.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 10
The one with the Most Champagne

–Y su madre siempre le estaba lanzando bolígrafos a la cabeza… era un chico muy gracioso… pero bueno… no debería estar contando estas historias de cuando el jefe se dedicaba a cortar limones… – se rió y uno de los 12 chicos que estaban con él le dio un empujoncito.

– ¡Mientes Kai!

– ¡No! No lo hago, es cierto. ¿No es así, Hide-chan?

– ¿Hide-chan?... Cinco minutos solos y ya con esas confianzas… – el pelirrojo sonrió acercándose a ellos, sintiendo cómo un chico le tiraba de la manga de la camisa.

– Te he estado esperando una hora Kenzo... – protestó serio, el pelirrojo sentándose entre él y otro chico.

– Eso me demuestra cuanto me aprecias… – lo rodeó por los hombros y le besó la mejilla, el chico sonriendo levemente aunque parecía tratar de permanecer serio.

– Lo que sucede es que Kenzo-san y Kai-san son muy generosos. Como saben que soy nuevo, quisieron presentarme a los clientes más simpáticos... – sonrió el rubio, aunque en realidad no le desagradaban así que no mentía mucho. Sacó su encendedor dándole fuego al chico que tenía al lado.

– Kai… a saber cómo me lo has estado atormentando… – Kenzo sonrió y le pasó la mano por un hombro al chico que sujetaba, susurrándole al oído y riéndose, el chico enrojeciendo un poco y pasándole la mano por la pierna.

Atrás empezaron a hacer jaleo y Kenzo se giró un poco, Kai mirando hacia allí también. – Vais a tener que disculparnos un momento…– se rió sujetando la mano de Hideyoshi y llevándoselo con él. – ¡Ven! Tsubasa ya está haciendo de las suyas – le explicó, ya que tenían una “champagne call”

Kenzo se levantó también, disculpándose y acercándose con ellos a donde el chico estaba con otros hosts y un joven que parecía ya más que borracho, bebiendo de una jarra con champagne recién vertido.

Tsubasa se rió, delicadamente, por supuesto, acariciando el cabello del chico. – Asano-san me quiere mucho... no hay duda... – sonrió, mirando a otro chico de soslayo, que alzó la mano inmediatamente como si lo hubiera hipnotizado.

– ¡Eh, yo también quiero una!

– Mitsumoto–san... ¿por mí? – coqueteó con toda la intención, alzando luego la vista al ver a los chicos que llegaban.

– “Fíjate… él es en quien debes poner la mayor atención…”– le habló Kenzo al oído para que lo pudiera escuchar, teniendo en cuenta que Kai y otros chicos estaban cantándoles a los que habían pedido el champagne y animándolos a seguir bebiendo aunque se tambaleaban ya.

Uno de los chicos al otro lado, el que había sujetado a Kenzo y se había quejado, alzó su mano también, ordenando una botella de champagne para ganar de nuevo su atención.

– No puede ser... – Tsubasa se quejó con gesto de dramatismo exacerbado. – Asano-san... van a pensar que lo quieren más a él. No vas a permitir eso, ¿verdad? – le colocó una mano en la pierna aunque muy cercana a su sexo, sin llegar a tocarlo, y observó con satisfacción cómo el chico alzaba la mano, pidiendo otra. Seguramente lo iban a tener que sacar en carretilla, pero eso no le importaba. Lo que sí le importaba era el rubio que lo observaba como estudiándolo. Lo siguió disimuladamente con la mirada, al verlo sentarse al otro lado, hablando con uno de los clientes, beneficiosamente para el local, incitándolo a beber más. Pero a él no le parecía tan beneficioso.

Kenzo los observó, sonriendo, yendo junto a su cliente después con otros cuantos chicos y animándolos por su parte, picando al resto de sus admiradores para que pagasen otra botella, ya fuera juntos o como quisieran. –¡Tatsuya-san! ¡Otra botella aquí! – la descorchó y la vertió dentro de una jarra y le colocó un paño bajo la quijada al chico que bebía sin parar, de pie alrededor de los hosts y de algunos clientes más.

El chico se la sujetó después a Kenzo para que bebiera también, el pelirrojo, tragando todo lo que podía lo más rápidamente posible para animarlos a traerle más.

Mientras tanto, Kai que iba de un lado para otro mediando entre todos se sentó en la barra sonriendo por lo borracho que estaba y mirando a Tatsuya. –Hoy será una buena noche…

– Muy buena. Y ¿qué haces aquí? – le sonrió el moreno alborotándole un poco el cabello, y sirviéndole un vaso de agua para retrasarle el efecto un poco.

– Juguemos un juego – sugirió Tsubasa. – Vamos a ver quien puede beber más, pero no podemos quedarnos sin champagne, chicos... – Tsubasa le acarició el pecho a uno, casi recostándose en él. – No me decepcionen, quiero que mi precioso equipo gane...

– Y a ti nunca te he visto antes... – uno de los clientes miró a Hideyoshi, casi cayendo sobre él de lo ebrio que estaba. – ¿Dónde te escondías?

– Es mi primera noche... – se rió, sujetándole la quijada, como doble función de coqueteo y de frenarlo en sus intentos. – ¿No te bebes una botella por mí?

–Claro… ¿por qué no?.... tengo sed…– el hombre se levantó tambaleante ––Una botella para mí!

– Nos están retando chicos… dijisteis que me haríais el primero…– Kenzo los miró, en realidad sintiéndose terriblemente retado. – El que más beba por mí esta noche… – sonrió mordiéndose un poco el labio. –No dormirá solo…

– ¡Una botella!

– ¡Otra!

– ¡Canta, Kenzo!– uno de los chicos que había pedido una botella, se rió sujetándose a su pierna con los brazos, mientras el chico bebía de pie, accediendo sólo porque así no tenía que beber él mismo.

Kai sonrió sin moverse de la banqueta, no le iba mucho eso de emborrachar a la gente hasta hacerla sentir mal. – ¿Te molesto?

– Sabes que no, pero estás perdiendo clientes, y comisiones, eso seguro... Bebe... – le empujó el vaso más cerca para que no lo ignorase.

– Chicos... nos dejan atrás... – se quejó Tsubasa, al que en realidad le importaba muy poco aquella competencia, siempre y cuando sus clientes siguieran bebiendo.

– ¿Tsubasa–san...? ¿No nos prometes algo como lo que prometió Kenzo? – le preguntó el chico a su lado, sonriendo. – Si me lo prometes, compro dos botellas ahora mismo.

El host se rió, negando con la cabeza, haciéndose el difícil. – Mitsumoto-san, qué cosas dices...

– Y ¿tú? No me dices tu nombre, ¿qué opinas? – le preguntó otro chico al rubio, que sonrió, pensando en cómo salirse de esa.

– Bueno, es mi primera noche y.... no quiero interferir...

– Chico nuevo, ¿por qué no vas a buscarnos dos botellas más? – lo interrumpió el chico de cabello castaño, las mechas rubias brillando bajo la luz. – Y llevále las suyas a Kenzo también, por favor. – sonrió encantadoramente, esperando a que se fuera, para sujetar la quijada del que le había hablado a ese chico. – No... si prometo eso, debes serme fiel, o me sentiré celoso y eso me entristecería...

Kai se rió al ver al rubio acercarse a la barra y se bebió su vaso de agua aunque no le apetecía. –¿Qué? ¿Ya te echaron?– se rió y se abrazó a él. –Ve con Kenzo, yo me ocupo de llevarle eso a Tsubasa…

– Creo que no le agradé mucho... – sonrió el chico, sin desanimarse, asintiendo. – Gracias...

– Hideyoshi... – cuando termine el champagne call, ve al baño un momento, te ves pálido.... – le advirtió Tatsuya, no por molestarlo, pero no quería que se embriagase el primer día de trabajo. Se notaba que no estaba acostumbrado.

– Bueno… eso es que le pareces bueno…– le animó Kai, sonriendo y acariciándole un poco la cara. –No te preocupes…

Kenzo lo llamó con la mano para que fuera con él, rodeándolo por los hombros para hacerlo cantar con él, susurrando mientras sonaba la música. –“¿Estás borracho?”

– “Sólo mareado, aún puedo pensar...” – le sonrió, empezando a cantar por donde iba la canción. No creía que lo fueran a calificar, si con la borrachera que tenían todos, seguro lo encontraban maravilloso.

Kenzo se rió y le aplaudió mientras cantaba, tampoco lo hacía nada mal. Sintió que tiraban un poco de él de nuevo y fue a beber otra vez, seguro que hoy el rubio dormía como un lirón al llegar a casa.

 


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