.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 30
Who Could Ever Love You More?

Hayabusa abrió la puerta cansado de haber caminado tanto, sintiéndose un tanto sudado y sacándose los zapatos, desabrochándose la chaqueta del traje mientras entraba en casa, imaginando que el chico ya estaba dormido. Necesitaba hablar con él… o si no… no podría hasta la noche siguiente… No podía esperar… ella sabía donde vivían… en la misma casa de antes… lo tenía demasiado fácil.

Takara, mientras, permanecía acostado en la cama, esperando a su padre, le parecía que demoraba más que nunca. – Oh... – se acordó de pronto y se metió el pendiente bajo el cuello de la camiseta del pijama.

– ¿Takara? ¿Estás despierto?– preguntó apenas susurrando mientras entreabría la puerta. Su rostro enseriándose aún más al verlo.

– Sí... ¿cómo te fue? – se sentó enseguida el chico, frunciendo el ceño al ver su rostro.

– … no muy bien…– se sentó en la cama a su lado, abriéndose la camisa del todo y sacándosela, enterrándose la mano en el cabello, sintiéndose agobiado. – Vi a tu madre…– murmuró, mirando al suelo.

– ¿A mi madre? – lo miró serio, sin saber cómo reaccionar. Finalmente, sólo lo abrazó, por si era eso lo que había salido mal.

El moreno lo sujetó contra él, oliendo su cabello y refugiándose en él, cogiéndolo sobre sus piernas y apretándolo con fuerza. –No te dejaré marchar…

– ¿Marchar? Pero si yo no me voy a ningún lado... – se apresuró en asegurarle, asustado. ¿Acaso pensaba llevárselo?

– No… no te vas…– le sujetó el cabello entre los dedos suavemente y lo miró a los ojos. – Quiere verte… pero yo no quiero que la veas…lo siento…– lo apretó de nuevo contra él.

– No lo sientas, yo tampoco quiero verla... Ella nos dejó. – refunfuñó, vulnerable, apretando a su padre contra sí. – A mí sólo me importas tú.

– Takara…– le acarició la espalda con una mano, acercándolo más, sintiendo su calor y recordando lo que había hablado con Hideyoshi. Su hijo… No podían quitárselo… era lo único que tenía.

– No te preocupes, papá... A mí no me interesa nada que me diga ella. Yo te quiero a ti. – sonrió cariñosamente, ahora que no lo veía, sin soltarse. – Mejor dime cómo te fue con Hideyoshi...

– Mal… – alzó una ceja y suspiró. –No le gusto…– se dejó caer en la cama, llevándose al chico con él y jugando con su cabello, observando su rostro como si no hubiera nada más hermoso que eso. – Da igual… todo salió mal…

– ¿Te hizo daño? Porque le pego... Puedo pegarle, o algo... – lo miró serio, aunque ya sabía su respuesta. – No quiero que te rindas...

– No… – se rió y lo miró a los ojos. – No me ha hecho daño… A mí sólo puedes hacerme daño tú… – le sujetó la cara con las manos, acariciándosela con suavidad. – Es sólo que no funcionó… tu padre no estuvo a punto… y lo estropeó todo…Me dijo que le atraía físicamente pero… – le tapó los labios con un dedo y lo miró a los ojos. – “Sh… siempre me pasa cuando me conocen bien…es un secreto…”

– Pues eso es una idiotez, deberías gustarles aún más... – frunció el ceño, molesto. – Pero no te rindes, aún tenías otros... pero ve con cuidado. – le advirtió, pensando en Tsubasa.

– No me rindo… – lo miró a los ojos y se pasó las manos por el cabello, despeinándoselo más. – Tengo otra cita… con Tsubasa… mañana… no pierdo el tiempo…

– Con Tsubasa... no me fío. Y no lo conozco. – admitió, colocando las manos en su cabello y ayudándolo a despeinarse por molestar. Aunque tenía su lado positivo, podría ver a Kenzo de nuevo.

– ¿No?.... Yo sí me fío…Creo que el que no se fía es él… Por eso es así… pero es parte de su atractivo… venenoso…y me seduce… No me pasa a menudo – cerró los ojos dejando que lo despeinase, era agradable.

– No es para que te seduzca, papá baka... – lo remeció un poco, divirtiéndose con aquello. Lo cierto es que se sentía más cercano a él últimamente.

– Sí es…– se rió, soplándose el cabello para apartárselo de la cara. – Si no hay atracción… no hay relación…– le revolvió el cabello de vuelta y lo chafó contra su pecho, pegándole una cachetada después. –Takara… si quieres ver a tu madre… puedes hacerlo… Sólo… vuelve a casa…– susurró serio.

– No me quedaría con ella, no seas tonto... – refunfuñó, revolviéndose un poco. – Pero no sé si quiero verla.

– Comprendo… en serio… no quiero que un día tengas que culparme de no haberla conocido…Le diré… que te llame… ¿Está bien eso?....

– Está bien... Aunque no sé qué decirle... – le advirtió, nervioso y algo asustado de aquello.

– ¿No lo sabes? Pregúntale… por qué…no ha sido tu madre… ¿no quieres saber eso? Pregúntale todo lo que no sabes… todo lo que te debe… que te lo dé…

– Ya sé, pero ni sé cómo... Me da igual. – se encogió de hombros, aunque no era del todo cierto.

–Ya…– alzó una ceja, sabía que mentía. Lo levantó en brazos y lo metió en la cama, abriéndose el pantalón y alzando las sábanas para acostarse con él. –Haz sitio para tu padre pervertido… que te besé antes de irme sin darme cuenta… ¿te dio vergüenza?

– No preguntes eso... – se giró, enrojeciendo. – Es que eres un distraído, es todo. Y un baka, muy baka.

Hayabusa se rió y lo abrazó contra sí, pellizcándole una nalga. – No… soy un pervertido… ya te lo he dicho…

– ¡Deja! – se movió el chico, enrojeciendo más. – Te voy a enviar a tu cuarto...

– Ay no… que tengo miedo....– lo imitó de pequeño, pasándole una pierna por encima. – Sólo esta noche, por fa… sólo esta…Ese… eras tú…

Takara se rió, sin poder evitarlo, sujetándole la pierna. – Yo no sonaba así... Estás exagerando...

– No lo hago… puedo hablar de cosas más vergonzosas… como… cuando me tirabas de… – le susurró al oído continuando la frase. – Mientras nos bañábamos… ah… cuando tengas novio le contaré esas cosas…

– ¡Claro que no! ¡No te voy a presentar a mis novios! – enrojeció de pronto, recogiéndose en la cama y pensando en Kenzo. – ¿Y cómo sabes que voy a tener novio?

– Baka… tú me lo dijiste… me dijiste que tu tipo era yo…– mintió al final, para meterse más con él. Estaba un poco hiperactivo en realidad, todo por culpa de que se sentía feliz y seguro de que su hijo deseaba estar con él. De llevarse bien con él por fin… de comunicarse de ese modo… de que lo aceptase…

– No he dicho eso, ¿cuándo dije eso? Baka... – sonrió, moviéndose de un lado a otro, por molestar. – Pero igual no te presentaré a mi novio... cuando lo tenga.

– Eso ha sonado sospechoso… no será que lo tienes ya ¿no?– lo miró a los ojos serio aunque estaba jugando.

– ¡No! No tengo novio. ¡No me mires así! – enrojeció profundamente, tratando de no delatarse, aunque no podía decir que Kenzo fuera su novio, ¿o sí?

– Vale… – sonrió y le echó el cabello hacia delante de los ojos. – Sólo quería meterme contigo… baka… Duerme… Mañana te parecerás a uno de esos posters horribles que tienes en el cuarto…

– No son horribles... – se rió de todas maneras acostándose bien y cerrando los ojos. – Tú también duerme... Te quiero, papá.

– Yo a ti…– lo abrazó con suavidad ahora, dejando de torturarlo y acariciándole el cabello, observándolo dormirse y sonriendo levemente.

 

 

 


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