguntó Zeus.
–No… voy a estudiar.
–Es domingo…
–Sí, Zeus, por eso –le contestó suspirando
y alejándose.
–Zeus, ¿quieres ir a estudiar conmigo? –Skylar
le guiñó un ojo, tocándole el muslo por debajo
de la mesa luego.
–No quiero saber –Jari se rio, bebiendo un poco de
agua y recostándose en la silla
–Yo siempre quiero estudiar así –Zeus se rio,
tensando un poco la pierna para marcar los músculos de la
misma, sin embargo, Vargas venía con Sneik bajo el brazo,
incómodamente para este, y acompañado de Ash.
–Chicos… –los llamó –¿jugamos
un partido?
–Voy –Roi se levantó enseguida, por poco tumbando
las cosas de la mesa.
–Como me tires un pelotazo a la cara… –le advirtió
Skylar riéndose por cómo se había levantado.
–Hola… –saludó Ash, un poco rojo por venir
con él, aunque no había nada de raro en eso, dado
que era su alumno y vivía enfrente.
–Vamos –los invitó el moreno, subiéndose
un poco las gafas y saliendo con ellos, pensando que era como el
flautista de Hamelin.
–Ash, dice Roi que te pasó algo extraño hoy
–se le acercó Jari, más que nada porque quería
que le dijera que no había sido para tanto.
–Sí… Bueno… Sólo sucede en mi casa,
así que no os preocupéis –lo miró imaginándose
lo que le pasaba y mirando a Roi luego.
–¿En tu casa? –le preguntó Skylar curioso
ahora.
–Bueno, no es su casa, es una donde vive –Roi fue junto
a Ash y le tocó el hombro.
–¿No es tu casa? –Vargas lo miró sorprendido.
Con lógica no se le parecía en nada a los que vivían
ahí.
–No, sólo la alquilo. Mi casa… La casa de mis
abuelos está hecha una ruina, era demasiado lejos y además
demasiado grande para mí –le explicó, intentando
distraerse con eso.
–Pues ya decía yo que no habías salido a tu
familia –Vargas se metió con él, pasándole
la pelota a Roi, aunque secretamente lo que hacía era conseguir
que le sacase la “zarpa” del hombro.
–¿Los conoces? Claro... –se rio, pensando que
sería extraño que no los conociera.
–Aquí todo el mundo se conoce, ¿no? –Jari
se guindó del brazo de Roi, como aliándose con el
profesor y reclamándolo para sí.
–Sí, la verdad es que sí –le dijo Vargas
con cara de aburrimiento.
–Tampoco está tan mal, así no tienes que fiarte
de extraños –Roi cogió la pelota con una mano,
y soltó a Jari para rodearlo por los hombros mientras salían
del internado, con el permiso del profesor, claro.
–Supongo que no –sonrió el chico, contento
porque lo llevara así.
–Sería mejor si hubiera más gente joven, eso
es lo aburrido –se quejó Ash, aunque de todas maneras
no tendría tiempo para socializar.
–¿Había más gente joven cuando vivías
aquí? –Skylar miró al profesor, preguntándose
si habría habido un éxodo masivo, aunque no los culpaba.
–No, ahora hay más gente joven con el internado creo
yo, ¿eh? Había unos cuantos, pero… –se
encogió de hombros, mirando a Roi –Conocí a
tus padres, había dos niñas más mayores que
yo, hermanas. Un niño pequeño y… otra chica
y yo. Nada más que yo recuerde.
–Y creo que casi todos se fueron –finalizó
Ash, pensando que sólo quedaban ancianos y algún que
otro adulto.
–¿A qué edad te fuiste? –le preguntó
Jari esta vez, que no se soltaba de Roi.
–Conseguí una beca, y me fui al terminar el instituto
–les explicó pensativo, cogiendo un cigarro y ofreciéndole
la cajetilla a Zeus, que se sirvió otro.
–Oh… –asintió Jari, comentando de pronto
–Pero yo me voy a quedar a vivir aquí.
–En la ciudad, no es lo mismo –le aseguró Ash,
sonriendo un poco.
–No, para nada… –Roi buceó con la mano
bajo su ropa, tocándole la espalda secretamente y aproximándolo
un poco más.
–De todas formas, no es una ciudad como las del centro…
–murmuró Vargas, que echaba de menos aquello, y por
lo visto iba a seguir haciéndolo.
Zeus se llevó el cigarro a los labios, pensando en todo
eso.
–Yo no lo veo tan fascinante, eso de la ciudad. A mí
me gusta este sitio, si no fuera porque estoy encerrado.
–Lo odio –comentó al fin Sneik.
–¿En serio? Yo creo que puede ser divertido…
Aunque me hacen faltas las fiestas –se quejó Skylar
riéndose.
–A mí también, pero por eso me enviaron aquí
–comentó Jari –. Salía casi todas las
noches.
–No quieras contarlo –le recomendó Roi, pegándole
una nalgada ahora sí.
Zeus se rio entre dientes.
–¿Qué más te da lo que hiciera antes?
–Me da, tú no te metas…
–Es mi amigo, me meto si quiero… –le echó
el humo en la cara y Roi le dio con la mano en la entrepierna, provocando
que se echase hacia atrás –Pervertido… mi virginidad…
–¿Tu qué? –se rio el rubio, corriendo
tras Vargas luego, que le había saco la pelota sorpresivamente
y había entrado en un campo abandonado a jugar.
–¡Roi! –lo llamó Jari, persiguiéndolo,
aunque no era muy bueno con los deportes.
–Zeus... –Skylar se le adelantó, echando a correr
luego, mientras Ash se cubría la cara.
–Es un partido, por Dios…
–Eso crees tú…, pero en realidad es una competencia
de masculinidad –murmuró Sneik caminando hacia allí
tranquilamente también.

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