.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

 

Capítulo 22
Sleeping is Overrated

Hideyoshi se sentó en la cama, aflojándose la corbata que se había vuelto a poner después de su primer cliente, y sacándose los zapatos. – Estoy cansado...

–Pobrecito…– Kenzo se quitó la camisa como cada noche y se puso una tank antes de quitarse los pantalones. –No me desnudo delante… que no quiero provocarte…– se tiró en la cama por el otro extremo, mirando a la lámpara como tenía costumbre cuando llegaba cansado. – ¿Qué tal tu primer cliente?

– Qué mal... yo quería ser provocado – bromeó el rubio quitándose los pantalones y dejándose caer acostado en la cama. – Muy bien... y muy mal. Creo que me relajé demasiado con él, pero no pude evitarlo...

–Ya… eres un flojo… ya lo sé…– alzó una mano y le dio con ella en la cabeza. –No te enamores… no seas memo…

– ¿Por qué no? ¿Te pones celoso? – lo molestó, girándose para mirarlo. – No soy bueno mintiendo... parece.

–Parece… y no me celo, eso quisieras tú… Es sólo que si empiezas así, no vas a durar nada… y descubrirás que para esos tíos sólo eres un capricho… Sólo quieren follarte y después… a paseo… les molestas… – cerró los ojos y cruzó los brazos sobre su pecho.

– Parece que hablas por experiencia... – comentó sin malas intenciones. – No lo sé, este chico no parece ser así... Pero seguro debería hacerte caso. Después de todo, no estaría aquí si no fuera por ti.

–Sé lo que dicen los otros chicos y sé lo que he visto– explicó serio el pelirrojo. –Así que hazme caso… Mañana estará en otro host club diciéndole esas cosas a otro, sean cuales fueran… Te quiero, te adoro… te compro un loro…

Hideyoshi se rió a pesar de que había estado serio hasta ese momento. – Bueno... no me ofreció un loro, qué decepción... Le pondría Midori-chan y dormiría en la cabecera de la cama... – bromeó, dándole suavemente con un dedo en las costillas. – No lo sé... este chico... era la primera vez que iba a un lugar así. Incluso estaba más nervioso que yo.

–Bueno… hay algunos así… y esos no son iguales… supongo…– meditó, pensando en otra persona en realidad. – ¿De qué hablabas con Hayabusa?

– Me invitó a una cita... una boda – se rió, recordando cómo le había subido la corbata. – Dice que quiere conocerme mejor.

– ¿Y tú la aceptaste?– preguntó, girando la cara de lado para mirarlo. – No sabía que te gustaban mayores… querrá que cambies sus diapers.

– ¿Acaso dije que hubiera aceptado? – se rió por cómo saltaba a atacarlo. – No es tan mayor... es atractivo, ya te lo había dicho. Así que no vi por qué no...Puede ser agradable... ¿estás molesto?

–No…estás obsesionado con que estoy molesto ¿no? ¿Tanto te gusto?– se la devolvió riéndose y metiéndole mano fugazmente para molestarlo.

– ¿Quieres saber algo? – le sujetó la mano, sonriendo. – Eres un excelente host, pero por alguna razón, siento que eres transparente conmigo. Hayabusa te molesta. Es porque ¿es tu competencia? No te estoy traicionando... – le aseguró, mirándolo a los ojos.

–No me molesta por eso…– se soltó de su mano y le apoyó la suya delante de los ojos. – No soy transparente con nadie, tú te inventas lo que quieres… y aunque te diga que no es así, no te entra en la cabeza….

– Porque no te creo... O tal vez tienes razón y soy un iluso. Quiero creer lo mejor de las personas, aunque eso no sea lo más realista. – cerró los ojos, bajo la mano del chico.

Kenzo lo miró, irguiéndose un poco y besándole los labios sin quitarle la mano de encima. Se subió sobre él y apartó la mano poco a poco, mirándole la cara. –No hay mucho bueno dentro de mí…

– Eso no es cierto... – le respondió el chico mirándolo a los ojos. – Todo lo que has hecho por mí, no lo tenías que hacer.

–He dicho que no hay mucho bueno… no que no haya nada bueno… Aún queda algo… – lo miró a los ojos fijamente, serio y sin saber qué decir. No quería que quedase con Hayabusa, pero él no era nadie para decirle que no lo hiciera.

– Lo que queda es bastante bueno... – le tocó el rostro, pensando que se veía triste. Aún tenía esa mirada de soledad. – ¿Por qué no puedes decirme la verdad, Kenzo? Te debo mucho... Más de lo que crees.

–Porque no te hace falta saberla… es mejor así…– se levantó para coger el pantalón del rubio y le quitó un cigarro del paquete que llevaba en el bolsillo, asomándose a la ventana y mirando desde allí arriba. Estaban en el piso 41... Y aún así sólo veía edificios y poco más. –Duerme… es tarde…– se llevó el cigarro a los labios y lo miró de soslayo.

– O temprano... – contestó, pensando en la hora y observando el humo salir de sus labios. – Lo siento... si dije algo que no debí. Tú también necesitas descansar, no seas necio.

– Ahora… cuando me acabe el cigarro… me meteré en la cama y te abrazaré para asegurarme de que te congelo…– sonrió de medio lado y tiró la ceniza llevándose el cigarro a los labios de nuevo. –Duerme… a saber a qué hora vuelves mañana… ¿ya sabes cuando tienes tu día libre?

– Tatsuya-san me lo iba a decir hoy.... pero no fue, así que me lo dirá mañana. – sonrió, sin dejar de observarlo. Deseaba ayudarlo de alguna manera. Cerró los ojos, susurrando. – Voy a estar esperando...

– Claro… Sé que no vas a irte a dormir a la bañera…– apagó el cigarro en el marco y se sentó en el borde de la cama, soltándose la goma del cabello y observándolo antes de acostarse. – Voy a dormir ya… no me dejas ni pensar…

Hideyoshi sonrió de nuevo, subiendo las sábanas por su cuerpo. – No si pensar te pondrá triste...

El pelirrojo lo rodeó con un brazo para aproximarlo a él y lo miró a los ojos. –Eres la persona más necia e insistente que he visto nunca…

– Lo de insistente puede, pero lo de necio... tal vez no te has visto en un espejo – se rió, bromeando, y sujetando su mano contra su cintura.

–Eso… también ha sido necio… y esto se está poniendo un poco ambiguo…– comentó refiriéndose a su modo de dormir.
–Ambiguo, pero agradable... – neceó aún más, sin poder resistirse.

–Hasta cuando…– se quejó tapándole la boca con una mano aunque se la hubiera tapado de otro modo de buena gana, pero aquello ya no era un juego y ambos lo sabían.

Hideyoshi sonrió contra su mano, controlándose un poco, y suspirando, apretándole la mano.

 

 


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