.Devils Throat- Novela yaoi / homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 43
Forbidden


Noviembre 15, sábado.

–¿Por aquí? –Zeus se rió, masajeándole las nalgas, aunque aquello había comenzado como algo medio serio sobre masajes de dolor de espalda.

Pero estaban tirados en el campo y había salido el sol después de días, aunque no hacía calor realmente, pero que no lloviese ya era un principio.

–Por ahí… Qué bien se siente –se rio Skylar, apoyándose en los brazos –. ¿Crees que nos podamos reunir hoy? Con Roi deprimido y Ash en la ciudad…es un poco aburrido, ¿no?

–Hum… –se tumbó sobre él, apoyando las manos en el suelo para no aplastarlo demasiado, y bajando la cabeza para olerle el pelo –Hoy hablé con él por teléfono y parecía animado, creo que quiere adoptar a otro perro.

–Me alegro, no puede seguir así. Además, Jari también está desaparecido, pero… eso me conviene –se rio, mirándolo de lado.
–¿Por qué? –se rio, bajando la cara contra la suya y mordisqueándole una mejilla.

–Porque sigo un poquito celoso, por eso –le confesó, bajando la cabeza de nuevo y riéndose.

–Bah… ¿tú te crees que yo me sigo fijando en él? No doy para tanto, ¿eh? –se rio, haciéndole cosquillas con la nariz en el cuello.

–No, yo ocupo todo tu tiempo ahora –se rio de nuevo, moviendo la cabeza porque le hacía cosquillas.

–Y mi polla también. Que tiene amor, pero no tanto… –se tiró en la hierba a su lado, cruzando los brazos tras la cabeza.

–Más le vale o la exprimiré hasta que le quede sólo lo justo –se giró boca arriba, mirando el cielo –. Deberíamos ir a la playa, no a bañarnos claro, el agua debe seguir helada.

–Pues vamos… –movió la mano y le tocó la pierna, pensando que estaba soplando una brisa que hacía mover las hojas de los árboles. Le gustaba ese sonido –Aunque yo prefiero el bosque. ¿Quieres echar un vistazo?

–Dentro de unos minutos, esto se siente bien –sonrió sujetándole la mano de pronto –. Quiero hacer otra fiesta.

–No en la playa… –le advirtió, riéndose después y entrelazando los dedos con los suyos, girándose de medio lado y besándolo –Aunque no te diga cosas cursis… sabes que te quiero, ¿no? –le pasó la pierna por encima, apretándolo un poco.

–Claro que lo sé, y tú también… sabes que te quiero, ¿no? –le preguntó mirándolo ligeramente nervioso.

–Sí, no necesito que me lo andes diciendo a cada rato –lo tranquilizó, mirándolo a los ojos y sonriendo un poco de pronto –¿Vamos a dar un paseo por el bosque?

–Claro, ya me cansé de estar tirado aquí, pero ahora no me puedo levantar –se rio señalándole la pierna.

–Pues es tu problema… ¿a mí que me cuentas? –se rio, subiéndosele encima para que no pudiera levantarse.

–Nooooooooo… Pesas mucho para llevarte en la espalda –se rio, dramatizando un poco.

–Te violaré… –se rio, bajando la mano a su entrepierna y jugando.

–Oh no… –se quejó, poniéndose serio luego y mirándolo con cara lastimera –¿En serio me harías daño, Zeus?

–Sólo si me lo pidieras –le dio una bofetada, aunque con la misma fuerza que un gato jugando.

–Cuidado, puede que te lo pida –sonrió de manera maldita sujetándole la mano.

–Cuidado, puede que yo lo haga entonces… –se rio, besándolo y pensando que siempre terminaban igual, cosa que no le molestaba en realidad.

–Te quiero –se rio contra sus labios, cerrando los ojos y murmurando luego –. Qué buen paseo.

–Es tu culpa, que me buscas, y al final terminas por encontrarme –sonrió, metiendo la mano bajo su camiseta –. ¿Ya lo has hecho al aire libre antes?

–No, aún no. ¿Quieres una nueva experiencia? –el chico se rio, dándole una nalgada ligera.

–Contigo… cualquier cosa –se movió un poco, ya que le había quedado un poco “conquistador” eso, pero en realidad así era. Se sentía compenetrado con él –. ¿Quieres ir a buscar un lugar?

–Sí, vayamos a buscar un claro, un lugar que no se vea desde el sendero –asintió, alzando una ceja, entusiasmado con la posibilidad de hacer algo “prohibido”. Además, estaba completamente feliz, Zeus lo llenaba como nadie más lo había hecho hasta el momento.

–Vale –se levantó y le dio la mano para ayudarlo, sin soltarlo cuando empezaron a caminar para ir hacia dentro del bosque –. Aunque hace más frío. ¿No debería hacer más frío en el borde que al internarse?

–Sí, pero tal vez sea una corriente de aire –se encogió de hombros, aunque lo cierto era que aquello no parecía ninguna corriente. Las hojas de los árboles se movieron con un leve susurro, como murmurando a su alrededor.

–Eso espero, porque… ya sabes –le apretó un poco la mano, pensando que era una sensación extraña la que sentía allí. Era como si el bosque tuviese vida propia.

–No… Sólo debes temerme a mí –se rio, intentando aligerar aquello y girándose para besarlo. El viento se alborotó alrededor de la pareja, alzando un poco las hojas y formando un pequeño y breve remolino, que desapareció detrás de un arbusto.

–Hum…, pero tú no me das miedo. Salvo que estés duro detrás de mi culo –se rio, apretándole las nalgas y empujándolo un poco con su cuerpo para apoyarlo contra un árbol.

Subió la mano por su muslo, alzándoselo un poco contra su pierna.

–No, ¿eh? No, supongo que no –protestó contra sus labios, deslizando los dedos por entre su cabello y apartándose luego para besarle el cuello.

–Hum… –Zeus entrecerró los ojos, pasando una mano sobre su sexo para endurecerlo. Se quedó mirando la corteza del árbol tras él y entrecerró los ojos más, riéndose.

–¿De qué te ríes? –lo miró el chico, con una leve sonrisa en los labios –No te rías cuando te beso.

–Mira, date la vuelta –lo giró de espaldas a él y de cara al árbol, aunque se apoyó igual contra sus nalgas, pasándole las manos por entre las piernas.

–Mmm… un corazón… V y S –tocó los bordes marcados en el árbol con un dedo, sonriendo un poco –. No es gracioso, deberíamos tallar uno nosotros.

–No, es gay… –le abrió unos botones de los jeans y metió la mano por dentro, masturbándolo –Si quieres lo marcamos de otra forma.

–Claro que es gay… somos gay –se rio, jadeando un poco y apoyando la frente contra el árbol, entrecerrando los ojos.

–No tan gays como para eso. Seguro que es V de Vargas –sonrió, mordisqueándole la nuca y apretándose contra sus nalgas –. ¿Te he dicho lo mucho que me gusta tu polla?

–No, pero podemos tallar un corazón para nosotros –se rio, tocando el corazón aun así y sintiendo un escalofrío.

–Vale, lo hacemos –sacó su mano y le sujetó la entrepierna por fuera de los jeans, metiéndose la mano en el bolsillo para pasarle su navaja. La hundió un poco en el árbol y la pasó hacia la derecha mientras tallaba una ceja.

La savia salió muy oscura y goteó por el filo metálico. Zeus se quedó mirando su color rojo sin comprenderlo muy bien, o sin querer hacerlo.

–Va…¿Qué? –Skylar todavía estaba respirando agitado, pero también se quedó mirando aquello sorprendido, su propia sangre se sentía helada dentro de las venas –¿No hay savia roja, verdad?

–No lo sé… tal vez –acercó el filo a la cara y claramente el olor le pareció cargado de hierro, como a sangre. Extendió un poco la lengua, con reticencia, sin hacerlo finalmente.

De pronto su mano se movió como por sí misma, y clavó la navaja contra el árbol, rozando la cara del otro y cortándole la mejilla de forma superficial, sólo porque el chico había tenido reflejos.

–¿Qué demonios…? –le preguntó Skylar apartándose y tocándose la cortada, sin creer que le hubiera sacado sangre. Además lo estaba mirando de esa manera ausente… –Zeus, ¿qué te pasa?

El chico movió la navaja por la corteza del árbol, hundiéndola más. Seguía bajando aquella sabia oscura, y cuando la arrancó, fue sólo para cruzarla por delante de su cuello.

Se fue hacia atrás como si no tuviera fuerza cuando Skylar lo empujó, y echó a correr detrás de él.

Estaba huyendo, pero no dejaba de mirar para atrás, no quería abandonar a Zeus, pero no tenía idea de qué le sucedía.

El chico blandía la navaja como intentando alcanzarlo contra toda lógica.

–¡Zeus! ¡¿Qué te pasa?! –le gritó, girando detrás de un árbol para ver si podía esconderse en algún lugar. Hacía un frío terrible, estaba echando vaho por la boca, a pesar de que el día estaba ligeramente soleado.

Zeus no le contestaba. Se había parado en la mitad del bosque, y miraba hacia los lados, buscándolo. El ambiente se hacía pesado, las nubes comenzaban a cubrir el sol. No eran nubes negras, pero el cielo se oscurecía. Las ramas de los árboles comenzaron a acunarse con el viento, creando un entrechocar suave, in crescendo.

La figura de Zeus ya no estaba a la vista. Se había colado entre los árboles y las ramas. Una bandada de pájaros echó a volar como capaces de advertir el peligro.

Skylar retrocedió, respirando agitado ahora por una razón completamente distinta a la del principio. Miró hacia abajo y se cerró el pantalón a las prisas ya que lo había olvidado. No podía ver a Zeus, no tenía idea de en dónde se había metido y un silencio sepulcral se había adueñado del bosque como si todos los animales hubiesen salido huyendo o estuviesen a la espera de algo.

El chico se agachó al lado de un arbusto, buscando a su novio con la mirada, intentando no hacer ruido.

Crick

El sonido de una rama al partirse. Zeus esperó, agazapado entre los árboles, ahora necesitaba que su sentido de la alerta bajase de nuevo.

Crick

Otra vez las malditas ramas… Zeus se levantó al notar que su mirada se cruzaba con la del otro, y de pronto su cuerpo cayó hacia atrás contra la hierba, a la vez que una bruma negra se alzaba sin pisar el suelo. Sus pies no eran visibles, como si no estuviese en aquel lugar realmente.

Skylar estaba mirando sin poder moverse, el vestido blanco se hacía cada vez más claro. No, era un camisón, y estaba empapado en sangre por abajo.

Fuera…

No salió de los labios de aquella figura femenina, parecía un sonido arrastrado por el viento.

Skylar movió la cabeza como si su cuello estuviera semi congelado.

–Ze…Ze…Ze…Zeus… –lo llamó, queriendo ir hacia él, pero aquella mujer estaba en el medio de ambos, no conseguía verle la cara, era borrosa, y antes de que pudiera reaccionar, se abalanzó contra él, haciéndolo lanzarse al suelo.

Él gateó por la hierba, arañándose con las zarzas que rodeaban el camino. Ella lo seguía a una velocidad pasmosa.

Le tiró del cabello y le arañó la cara. Todo aquello en una absoluta vorágine de viento que casi no dejaba ver a Skylar. Las hojas y la tierra se le metían en los ojos. Aquellos gritos y jadeos terribles le paralizaban el cuerpo.

–¡Zeus! –lo llamó el chico, intentando defenderse y sintiendo las hojas golpearlo en la cara también, se estaba ahogando, y se giró boca abajo para protegerse la cara. Sólo consiguió recibir aquellos ataques furiosos en la espalda, los gritos llenaban sus oídos y aquel susurro entremezclado en ellos: Fuera.

Zeus se giraba en la hierba. Ya estaba despierto, pero tenía la mente como embotada. Al escuchar el grito del chico se levantó a trompicones, casi como si tuviera un resorte.

–¡Skylar! –lo llamó, buscándolo angustiado y al ver dónde estaba, corriendo hacia él. Podía ver algo sobre él. Algo extraño y no tangible.

Esa mujer de cabello oscuro, que se giró para mirarlo. El moreno abrió los ojos más, congelado por unos instantes.

Skylar aprovechó para arrastrarse por la hierba, saliendo de debajo de ella. La vio empezar a moverse hacia Zeus, y se puso de pie, acelerando y tomando al chico de la mano para huir.

–¡¿Qué coño pasa?! –Zeus corrió con él. Era como si una parte de sus recuerdos hubiera desaparecido, y no podía ignorar la sangre de los arañazos en la piel de Skylar.

Una especie de gemido terrible pareció arrastrar incluso los troncos de los árboles, que crepitaron, empujándose hacia delante y empujándolos también a ellos.

Skylar gritó de nuevo sin detenerse a explicarle nada, lo importante era salir de allí. El viento era verdaderamente salvaje y cuando miró hacia atrás, ya no vio aquella figura terrible. Sin embargo, aún podían escucharse sus gritos y lamentos, confundiéndose con aquel vendaval.

–Era esa cosa. Lo era, ¿no? –Zeus siguió corriendo con él un rato más, y luego se detuvo y le sujetó la cara.

–No lo sé, no sé qué era –se detuvo, agitado, mirándolo sólo porque lo obligaba y con el corazón palpitando como loco en el pecho.
–Estás sangrando… –casi le gritó, tratando de que se tranquilizase.

–Lo sé –le contestó de la misma manera, intentando recuperar la respiración –. ¿No lo recuerdas, verdad?

–No… ¿qué ha pasado? –le frotó la sangre con la mano, aliviado al ver que el corte no era tan profundo a pesar de la sangre.

–Hum… Eso apareció y tú te desmayaste –le mintió porque no quería asustarlo, además no quería admitir que le había tenido miedo a él –. Creo que nos quería fuera del bosque.

Zeus se rascó la cabeza.

–Hoy regresaban aquí Vargas y Ash, ¿no? ¿Vamos a contárselo?

–No lo sé… Supongo que deberíamos. Tal vez deba hablar primero con Sneik –meditó el chico, tocándose la cortada de la cara, ya que le ardía un poco.

–No toques… –lo abrazó de pronto, y le lamió el corte, por una parte celoso de que recurriese a otro, y además se había desmayado. Era patético en realidad.

–Estoy bien –le aseguró, más calmado y abrazándolo de vuelta, apretándolo un poco de más –. ¿Me curas los cortes?

Zeus lo apretó un poco más y no le contestó, frunciendo un poco el ceño y suspirando.

–Mejor vamos al internado primero y te curo eso.

–Sí, eso quise decir –sonrió un poco pensando que era el mismo de siempre definitivamente –, pero no me sueltes.

–No pensaba…, pero lo hago yo –le advirtió, aunque probablemente no era necesario.

–Ya lo sé… –le contestó sin comprender de qué hablaba.

–¿Por qué me desmayé? Me molesta… No tenía miedo. No tanto…

–No fue porque tuvieras miedo, fue… No lo sé, fue su culpa –lo miró, nervioso porque no quería confesarle la verdad.

–Bueno… –murmuró poco convencido, pero no estaba seguro de que realmente pudiera comprender esas cosas. Le miró la mano, pensando que también tenía algo de sangre ahí.


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