Epílogo
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Thirteen years ago
Si estás leyendo esto. Si yo estoy leyendo esto, significa
que el plan funcionó. En caso de que lo haya olvidado, y
seguramente así será, esto significa que logré
distraer al chico que encontraría la estatua, pidiéndole
que fuese a entregar esta carta por mí, para poder ser yo
quien la encontrase y así deshacerme de ella antes de que
el general la viese.
No sé qué voy a hacer aún, pero sé
que la sacaré de allí y lo único que verán
será una extraña sala vacía. También
significa que ese chico era una buena persona y me hizo el favor.
Y no sabes cómo ruego que así sea.
Estoy seguro de que mi yo futuro o pasado..., el que lee esta carta,
no tiene idea de lo que estoy hablando. No soy un loco, por favor,
termina de leer esto, es importante. No tengo tiempo para explicar
nada, ni siquiera sé si tengo tiempo para esto, pero si de
algo te sirve..., sé que guardas tus recuerdos en una caja
bajo la cama. No será una gran prueba, pero por favor, continúa
leyendo.
Ese trozo de dije que te envío, te pertenece, o se supone
que te pertenecerá en el futuro. Y las placas militares le
pertenecen a la persona más importante en tu vida, alguien
a quien no quieres olvidar por nada del mundo. Así que, por
favor, úsalo alrededor de tu cuello, busca a Dean. Lo comprenderás
cuando lo conozcas, lo sé. Y si se resiste o parece no hacerte
caso, insiste. Puede ser un poco terco.
Si te pide pruebas, dile que él tiene una carta similar
a esta, sólo que su dije tiene un ancla y una cruz, además
de las placas militares con mi nombre, con tu nombre, Vin. Dile
que alguna vez cambiamos la historia y que yo sólo sobreviví
gracias a él. Aun si suena como si estuvieras colgado.
Por favor, no ignores esto, hagas lo que hagas, no lo ignores.
No tienes nada que perder, pero sí mucho por ganar.
Y si alguna vez conoces a un chico llamado Dylan y te pide tomarte
una foto, permíteselo, siempre quise ver cómo resultaría.
Deseándome suerte,
Vin
.....
El pelirrojo pasó un dedo por la antigua mancha de humedad
que enturbiaba el centro del papel. ¿Una lágrima quizás?
Tal vez estaba imaginando demasiado. Aquello no tenía sentido,
era una locura.
Giró las plaquitas entre sus dedos, observándolas,
y luego el sobre en el cual decía “No abrir hasta tus
33 años”. Más de una vez había sentido
unos deseos inmensos de irrespetar aquello. Sin embargo, había
sido paciente, más que nada por superstición, y en
cierta forma por culpabilidad. Y ahora era el día de su cumpleaños
y por fin había podido averiguar por qué tanto misterio.
Nadie más sabía de esa carta, sólo él.
Extrañamente la había conservado justo en esa caja
de recuerdos a la que se refería. La letra también
era igual a la suya propia. Además, nadie le jugaría
una broma de trece años. ¿Y cómo demonios sabía
acerca de Dylan antes de que él lo hubiese conocido siquiera?
Era una locura. ¿Cómo podía creer algo así?
Qué se había escrito una carta a sí mismo desde
un pasado paralelo o algo así..., pero no podía descartarlo
del todo, algo temblaba dentro de sí cuando miraba aquel
dije con las placas. Seguramente se estaba sugestionando. Tal vez
lo único que podía hacer era averiguar si el tal Dean
existía y si sabía algo de aquello.
Se recostó en el banco en el que estaba sentado, suspirando.
–Sería bueno poder viajar en el tiempo, pero con mi
suerte... –se rio en bajito, encogiéndose de hombros
y colgándose las placas al cuello. ¿Qué más
daba? Tenían estilo.
Se sobresaltó al sentir que alguien tropezaba con sus piernas,
y alzó la mirada para encontrarse con la de un chico de piel
morena y cabello rojizo. El mismo frunció el ceño,
casi murmurando.
–Disculpa –permaneció observándolo por
un momento, de manera distraída, antes de erguirse y darle
un empujón al moreno que venía con él –.
¿Qué mirabas? Vamos.
Vin los observó alejarse, discutiendo de una manera que
más bien parecía un juego. No sabía si no se
daban cuenta o si lo eran, pero parecían una pareja. Los
envidiaba un poco.

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